Camelot

Cronica de un viaje (Rol cerrado, lo siento)

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Cronica de un viaje (Rol cerrado, lo siento)

Mensaje  Lomonosov el Mar Nov 30, 2010 3:35 pm

Su mirada tan solo veía nieve allá donde la posara, era como estar en casa, solo que en comparación casi hacía calor. Sonrió ante el pensamiento en si. El caso es que llevaba un par de días de retraso, las indicaciones recibidas para llegar a Camelot no habían sido todo lo exactas que el hubiera querido, o quizás su comprensión del idioma local le había jugado una mala pasada. El caso era que se suponía que debía estar cerca.

Sus ojos se contrajeron un poco escudriñando el horizonte, no había duda, el bosque empezaba a clarear un poco mas adelante. Espoleó al caballo poniendolo al trote, mientras se seguía moviendo los dedos de las manos, para impedir que se le congelaran, a pesar de sus ropajes, muy adecuados para el frío -el cual muy crudo en su tierra natal- llevaba un día y medio sin poder parar bajo un techo, y el frío empezaba a calar. También había sido su decisión no buscar refugio... asi que no podía tampoco quejarse en demasía.

Al poco de estar trotando, empezó a divisar una gran muralla exterior, con una entrada. Frunció el entrecejo al ver que el rastrillo estaba echado; esperaba que no hubieran cerrado la muralla por ser casi noche cerrada. Al llegar a la puerta, desmontó de su caballo para acercarse a la garita de guardia. Y echando la espada de su cinto hacia atrás, para indicar que no tenía intenciones de usarla, hizo una pequeña inclinación de cabeza ante el guardia.

- Buenas noches, vengo de muy lejos y esperaba poder hacer noche en Camelot, necesito una posada y una comida caliente -sonrió al guardia mientras éste le estudiaba.

Al momento se giró e hizo una señal, un pequeño portón de hierro se abrió al lado de la garita y el guardia le hizo un ademán para que lo franqueara.

- Nombre y profesión - inquirió el guardia, al lado del cual habia un muchacho, con un libro, probablemente un escriba-.

- Lomonosov, Mijail Lomonosov; soy viajero y geógrafo. - Sonrió para sus adentros al decirlo, pues siempre le resultaban interesantes las costumbres de la gente cuando viajaba, tenía que documentar el hecho de que se llevaba un registro de los viajeros. Mientras el chico le inquirió un par de veces sobre la escritura de su nombre.-.

- ¿Y la espada? - El guardia volvía a mirarle, sin recelo, pero con cautela.

- Los caminos son peligrosos, a veces el simple hecho de portarla me ayuda a evitar problemas.

- ¡Abrid! - el guardia gritó mientras cerraba el porton exterior. La puerta interior se abrió y le hicieron un gesto para que pasara, cosa que hizo con sin soltar la rienda de su caballo. - Buenas noches, señor.

- Buenas noches, y que sea tranquila la guardia - dijo mientras le sonreía.

Ahora solo tenía que encontrar una posada. EMpezó a dembular por las calles, mientras buscaba algo de barullo que le indicara por donde podía encontrar alguna. Finalmente oyó voces y tras seguirlas encontró un lugar donde pasar la noche, al menos por el momento. Realizó los tramites con el posadero para alojarse, bajó las alforjas del caballo junto con su mochila de cuero y tras quitarle la silla lo dejó en una caballeriza adosada a la posada. Subió a darse un baño y a dejar sus cosas para luego ir al salón en busca de algo de comida caliente, llevaba varios días comiendo carnes crutidas y hierbas del bosque. Tenía ganas de probar la comida del lugar. Mientras lo hacía abrió un libro, buscó entre las hojas y lo abrió por la útlima escrita. Sacó un tintero y una pluma y empezó a escribir.

en su diario escribió: Día 1 en Camelot.
Al fin la llegada al esperado Camelot.
Hoy por fin he llegado a Camelot, sus gentes parecen sumidas en alguna especie de trance o desdicha, hay poca actividad y las puertas estaban cerradas a pesar de no ser noche cerrada, parece ser que algo no anda bien en este reino.

Supongo que mañana me tocará preguntar a sus gentes, esperando que no sean muy reacias a hablar con un extraño, y a presentarme ante las autoridades. No creo que sea menester que ande haciendo mis preguntas sin que en la Corte sepan a que me dedico.

Ciertamente es grande Camelot, y bastante mas bonito de lo que me habían contado. Sus murallas exteriores se alzan como defensa y se ven solidas y muy aptas ante un asedio exterior. Las calles estan bastante limpias.


Última edición por Lomonosov el Jue Dic 02, 2010 12:27 am, editado 1 vez
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Re: Cronica de un viaje (Rol cerrado, lo siento)

Mensaje  Lomonosov el Miér Dic 01, 2010 1:52 pm

La mañana asomó por la ventana de su habitación en la posada, su calor empezó a romper el frío de la noche. Era agradable sentir ese tímido sol calentando el lecho en el que yacía. Con pereza se vistió con sus ropajes, muy apropiados para el invierno, su casaca bien cerrada, los correajes bien sujetos; la espada al cinto. Tomó su mochila y sus pequeños zurrones donde guardaba sus cuadernos, sus plumas, los carbones para el dibujo; y se encaminó al salón de la posada. Allí tras hablar con el posadero, consiguió un buen precio por una estancia prolongada, le pagó 2 semanas por adelantado y le pidió un poco de pan con algo que le diera color, para ir comiendo mientras recorria las calles.

Cuando lo tuvo todo empezó su deambular por las calles de Camelot. Sus ojos observaban a las afanadas gentes de Camelot. La ciduad bullía en movimiento. Siguió a unos campesinos que -como luego descubriría -llevaban los frutos de su trabajo al mercado de la plaza central.

Al entrar en la plaza entendió porque Camelot era un referente, a primera vista era una plaza, con una estructura mas o menos normal para una distribución práctica. Lo diferente estaba mas entretejido en sus gentes. Si uno observaba atentamente podía ver a campesinos, gentes de la ciudad y nobles visitar los puestos juntos, con total cortesía; sin gestos de desprecio de la nobleza con los campesinos. No había diferencias entre ellos, ninguna, en aquel lugar la cuna no era motivo para despreciar a nadie; la diferencia era obvia, los ropajes, las formas... pero todo ello no evidenciaba ningun agravio para nadie.

Se entretuvo en retratar un puesto, donde un hombre vendía quesos y productos curados de cerdo.

Admiró el paisaje y abriendo su cuaderno, encajó el tintero en el lomo, con una pieza de metal para que se sostuviera y empezó su trabajo.

en su diario escribió: Día 2 en Camelot
He paseado por las calles que ayer se me antojaban limpias pero silenciosas. La luz del día ha traido también el bullicio de una ciudad, sus ruidos, sus actores; la vida. Es agradable pasear por sus calles, nada de empujones, nada de carros que avasallan o caballos cuyos jinetes no tienen suficiente sentido común para montar y se dedican a hacer carreras. Tan solo el sonido de las gentes, de sus quehaceres. Alfareros, curtidores, carpinteros, artesanos de todo tipo que exhiben en sus negocios su trabajo y venden su talento a los viandantes. Un agradable contraste con la lúgubre noche que me acogió a mi llegada.

Por increible que a muchos nos parezca es cierto, Camelot aparenta ser un idilico lugar donde todo el mundo tiene una función, un papel que jugar, pero que sea este de campesino, aldeano, noble o rey; nada está por encima ni por debajo de ellos. Las gentes se tratan con respeto como iguales. Sus tratos son cordiales, sin vejaciones típicas de los "estatus sociales". Supongo que el lema de la mesa redonda que ha cruzado todas las fronteras es cierto... nadie es más ni menos que otro.

Puede que sea el momento de buscar un maestro escribano que me pueda proporcionar papel, porque mi estancia va a ser larga. Debo averiguar como conseguir mas carboncillo y pliegos de papel mas grandes para mis mapas.

El tiempo pasa y sigo en el mercado, absorto en sus gentes. He aprovechado para comprar algo de fruta, tiene muy buena pinta, y una pequeña barrica de licor, las noches van a ser largas. He encontrado un maestro cerero que me ha proporcionado unas cuantas velas con un candil. Ya tengo todo lo que necesito. Los días son cortos y mi curiosidad no ayuda... me he pasado casi todo el día en el mercado; es hora de volver a la posada, para darle un poco de detalle a los esquemas de la parte que he conocido de la ciudad hoy. Tengo algunos retratos que también quiero repasar, sonrio pensando en la muchacha que había posado par el en el mercado...

Muchacha en el mercado
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Re: Cronica de un viaje (Rol cerrado, lo siento)

Mensaje  Lomonosov el Mar Mar 01, 2011 10:42 am

Su paseo vespertino le había dado hambre, lo cual le había llevado a comprar algo de una pastelera muy conocida en el reino para comer mientras paseaba por la ciudad. Le había gustado mucho, era interesante ver como había crecido ante la idea original o la importancia del castillo o la accesibilidad del mismo desde la ciudad.

Sus gentes seguían siendo afables, ya sabía que la sombra del primer día en su humor se debía a la peste, que había asolado una parte de la población; aunque en extrañas circunstancias. Tenía conocimiento de que algunas personas de confianza de la corte habían estado investigando la situación, y suponía que pronto tendrían alguna solución.

Por otro lado estaba de buen humor, un escribano de la corte le había proporcionado unos pequeños cuadernos, parecidos a los suyos con portadas en piel a un precio muy asequible; lo cual tampoco era muy sorprendente dado el gran número de éstos que le había comprado. Ahora ya tenía donde escribir y carbones y pluma para escribir.

en su diario escribió:
La ciudad está organizada al estilo medieval de la época, calles en estructura radial. Salvo el detalle de que el centro de la villa no está coronada por una Iglesia sino por el Castillo y sus dependencias. La importancia del gobierno de esta ciudad está por encima de las creencias y credos de la gente; lo cual aunque loable, puede que llegue a ser discutible por gente de fuera. Para mi que no tengo credo me parece un acierto sin lugar a dudas.

Las expectativas de crecimiento de esta ciudad han rebasado en poco tiempo sus murallas, por lo que hay una parte de ésta desguarnecida, pero se ha procurado que sus habitantes tengan fácil acceso a la zona amurallada, creando anillos de fosos, que en caso de ataque deberían contenerlo. Una estrategia simple pero eficaz. Obviamente la mentalidad de Camelot pasa por la seguridad de sus habitantes, de ahí el extremo cariño que le profesan a su rey.

Aún no he trazado un plano de ésta bella ciudad, pero espero hacerlo en las próximas jornadas. He encontrado una casa deshabitada y tras hablar con su dueño he podido llegar a un acuerdo, por ahora me estableceré aquí un tiempo para poder seguir investigando el lugar. Seguiré viajando, de todas formas, para conocer el resto de la Isla de Britannia.
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Re: Cronica de un viaje (Rol cerrado, lo siento)

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