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Crónicas de una alcoba

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Silencio

Mensaje  Morwyn el Lun Feb 28, 2011 7:53 pm

Nos basta mirarnos para saber lo que ambos queremos. Tus manos se escapan, traviesas, a por mi cuerpo, ese que tu dices que deberia estar prohibido de mirar, de tocar...pero que te vuelve loco.
No hay mas sonido que el de mi risa y el de tu llamada. "Ven" me dices. No hay mas luz que la de las velas que iluminan la habitacion. Cuando voy hacia ti, respondiendo tu llamada, muchas de estas velas se apagan, al paso de mis pies que corren hacia ti, acercandome rauda, ansiosa. Salto a tus brazos.
Me recibes, nos caemos, al suelo, en la alfombra...¡que mas da!...donde sea, con tal de sentirte en mi, despues de miles de besos incabables, de caricias rapidas, lentas, a veces leves roces que me hacen cerrar los ojos de placer.
No dejamos de mirarnos, mientras tu eres yo y yo soy tu. Uno. Y no mas. No podemos decirnos nada. No nos salen palabras, sino gemidos, jadeos. Tenemos las bocas ocupadas mordiendo, lamiendo....besandonos todo.Es imposible romper ese silencio, pero sabemos que tarde o temprano lo haremos. Cuando lleguemos, a la vez, cuando nuestros cuerpos ya no puedan mas y exploten, cuando nos saciemos, entonces la quietud se romperá en mil pedazos.
El silencio se volverá un coro de " te quiero" · te amo".
Y la oscuridad, esa oscuridad que nos arropará, será testigo de nuestras miradas, las tuyas y las mias...de nuestros abrazos, incapaces de separarnos un milimetro, de nuestros cuerpos desnudos cansados, satisfechos...o no...
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TENTACION

Mensaje  Morwyn el Mar Mar 01, 2011 1:31 pm

¿Quien es quien me despierta por las mañanas cubriendome de besos, buscandome, no dejandome un minuto para desperezarme, si no que me desnuda despacio, si no lo estoy ya despues de una noche de pasión, llenandome la boca con su lengua, sus besos, mirandome dulce, para luego abandonar mis ojos para mirar mi cuerpo antes de que las manos, frias, calientes, depende, que mas da, me exploren entera antes de decidirse por donde empezar?
Tu, mi tentacion.
¿Quien es quien me roza con los labios, me enciende, me hace abrir las sabanas calientes, recibiendo por unos segundos el frio de la máñana, sabiendo que no durara mucho, que enseguida te tendré encima mio, arropandome, con tus brazos, con tu cuerpo caliente, ansioso, que recibirá al mio, aun mas ansioso, expectante...porque nunca hay dos iguales, nos hay los mismos besos, las mismas caricias?
Tu, mi tentacion.
¿Quien es quien me hace perder el mundo de vista, cogiendome las manos para tenernos mas cerca, mas intimos, mas...el que me hace gritar, nada de gemidos. El que me funde bajo, encima, de lado, de pie o tumbados, en el suelo ,la cama, la bañera...mordiendo, lamiendo, sabiendo como hacerme rendir a su gusto porque me conoce y sabe?
Tu, mi tentacion.
¿Quien me eleva a los cielos con sus susurros, sus dulces palabras, sus miradas, para luego bajarme al mas caliente de los infiernos, con sus caricias, su cuerpo, sus movimientos, que me hacen...uf...deseando, ardiendo cuando somos uno, un lio de brazos, piernas, cabellos enredados entre nuestros dedos,m jugando con nuestras lenguas, compitiendo por ver quien es mas osada?
Tu ,mi tentacion.
¿Quien es el que me agota, me deja flotando en el extasi mas profundo, con la respiracion entrecortada, jadeante, el corazon a mil, sin fuerzas, y que aun asi me sigue acariciando, recorriendome entera, jugando donde mas te gusta, mirandome con una sonrisa en esos labios que se saben de memoria cada rincon de mi piel, el pelo revuelto,habeindo dejado la cama, suelo, donde sea, como si hubiera pasado la marabunta...marabunta de giros, peleas con las sabanas, alfombra, cojines...que se han roto,dejando caer una lluvia de plumas, que has cazado para hacerme cosquillas, travieso,acercandote mas, rozandome con ellas los pechos, el vientre, juguetón, parandote ahi...viendo como se me eriza la piel, mordiendote el labio, sin saber si cambiar la pluma por tu boca?
Tu, mi tentacion.
¿Quien se acuesta a mi lado,abrazandome, hundiendo su cara en mi hombro, mordiendolo, soplandolo, meciendome para dormirnos juntos, al mismo tiempo, acurrucados, desnudos, prometiendonos otros ratos como ese, oliendonos la piel, piel caliente que recuerda, que anhela ya, que desea que no acabe nunca ese momento?
Tu, mi tentacion.
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Re: Crónicas de una alcoba

Mensaje  Ghalladir el Mar Mar 01, 2011 9:43 pm

N. del A.: Aunque lo pongo en quote, éste texto es de Gallia (nick no registrado en el foro), y por su propia petición, lo cuelgo yo en su nombre.

Gallia escribió:

SÓLO UN SUEÑO...


Sus manos, su olor, el tacto de su piel, el calor de su cuerpo y de sus besos, su voz....esa voz que me acaricia aun antes de tocarme, sus ojos profundos oscuros y serenos, la ternura con la que me desnuda el cuerpo y el alma, apartando ropas y miedos, tinieblas y melancolía de tanto tiempo sin él...

Dibuja con sus dedos caricias sobre mi piel, su boca humedece los rincones más escondidos y anhelantes que esperaban sólo por él, que tiemblan sólo por él, que se abren sólo para él, que son su reino y mi tormento sin él...

Nada existe, el mundo se para, fuera las gotas de lluvia golpean los cristales con fuerza, regalándonos una melodía serena, sólo la luz de la tormenta se atreve a asomarse de vez en cuando e ilumina nuestras manos apretadas en un abrazo, nuestros cuerpos bañados del pecado maravilloso de la lascivia. Nada está escrito, entre nosotros todo se escribe de nuevo una y otra vez con cada caricia, con cada beso y cada mirada, con un "te quiero" susurrado cerca de la boca, con un suave roce de su mano sobre mi cara y su aliento rozando mi espalda.

Cada detalle, cada curva de mi cuerpo no le es desconocida, moldea con sus manos mi deseo que se arrastra sobre él acariciándole intensamente, buscándole, saboreándole, necesitándole con más intensidad a medida que las caricias se hacen más urgentes, más ardientes, más necesarias. Las manos se vuelven ansiosas y se encuentran para extenderse en una caricia mutua hasta enlazarse y después, desafiar a los ojos a encontrarse y sólo ver en ellos la imagen del otro reflejada con esa expresión que sólo el deseo es capaz de provocar.

Fuera la tormenta se hace más intensa y el olor a tierra mojada nos envuelve. Nuestros cuerpos se funden haciendo que el deseo sea mas fuerte que la tempestad que arrecia entre los confines de nuestros océanos y las olas embravecidas se yerguen como torres en cada sonrisa hasta que el retumbar de la marejada rompe contra nuestra orilla, arrastrándonos en suaves olas de crestas blanquecinas de sabor salado como su mar, danzarinas como mis caderas al ritmo que él me marca, saladas como mi piel cuando él la acaricia con su lengua… sonoras como nuestros gemidos al alcanzar el éxtasis rompiendo en la orilla como la suave y delicada espuma blanca de de las olas...

Y, por fin, la calma...el suave abrazo de un "te amo mi niña" y el beso que precede a la quietud, para volver a soñar con sus caricias, para entender que no es un sueño y que todo es posible si al final de la verdad, al final de las luces, si al final del amor… si al final de todo...estás tú.
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Cuando muere la noche,nace el día

Mensaje  Darius[SOD] el Miér Mar 02, 2011 12:09 pm

Aparecí detrás tuya en la habitación, aparté el cabello de tu cuello con la mano, como si fuera una caricia por el viento apoye mis labios en el, notando como toda tu piel se ponía de gallina y prolongue el contacto aspirando tu aroma.
Mis manos recorrieron tus hombros, deslizándose por tu estomago, entrelazándome a ti en un abrazo y volviste la cara, me besaste con pasión contenida, que no dejábamos salir.
No de momento
No había pensamientos, no había tiempo, solo tu y yo en aquella habitación, reducto de nuestro amor. Te giraste para poder besarme mejor, nuestros labios volvieron a la lucha y nuestras lenguas jugaron otro asalto al amor, después, te separaste de mi ruborizada por completo y nuestros ojos brillaban mientras la luz de la luna bañaba nuestros cuerpos.
Desabroche tu vestido con cuidado, la etérea tela, resbalando, dejó tu cuerpo desnudo. Me apartaste con una mano, mientras con la otra te tapabas vergonzosas me empujaste haciéndome perder el equilibrio y caer en el lecho, con un destello fugaz que pude ver en tus ojos.
Pasión, lujuria, todo había explotado en ti y lo dejabas salir como un torrente desbordado...Te pusiste encima mío y nos amamos hasta bien entrada la noche fundiéndonos en un abrazo. Dos cuerpos dos corazones que palpitaban desbocados, dos almas y todo a la vez era uno.
Cada vez que nos amábamos apagabas una estrella en el cielo, dejando solo vivo al lucero del alba, para que viéramos abrazados como moría la noche, como nacía el día..........
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Esclava...

Mensaje  Alyena el Miér Mar 02, 2011 6:45 pm

Llegas a mí, con una sonrisa taimada en los labios, mirándome divertido a los ojos, con tu andar perezoso... clavándome una mirada tal, que haces que mi corazón se acelere, rugiendo de impaciencia...

-Tengo una sorpresa para ti... algo que te va a gustar, y que yo deseo desde el primer momento en que te tuve en mis brazos... - Y sacas una venda negra, opaca... acompañada de una cadena... larga, resplandeciente, y eso hace que mi respiración se acelere sin poder evitarlo

-Eso es para mí? - Pregunto, como si no lo supiera, echando una mirada a la cama de forja, sabiendo que vas a atarme al cabezal del lecho, y aunque parezca mentira, deseándolo de tal forma, que se me seca la garganta...

-Sí... - Solo dices eso... esa simple palabra que encierra mucho, mientras no apartas tu mirada de mi boca, jugueteando con la cadena, floja entre tus manos... y yo me revuelvo en la silla, sin poder evitar que mi cuerpo responda a tu pedido.

-Como desees... - Ahí me tienes atrapada, pues ahora mismo no puedo pensar con claridad, y solo atino a ver que te acercas a mí, dejando la cadena sobre la cama, con la venda entre tus manos, con esa sonrisa pícara que tanto te caracteriza, y me das la vuelta, para ponerla sobre mis ojos, privándome de ese sentido, sin poder evitar soltar un gemido.

-A ti... - Me susurras al oído, mientras me acaricias los costados, presionándome un poco bajo las costillas, pegándome a tu pecho, mientras te restriegas contra mí, gimiendo complacido, porque me tienes bajo tu control...

-Y me tienes... - No puedo evitar soltar un largo suspiro, mientras noto tus dedos recorrer mi piel, y como me presionas las nalgas con tu entrepierna, jadeando contra mi oído, lo que hace que de forma inminente, mi cuerpo despierte, y se humedezca, mientras me llevas poco a poco al lecho, y noto como con cuidado me tumbas sobre él...

-Y más que te voy a tener, querida... - Y sin resistencia alguna por mi parte, me despojas de toda la ropa, sintiendo entonces el aire fresco sobre mi piel, mientras tus manos me acarician poco a poco, y me encienden, trasmitiéndome calor... para oír el suave tintineo de la cadena, y notar como tu mano aferra una de mis muñecas, alzándola para entrelazar la cadena a ella, fuerte, sin llegar a hacerme daño, pero tirando de ellas para que no me pueda desatar...

Jadeo sin poder evitarlo... loca de deseo por el hombre que está sobre mi cuerpo, sabiendo que va a darme una lenta y tierna tortura, mientras aferra mi otra muñeca y la vuelve a entrelazar a mi muñeca libre, para aferrarla en un abrazo de metal, mientras tu boca desciende sobre mi piel, y das un lengüetazo goloso a la dulce curvatura de mi cuello, con lo que lanzo un gruñido sordo...

No puedo verte... y eso es lo que me lleva a la dulce locura en la que me encuentro, tiro un poco de los brazos, con lo que sólo oigo ese tintineo musical del acero, mientras compruebo que no puedo soltarme, oyendo tu risa ahogada, mientras tus manos vagan a placer por mi cuerpo, encendida como una tea...

-He tenido cuidado de que no puedas soltarte... - Y entre palabra y palabra, tus labios juegan con la piel de mi vientre, dándome suaves y húmedos besos, mientras yo curvo mi espalda, tratando de acercarme a tu boca, para que no interrumpas el contacto, buscando tu lengua mientras no dejo de gemir loca por tu contacto...

Me dejo llevar por ti, dándote el control total de mi cuerpo y mi placer... esclava de tus besos y caricias, mordiéndome el labio inferior mientras noto como tu peso se traslada a los pies de la cama, y colocas cada mano por debajo de mis muslos, alzándolos, mientras me das besos en el interior de mis piernas, acercándote cada vez más al centro de mi agónico placer... cada vez más cerca... más, pero sin llegar a él, con lo que solo brotan de mi garganta gritos de desquiciada frustración, mientras tu risa inunda la habitación, torturándome con tu cuerpo...

Tiro frenética de las cadenas, tratando de soltarme, mientras tus manos suben hasta cubrir mis senos, pellizcándome los botones rosados hasta erguirlos... riendo entre dientes por la rápida respuesta de mi cuerpo a ti, jugando con ellos, mientras apoyas la barbilla en mi monte de Venus... notando tu respiración cálida, y tus caricias perezosas, sobre mi piel sensible...

-Eres tan hermosa, mi pequeña... - Tu voz suena ronca, llena de lujuria vedada, prometiéndome el más delicado de los placeres, mientras por fin tu boca llega al lugar donde más la ansío... alzando las caderas de golpe hacia tu lengua, mientras de mi garganta brota tal grito animal, que algo se enciende dentro de tú, pues el ritmo cambia por completo, y ahora tomas todo aquello que tienes a tu alcance con furia, con ansia... con urgencia, pues la respuesta que has obtenido es más de lo que esperabas, y ello te lleva al paroxismo de la lujuria, sabiendo que tienes que hacerme tuya, o vas a enloquecer, no hay otra solución.

Ahora soy esclava de tu deseo... no puedo pensar con claridad... solo puedo sentir todo aquel mar de sensaciones que tus manos y tu boca despiertan en mi ser... no puedo parar de gemir, mordiéndome el labio inferior, tratando de librar mis manos para poder tocarte, mientras mi cuerpo se ondula sobre las sábanas a un ritmo frenético, oyendo el tintineo de la cadena cada vez que me muevo, notando la urgencia de mis manos por aferrar tu pelo, son poder hacerlo, pues he sido yo misma la que se ha puesto a tu merced... se ha entregado a ti.

La cama se mueve... y tú con ella, cubriéndome por completo, aplastándome con tu peso, haciéndome saber con ese gesto que soy tuya... y de nadie más, mientras susurras palabras de deseo en mi oído, bajando una mano hacia uno de mis muslos y subiéndolo, apoyándolo contra tu antebrazo, bien encajado entre mis piernas, mientras poco a poco vas entrando en mi, esa pulsante parte de tu cuerpo que me quema... mientras mi carne se abre para recibir el envite de tu deseo... echando la cabeza hacia atrás, gimiendo ante la intrusión de tu cuerpo...

Me abrazas con tu brazo libre, pegándome a tu cuerpo, agarrándome con fuerza por mi nalga, alzándome contra ti, mientras gruñidos locos escapan de tu boca, besándome sin piedad, dominándome por completo, haciéndome tuya, sin dejar ninguna duda de a quien pertenezco, mientras yo cierro fuertemente los ojos, tapados con la venda, sintiéndome vulnerable y plena, siguiéndote en todos tus movimientos, mientras cada vez me noto más y más tensa... mordiéndote con fuerza el labio inferior, pues lo único que tengo al alcance ciertamente ahora mismo.

Te sueltas de mi mordisco... y como castigo bajas la cabeza hacia mis senos, cogiendo mi botón erguido entre tus dientes, azotándome de placer y dolor, mientras tu cuerpo resbaladizo no para de entrar en mi... una y otra vez, y otra... mientras me quedo tensa gritando en una oleada brutal de placer, en la cresta de la ola ahora mismo, sumida en el vibrante éxtasis que tu cuerpo me brinda... alzando mis piernas y abrazándote con ellas, mientras tú sigues torturándome, haciéndome tuya a un ritmo fuerte, duro, alzando tu cabeza y gruñendo contra mis labios... hasta que de repente te derramas en mí, con un alarido tal que hace temblar las paredes de la alcoba, derrumbándote sobre mi cuerpo, respirando agitadamente en mi oído, sonriendo y besándome, saciado...

Alzas tu mano y apartas la venda de mis ojos, y poco a poco puedo enfocar bien, viendo tu sonrisa resplandeciente mientras me sueltas un "te amo"... para acabar besando mis labios, haciéndote a un lado, mientras tus manos no pueden apartarse de mi anatomía, acariciándome con las yemas de tus dedos soñadores, mientras tu respiración se aquieta, mirándome mientras yo me aquieto después de lo vivido entre ambos...

-Dios... he esperado esto mucho tiempo, quería dominarte de esta manera... y he podido hacerlo... - Tu mano sigue vagando por mi cuerpo... sonriendo de manera triunfal, mientras alzas tu mirada sobre mi cabeza y ves la cadena alrededor de mis muñecas, alzando la mano y acariciando mis brazos, con lo que me haces pensar que vas a desatarme ahora, después de haberme tenido bajo tu control...

-Pero aún no he acabado de jugar contigo, mi esclava... - Abro grandes los ojos, pensando que quizá me tomes el pelo, pero algo me dice que no, cuando vuelves a subir sobre mi cuerpo, encajándote otra vez, acariciándome de esa manera deliciosa... inflamando mis sentidos, lentamente, pero de forma paulatina... sonriéndome con malicia.

-Voy a torturarte... por todo lo que me has hecho pasar, y porque lo deseo, viéndote indefensa bajo mis manos... Y como no sé cuando lo voy a poder repetir... - Ríes a carcajadas, mientras yo no paro de gemir, sabiendo que vas a cumplir tu promesa, mientras yo soy tu esclava, encadenada a tu cama, deseosa de tus caricias... tuya y de nadie mas...
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Por primera vez...

Mensaje  noemia el Jue Mar 03, 2011 5:48 pm




No es premeditado. Puede que sea el ambiente, que sin darnos cuenta hemos creado, cálido, íntimo, con suave música de fondo…
Nos hacemos algunas confidencias… y mis labios se posan en los tuyos, suavemente,
me encanta besarte así, y me abrazo a tu cuerpo, siempre tan cálido que parece que tienes fiebre…

Me dibujas los labios con tu lengua … cierro los ojos… sabes que quiero besarte… pero me torturas con esa batalla de lenguas de fuego…
Finalmente, me dejas apresar tu boca, te muerdo el labio inferior… tu respondes apretándome contra tu cuerpo, enredo mis dedos en tu pelo…
Me aprietas más contra ti, como si fuera a escaparme… yo te abrazo con mis piernas y me besas en el cuello…
Yo acaricio tu torso desnudo, arañándote suavemente la piel… Me quitas el vestido con suavidad, me saboreas…
Me apartas un segundo. Me miras a los ojos y me preguntas si estoy segura…
Te callo con un beso. Quiero que me beses, quiero morderte, comerte… mi piel tiene necesidad de sentir tu calor…
Mis pechos se encienden bajo tu boca, cierro los ojos, y un pequeño gemido escapa de mis labios…
Me estas volviendo loca y lo sabes, te vuelves loco conmigo, lo siento… Es la primera vez, descubrimos nuestros cuerpos…
Me arde hasta el alma, no puedo pensar, solo sé que tengo necesidad de ti, de tus besos, de tus abrazos, de que me devores entera…
Quiero perderme entre tus brazos, quiero hundirme en ese vaivén de caderas, que me tomes…
De improviso, me tiras sobre la cama con suavidad… Y tu boca dibuja con tus labios caminos imaginarios sobre mi piel, bajando suavemente por mi vientre…
Mi cuerpo se revuelve, poseído por un deseo desconocido hasta entonces, me agarro fuertemente a las sabanas… Ansioso por saber qué placeres descubrirás…
Me besas ahí, en ese lugar tan íntimo que me lleva a subir a las estrellas…
Te separo de mí… aun a mi pesar… quiero que entres en mí, que me atravieses con esa mirada de lava que me quema….
Me besas… nuestras lenguas danzan alrededor del fuego… y entras en mí, despacio, con sumo cuidado, como si temieras romperme como al frágil cristal…
Suelto un pequeño grito… no puedo evitarlo… Paras y me miras, me quemas con tu mirada, preocupado…
Sonrío y entras más dentro de mí mientras nos comemos a besos, mientras me quemas con tu mirada, mientras nuestras manos se mueven torpemente recorriendo cada centímetro de nuestra piel…
Dejamos de pensar, poco a poco, subimos al cielo, me sientas encima, tu cuerpo tiembla suavemente entre mis piernas.
Me sujetas por las caderas, y escondes tu rostro entre mis pechos… Te tiro suavemente del pelo…
Llegamos juntos al cielo, tu me aprietas contra ti, yo te araño la espalda… y siento como volamos en esa descarga de emociones, tan nueva para ambos….
Me coges entre tus brazos, me susurras palabras de amor sobre mis labios…
Me sujeto a tu cuello, te beso, te muerdo, te necesito…
Olvidamos la vergüenza, seguimos nuestros instintos, nos amamos ávidos de amor, de sensaciones…
Juntos, abrazados, volamos , millones de relámpagos de placer nos atraviesan la espalda…tiemblas entre mis piernas, tiemblo entre tus brazos mientras siento como me derrito entre tus brazos….
Me besas con desesperación para evitar gritar, siento tu corazón combatiendo por salir de tu pecho, nuestras respiraciones agitadas…
Escondo mi rostro en tu cuello. Intento recuperar la cordura enlazada en tu cuerpo, mi boca en llamas…
me dices que me amas, entre dulces besos y tímidas caricias…. Ha sido nuestro momento, nuestra primera vez….
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OSCURIDAD...

Mensaje  Morwyn el Jue Mar 03, 2011 7:10 pm

He dejado toda la casa a oscuras, solo unas velas,haciendo un recorrido iluminan el pasillo desde la entrada hasta la habitacion...Un papel en la puerta de la calle te dice: "Ve al dormitorio". Tu vas, siguiendo el camino de luz, preguntandote que tramo.
Encima de la cama hay un albornoz. "Oh,vamos, desnudate y pontelo", pone el papel que hay sobre la mesita de noche. Sonries. Miras alrededor, entre las sombras, porque alli solo hay una vela, grande, pero solo una, que solo ilumina la mesa. Sin querer, metes la mano en el albornoz, y encuentras otra nota.
"Ves cariño, ves al baño"
Otro camino de velas te lleva hasta el siguente objetivo. Ries, divertido, pero no puedes evitar sentir curiosidad. Vas por el pasillo silbando una cancion. Nuestra cancion. No me ves, no sabes donde estoy.
"Entra, desnudate y metete en la bañera...No tardo nada" esta enganchado en la puerta. Lo coges, lo guardas, ries...y entras.
El baño huele a azahar, el vapor del agua caliente hace que parezca niebla en vez de vapor, y difumina las velas que iluminan la estancia, que la hacen irreal, magica. Dejas el albornoz en el borde de la bañera y te sumerges en el agua, hacia atras, para emerger de nuevo, totalmente empapado.
Entonces me ves.
Sentada en el borde de la bañera, con mi kimono de seda, el que tanto te gusta, mirandote, el pelo suelto, sin agujas, sin nada...Mi mano izquierda juguetea con el agua, caliente. Cuando quieres cogerme del brazo, me escapo, alzandolo, que no llegues, levantandome yo para que no puedas cogerme.
No aun.
Me miras, sonries travieso, te medio levantas, intentando llegar a mi, pero yo soy mas rapida...y rio.
- No me cogeras- digo- si me quieres, pidemelo...
Con la cara lo dices todo. Me quieres, me deseas. Quieres desabrocharme el kimono, dejar que caiga al suelo, al agua, que mas da...mientras me deje desnuda, completamente desnuda, y tu puedas contemplar mi cuerpo antes de lanzarte a por el, a por mis pechos, a por mi entera.
Quieres saborearme por completo, mojarme con el agua de la bañera y con tu lengua, recorrer cada milimetro con ella, jugar, quizas morder los botoncitos que te vuelven loco.
Me pongo detras tuyo, de rodillas, e intentas cogerme tirando los brazos hacia atras, pero no te dejo. Me acerco a tu oido y te digo que me dejes hacer a mi.
Empiezo a lavarte el pelo con mis manos, masajeando suave, lento, para que te relajes. Has desistido en cogerme. Sonrio viendo como te dejas llevar, como tu cuerpo se relaja, como cierras los ojos.
Aclaro el pelo con agua caliente, que hace que hagas "oooh" y entonces das un respingo cuando mis manos, enjabonadas, bajan por tu cuello hasta tu pecho, donde se quedan, juguetonas, pellizcando, rozando. Mis labios se pegan a tu cuello. Mi lengua asoma, timida, para dejarte k.o...deseandola en otro lado, en tus labios quiza.
No tardas en girarte y en buscar los mios. Para que no escape, me agarras fuerte de las manos que tengo acariciando tu pecho y tu vientre.
- Ya eres mia- me dices, tirando de uno de los brazos, el izquierdo, hacia ti, con fuerza, con tanta que me haces quedarme cara a cara contigo, al borde de la bañera.
-Hey...tu querias meterme dentro ¿eh?-te digo, riendome,a milimetros escasos de tu boca, notando el aliento caliente que emanaba de ella, asi como tu respiracion, bastante agitada, al ver que el kimono se me ha abierto, mostrandote lo que ansias devorar.
Me besas, riendote, tirando con mas fuerza.
Consigues meterme en el agua, kimono incluido. Caigo encima tuyo, haciendote daño, porque mis rodillas te golpean. Me acomodas, me pones sentada en tu regazo, dejandome notar las ganas que tienes de mi.
Por un momento, nos miramos, con tus manos entre mi pelo, y las mias entre el tuyo. Hacemos uno, dos amagos de comernos las bocas.,,Y no sé porque nos contenemos. Con nuestras miradas lo decimos todo. ¡Al carajo con todo! ¿Para que esperar mas?.
Adios kimono, hola besos ardientes, desesperados, anhelantes, mordiscos, manos que se pierden, cuerpos que se encuentran.
Somos un duo de jadeos, gemidos ,"te quieros".
Nos volvemos tan salvajes que hay mas agua en el suelo que en la bañera.
Clavas tus manos en mí, me abrazas con fuerza, cuando yo clavos mis uñas en tu espalda. Lo siento, amor, no puedo remediarlo.
Alcanzamos juntos el ansiado climax, jadeandonos al oido, muy pegados, no pasa ni el aire entre nosotros. No hace falta.
¿Para que?
Te separas de mi, me camvias la posicion para levantarte y salir de la bañera, mojado, aun a mil. Coges una toalla y vuelves, me miras y me sonries.
- Vamos, sal-dices- cogeras frio...
- Permitame que lo dude, mi señor- te digo, sonriendo traviesa.
Me das un pequeño azote en el culo, tras ayudarme a salir de la bañera, riendo, divertido tal vez por mi contestacion...tal vez animado a que eso no ocurra....que no coja frio.
La toalla nos envuelve a ambos un momento, en un apretado abrazo, que dura muy poco, porque te sales y solo me envuelve a mi, porque me coges en brazos y me besas suave, con cariño, uno de esos besos que tanto me gustan,preludio de que habran mas...mas apasionados, mas salvajes, mientras me llevas al dormitorio,donde nos espera la cama, caliente, con sus mantas, el fuego del hogar encendido...
Me dejas en el suelo, y empiezas a dar vueltas, buscando algo, alrededor mio...resultando ser la toalla,que agarras y tiras. Para divertimento tuyo, me doy una vuelta. Me paras con un abrazo. Reimos, pero poco, porque me coges otra vez y me tiras a la cama, pero esta vez tu encima. Entrelazamos manos, besos, miradas, piernas.
Que no salga el sol.
Las velas se han apagado durante nuestra pelea apasionada.
Oscuridad. Y todo lo que en ella ha pasado.
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Re: Crónicas de una alcoba

Mensaje  Alyena el Jue Mar 03, 2011 10:22 pm

*Alyena se abanica... mientras poco a poco sus sentidos despiertan, y mira de reojo a Erion... con promesas de hacer arder las sábanas de su lecho en las profundidades de sus ojos oscuros...
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El carro

Mensaje  noemia el Vie Mar 04, 2011 10:44 am

[i]Antes de nada, dejar claro que este texto no es mío. Es de alguien que todos conocemos, y que prefiere mantener el anonimato. Espero que os guste y que sepais reconocer al autor o autora de este texto.


El carro lleva ya demasiadas horas marchando. Veo la sombra de mi padre reflejada contra la lona que nos cubre del sol y de su vista, guiando las caballerías. Tiene demasiada experiencia llevando mercancías a la ciudad, y hoy ha tocado vino de Tindomion, dulce y fresco. No es tan frecuente que lleve pasajeros, y hoy lleva dos. A mí mismo, reclutado por la leva, y pronto a tirar varios años en las fronteras del reino, jugándome la vida ante los caprichos de mi rey, decidido a conquistar algo cuyas riquezas nunca cataré. Y, según me ha dicho mi padre antes de subir, a la hija del panadero del pueblo vecino. No la había visto nunca, pero es blanca como la harina que debe trabajar su padre... tal vez fue engendrada sobre la mesa de mármol de la panadería, y de ahí le viene ese color pálido que parece desmentido por sus labios, demasiado rojos como para ser un color normal.
Aunque hemos salido de madrugada, el sol ya hace mucho que está alto, y el calor bajo la lona es grande. Veo como una gota de sudor nace en la frente de la muchacha, y cae unos centímetros antes de que ella la aparte con su mano. Yo mismo siento cómo la temperatura es cada vez mayor, o como, al menos, así me lo parece. Vigilando de reojo la sombra de mi padre, abro una de las barricas en silencio, y lleno dos vasos de vino. Me preocupa que él pueda oírme, a fin de cuentas va a vender ese vino que no es nuestro, pero hace demasiado calor, y prefiero refrescarme, y refrescar a mi compañera. Casi juraría que la sombra de mi padre se ha reído, ha suspirado y se concentra en mirar hacia delante, atenta al paso de las jamelgas.
Ofrezco un vaso a la chica. Por fin levanta la cabeza, y me mira con unos ojos grandes, acuosos, pero más vivos de lo que esperaba. No sé si era falso pudor lo que tenía, o si es la perspectiva de un vaso de vino, pero hay más fuego que agua en esos ojos. Se pasa la lengua por los labios secos antes de hablar, dejándolos brillantes, y me sonríe ante la invitación, inclinando la cabeza hacia la derecha y mostrando, espero que voluntariamente, su cuello inevitablemente blanco. Levanta la mano en dirección a la copa, esperando que se la acerque, y pruebo durante más tiempo del cortés, el tacto de sus dedos, calientes y suaves. Diría que ella también prueba, puesto que no retira la mano nada más coger la copa, si no que la sostiene, mirandome, y luego se aparta despacio, llevándose la bebida a los labios y dando un lento sorbo mientras me sigue mirando. Mis ojos por un instante se desvían hacia el suelo, aunque la perspectiva de una guerra por delante enseguida me quita esa idea de la cabeza, y levanto mi mirada hacia la suya, solo para ver cómo ella vuelve a beber, con la mirada traviesa de quien sabe que ha logrado dar en el blanco. Apuro mi vaso de un trago, intentando impresionarla, aunque no estoy acostumbrado a beber tan rápido y me atraganto. Ella y la sombra de mi padre se ríen, y la blanca muchacha vuelve a estirar la mano con el vaso, y vuelvo a llenarselo, rozando esta vez sus dedos sin discreción mientras ella se deja acariciar, divertida y picante.
El calor aprieta bajo la lona. Otra gota vuelve a nacer, esta vez en su sien, y baja retozando por delante de su oreja. La veo, y ella sabe que la veo, caer despacio por su cuello y perdiendose entre sus pechos. Tengo que contenerme para no inclinarme y mirar dentro de su escote, para ver dónde termina el recorrido de la afortunada gota. Cuando otra más se abalanza, más rápida al tener el camino trillado, suelta el primer botón de su blusa y sopla entre sus pechos, para refrescarse ella, que no yo. Más piel blanca, aunque ahora es más lechosa, lunas que no ven el sol ni lo necesitan. Pequeñas gotas brillan, arriba y abajo al ritmo del carromato, llamándome como un río de montaña llamaría a un viajero sediento. Mis ojos caen en ese pozo, sin poder desprenderse de él, y ella sonríe, sin intención de taparse, jugando con el cordel del cierre de su blusa. Tal el vez carro se haya parado y la sombra no esté, pero no me importa. El vino me arde dentro y ella me llama. Voy.
A la llegada a la ciudad la chica baja en el primer cruce, saludando a mi padre tras dejar este en sus dedos una pequeña bolsa negra. El carro sigue, parando en la puerta del cuartel y él me abraza con fuerza, despidiéndose.
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Despertar...

Mensaje  Alyena el Vie Mar 04, 2011 11:05 am


Abro los ojos poco a poco, por esa luz que se filtra entre las ventanas vedadas por suaves cortinas de algodón burdo, despuntando el dia... y desperezándome llevo mi mano izquierda hacia tu lado de la cama, esperando encontrarte dormido a mi lado, después de lo compartido anoche, pero no estás...

Mi cuerpo perezoso y lánguido repta sobre la cama, buscando ese sitio tibio aún en el cual tu estabas hace un momeonto, y que aún guarda el calor de tu cuerpo, y sonrío traviesa, mientras me impregno de ti...

Corcoveo sobre el suave colchón, agarrando fuerte la almohada, e inspirando, huele a ti... y me hace sonreir como siempre, recordando la sonrisa perezosa en tus labios antes de cobijarnos a ambos y dormirte... adoro ese momento...

Pero como todo tiene un final, y ese llega al despuntar el alba, al despertar... pues anoche volviste a hacerme tuya... y de nadie más...
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Ya si claro...ahora resulta que la culpa es mia...(ju)

Mensaje  Morwyn el Sáb Mar 05, 2011 10:26 am

Empezaste tu, poniendote remolón, ¿recuerdas?, cogiendome de la cintura, acercandome a ti, mirandome a los ojos. Preguntandome cuanto hacia que no teniamos un momento como ese, los dos solos, completamente, sin nadie mas que la luna, el sol...
Imaginate si perdimos el mundo de vista, que ni sabiamos que hora era, si de noche o de dia.
No me dió tiempo a responderte, por que ya estaban tus labios devorando los mios, tus manos subiendo por mi espalda para abrazarme y acercarme mas a ti y tus ojos desnudandome ya.
Casi no dejaste que hiciera nada. No, tal era tu ansía por mi. Noté enseguida que me deseabas Tu cuerpo estaba mas caliente de lo normal, y, bueno...como se dice...te alegrabas mucho de verme. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba medio desnuda, con tu boca repasando cada milimetro de mi cuerpo, que se estremeció. Me besaste como si quisieras recordarlo otra vez.Como si llevaramos años, siglos, sin tocarnos.
Tus manos se movian, lentas. A mi me enloquecian, pero no pude decirtelo. Cuando veias que iba a abrir la boca, me la cerrabas con la tuya, daba igual donde estuvieras.
Cuando veias que iba a acariciarte, me apartabas las manos, dulcemente, o me las cogias, entrelanzandonos los dedos...
Y me volvias mas loca.
-La culpa es tuya- me susurraste, al oido, antes de mordermelo, de seguir hacia abajo, hacia mi cuello.
-¿Co...?
Mi respuesta quedó ahi. Tu lengua se enredó en la mia, jugando ambas, mientras tus manos lo hacian con mis pechos un rato, para una perderse mas abajo, donde mas calor hacia...Me miraste y sonreiste, cuando notaste ese calor, pillin, travieso, lascivo. Yo empecé a escalar hacia el cielo de los gemiditos al sentir que me acariciabas ahi.
Cuando de repente paraste, te miré, interrogandote con la mirada, pero tu sonreiste, te viniste a mi boca otra vez y me pidiste que me abriera, que te dejara entrar, que no podias mas, que querias subir conmigo.
No hizo falta que me lo repitieras dos veces. Me abrazasrte, me llenaste, nos movimos, a tu ritmo, como tu deseabas, como tu mandabas. Porque anoche era tuya. Nos habiamos echado muuucho de menos.
Empezó la danza. Tu encima, yo debajo, brazos, piernas, movimientos suaves que se volvian mas salvajes, manos que arañaban, dedos que acariciaban, mordiscos, besos.
Ahogué mis gritos de placer enterrando mi rostro en tu pecho, clavandote los dientes, mis piernas alzadas por ti, para que pudieras entrar con mas fuerza, gruñendo, a mil, como yo, que no podia ni abrir los ojos, que rasgué las sabanas al sentirte dentro, a punto, y sintiendome yo como tu...
Llegó, llegamos.
Nuestros cuerpos se tensaron al unisono, nuestro grito fue a la vez, un duo. Musica para nuestros oido.Te quedaste encima mio, ambos relajandonos, intentando que nuestros corazones volvieran a latir normal...
-La culpa es tuya- me dijiste, otra vez, besandome el cuello, tumbandote a mi lado, posando una mano en mi pecho, pasando el otro brazo por debajo de mi cabeza para poder abrazarme, para, si nos dormiamos, dormir juntos.
-Tsk, si es mia...que siga siendolo- te dije, acurrucandome, mis manos recorriendo de nuevo tu cuerpo. Mis labios recorriendo tu cuello.
Lo que vieron la luna o el sol, ya nos dió igual.
Si habia que ser culpables de algo, que fuera por una razon.
Y si amarte me hacia dueña de esa culpabilidad, en tus manos, en todo tu, dejaba mi dulce condena.
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Re: Crónicas de una alcoba

Mensaje  Alyena el Mar Mar 08, 2011 3:53 pm

Siempre he sabido que eras tu...
Otros hombres han pasado por mi cama, pero siempre supe que tu eras el único que quiero en ella...
Puedo haber conocido salvajes encuentros de la carne, y haber gritado de placer salvajemente en otros brazos, pero desde que llegaste a mi vida, siempre supe que eras tu...
Cierto es que otros nombres he gritado en momentos de supremo éxtasis, pero desde que tu cabalgas sobre mi cuerpo, no puedo pensar en otro que no seas tu, porque siempre has sido tu... tú...
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Re: Crónicas de una alcoba

Mensaje  Peonio de Éfeso el Sáb Mar 12, 2011 11:02 am

Cerrado a petición de su creadora.
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Re: Crónicas de una alcoba

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