Camelot

Enkeli y Carolinne, el baile

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Enkeli y Carolinne, el baile

Mensaje  Ivorwen el Jue Oct 30, 2008 10:36 am

* La plaza estaba llena de gente, actores, bailarinas del teatro, gente de bajo nivel social, bandidos y algún guardia de la corte para evitar que la cosa se desmadré. Algunos otros nobles camuflados para pasar un buen rato incluso todas las cortesanas del Red Apple están allí.

* Carolinne camina por la plaza con sus amigas y compañeras tomando un vaso de ponche y criticando con ellas las caras conocidas que van encontrando.
* Enkeli ata al animal en el poste y después de dar un último repaso a la plaza, da media vuelta y entra a la taberna abriendo la puerta con el pie y mirando el interior. Un oscuro sitio, con pocas mesas cerca de la puerta, y otra más grande al fondo, frente a la chimenea. Él decide acercarse a la barra y de momento esperar a que Tobias, el tabernero salga.

* Carolinne se abanica y se acerca al oido de Susanna : querida voy a la taberna tengo que descansar mis pies un rato... os veo más tarde - sonrie a la muchacha y besa su frente alejandose con un leve contoneo de sus caderas a cada paso.

* Enkeli mira la cerveza en el interior de la jarra, aún no la ha probado, y allí dentro solo está él y el crepitar de las llamas encendidas, parece ser que todos deambulan por fuera.

* Carolinne entra en la taberna y lanza un beso a Tobias desde la puerta: Querido... dame uno de tus brevajes reconstituyentes de alma... - se sienta en la mesa contigua a Enkeli

* Enkeli decide dar el primer sorbo a la cerveza volviendo a dejar la jarra sobre la mesa, oye la voz de la mujer pero ni siquiera levantó la vista para mirar que aspecto tenía.

*Tobias trae a la mesa de la Dama una jarra de algo frio secreto de la casa y un plato con frutos secos para acompañar la bebida.

* Carolinne sonrie y guiña un ojo al tabernero; coge una avellana y la lanza a Enkeli con certera punteria. Cruza sus piernas dejandolas ver por la abertura de su vestido oriental de seda azul. Cae por uno de sus hombros dejandolo al descubierto.

* Enkeli ladea la cabeza para mirar a la mujer a los ojos y vuelve a girarla dando otro sorbo de cerveza. Vuelve a desviar la mirada hacia las llamas frente aquella mesa grande.

¿Es usted mudo milord? - dice sonriendo abiertamente- Igual es que pierdo facultades y la cerveza es mas interesante que yo ...

-Sin duda.
*Murmura sin apartar la vista de las llamas dando otro trago a la cerveza acabandose la jarra que con una mano, retira hasta el borde de esa mesa. Coloca los antebrazos sobre la mesa y se cruza de brazos encogiendo ligeramente los hombros. Al adherirse la camisa se puede ver claramente la musculada espalda.

* Carolinne se fija en la silueta del extranjero y alza las cejas repetidas veces mirando a Tobias sonriendo : Eso es algo muy descortés...

* Enkeli mantiene su mirada en las llamas paseando la punta de su lengua sobre sus dientes con la boca cerrada hasta que decide responder: -Lanzar alimentos también lo es.

* Carolinne se pone en pie y desliza sus pies lentamente por la tarima hasta la mesa de Enkeli donde queda inmóvil: Solo quería llamar su atención, no puede culparme por eso. Si el fin es bueno... los medios son aceptables ¿no cree milord?
-Entonces mi descortesía queda disculpada pues... Es ahora cuando Enkeli decide posar su vista en el rostro de la mujer tan solo fijandose en sus ojos. -¿Por qué motivo queríais mi atención?

Porque sois el unico de la taberna los de la plaza se media vida de ellos y vos... sois nuevo - sonrie divertida apoyando su mejilla en su propio hombro y la larga cola rubia se desliza por el contrario.

* Enkeli enarca una ceja mirando a la mujer y ladea la cabeza, del mismo modo que se intenta hacer crujir. -¿Y que os hace pensar que averiguaréis algo de mi vida?

Bueno milord, si lo divertido no es averiguarlo o no...- dibuja la circunferencia de su jarra con el dedo indice- lo emocionante es intentarlo...

-Hacedlo pues..
*Sigue mirándola en la misma posición, ahora sujetando sus propios codos que permanecen clavados en la mesa, su trenza resbaló por su hombro al girarse anteriormente para mirarla.

Para ello deberia plantearle un juego claro está - acerca su silla a la de Enkeli y baja la voz a solo susurros cerca de su oido- puede contestarme a un numero determinado de preguntas... otros prefieren preguntar también ellos, cosa que no creo que haga su merced... o bien responder a todas las que yo le haga intercalando verdades o mentiras... - roza su oreja con la punta de su nariz Tambien puede mandarme a freir mazorcas de maiz y se queda aquí con su gran jarra de cerveza...

* Enkeli parece no inmutarse con el roce de la joven y guarda silencio antes de girar levemente la silla alejándose un poco de ella quedando junto a la mesa y frente a ella, abre las piernas y coloca su tobillo izquierdo sobre la rodilla derecha apoyando sus manos en la espinilla de la pierna que cruzó mientras se reclina sobre el respaldo
-Juguemos entonces. Se frota la perilla antes de llevarse un mechón tras la oreja volviendo a dejar ver sus dos aros plateados.

* Carolinne realiza ese triple pestañeo rapido caracteristico en ella : Primera pregunta... ¿ Tiene dueña y señora... esposa o algo se se le asemeje? Es la primera pregunta que siempre realiza en sus juegos que aunque descocada la muchacha tiene principios y jamás haría daño a otra mujer arrebatandole algo suyo a no se que a esta no le importase.

-Nací libre, crecí libre y en libertad moriré. *Responde con su grave voz taimada mirándo al tabernero indicándole que traiga un par más de jarras de cerveza. Analiza a la mujer como si se tratase de un enemigo. Quizá por costumbre, quizá para ver algo más a parte de la primera vista.

* Carolinne encarca media sonrisa y sube un zapato a la silla flexionando la rodilla volviendo a dejar la pierna visible, con un guiño agradece la cerveza que pidió para ella : Segunda pregunta... es muy importante que no mienta en esta ¿qué es lo que más le atrae fisicamente... hombres, mujeres, niños, niñas ... animales...? - le cuesta hacer la pregunta seriamente pero Aristarch le enseñó trucos de teatro.

* Enkeli le lanza una moneda dorada al tabernero antes de que se vaya y da un sorbo a su jarra dejandola sobre la mesa, mantiene su mano cerrada en el asa y la otra sobre la espinilla. Donde se puede volver a ver el tatuaje que sale por debajo del brazal y se pierde bajo los pliegues de la camisa. -Mujeres. Frunce ligeramente el ceño meditando donde quiere ir a parar.

Me parece correcto... quizás demasiado- arruga la nariz -¿Qué vino a hacer al baile de los Bajos Fondos un caballero que aún huele a Norte?

-A bailar. *Enarca una ceja, claramente se puede apreciar la ironía de sus palabras pese a que lo dice igual de tranquilo que las respuestas anteriores.

* Carolinne toma un sorvo de la cerveza lento y largo: Vamos.. vamos... - le da con el hombro a modo complice- creo que pocos bailes daría el señor seco y silencioso... aunque yo le concedería varios... - se acerca de nuevo a su oido y susurra- en horizontal... claro está.

* Enkelivuelve a enarcar una ceja, es su segundo día y ni siquiera a sonreído de medio lado, ni desganado aunque fuera, tan cerca como tiene a la mujer que aún no conoce ni su nombre, repasa el rostro de esta con sus claros ojos, a pesar de oler a bosque, quizá hierba humeda, el olor del cuero se quedó en la armadura en la posada -No creáis que es obvio todo lo que así parece.. podría haber mentido. Deja de enarcar la ceja y da otro largo y lento trago.

¡Eso espero por Odín! - se levanta y se acerca a la puerta hace una reverencia mostrando su escote premeditadamente para despedirse de Tobias y mira al desconocido - Ahora comprobaremos varias, me marcho a la plaza a... bailar, si vino a ello vendrá, si le gustan las mujeres vendrá aunque sea a por otra... tarde o temprano... sino solo habrá sido una cerveza entretenida. Con afecto...- le lanza un beso- Lady Carolinne de Beauxbatons.

-Enkeli Kiven rouva.. *Hace una breve reverencia con la cabeza casi tan corta que quizá quedó en un simple gesto. Seguramente acabara en el baile, no porque le entusiasmara bailar, porque hacía décadas que no lo hacía. Quizá por ver otras cosas de ese lugar.

* Carolinne sale de la taberna y mira atras encogiendose de hombros... : lindos ojos sin duda... - se dice así misma


Última edición por Ivorwen el Jue Oct 30, 2008 12:10 pm, editado 1 vez

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Re: Enkeli y Carolinne, el baile

Mensaje  Ivorwen el Jue Oct 30, 2008 12:08 pm

*Rondaba la medianoche, el baile hacía bastante rato que se había iniciado y se habían colocado varias mesas frente a algunas tabernas para que los hombres y mujeres que gustasen pudieran beber mientras estaban disfrutando del jolgorio del momento, aunque a esas horas más de una y uno ya no coordinaban el paso con sus ganas de bailar por la borrachera. Lo críos corrian entre la gente sin ser vigilados por sus padres, por caréncia de ellos o por borrachera, los que aún se mantenían en pie danzaban al son de la música, que los músicos intentaban tocar vigilados por varios guardias para controlar los altercados que pudieran haber, y a esas horas, más de uno estaba en los calabozos rebajando el alcohol de su sangre.
*La puerta de El Barril se abrió, a Enkeli no le costó mucho acostumbrarse a las luces de varias antorchas y fogatas de la plaza donde alrededor de estas bailaban, cierto era que iba algo ebrio, pero la costumbre le había otorgado el don de poder aguantar bastante esas patadas a su joven hígado, así que tan solo sentía la cabeza algo más pesada y quizá su risa algo floja, se acercó a Hevonen palmeando su cuarto trasero para no versea él mismo tambalearse, lo cierto era que el frescor nocturno pese a las hogueras, le había sentado muy bien.

* Carolinne estaba bailando en el centro de la plaza con un señor con cuerpo de barril y nobles ropas. No tenia duchos movimientos pero ella le reia las gracias igual, esta vez hablaba su acompañante en vez de ella. Lo cierto era que no oia nada de lo que aquel adinerado señor le contaba su cabeza cantaba poesia por dentro pero sonreia por fuera.

* Enkeli dio una rápida mirada al centro de la plaza sin reparar en nada en concreto hasta cruzar su vista con un banco, estaba cerca de un callejón y parecía lo bastante sólido como para aguantarle. Se alejó de su caballo cruzando la plaza para poder llegar a ese banco y sentarse, algo alejado del barullo.

* Carolinne paró al terminar la pieza y su acompañante la instaba a que lo llevara al Red Apple. Ella se negaba pues su señora estaba encinta y la había saludado hacia menos de treinta minutos. "si al menos oliese bien...". Volvió a sonreir y como esté caminaba directo al "despacho" de ella intentó idear como escabullirse. Encontró la solución en el banco. El rubio hombre silencioso yacia allí. Querido lord Varis lamento tener que posponer nuestro encuentro... pero este caballero pidió mis servicios antes - 6 se sentó en el regazo del norteño dejando ver la espada de este- No quiera enfadarlo es muy salvaje...

* Enkeli abre los ojos observando que es la misma mujer que antes lo infló a preguntas y por segundos piensa en darle un empujón y hacerla caer al suelo pero prefiere no tener que oír gritos no sea que le duela la cabeza, ajeno a la conversación que parece mantener con el noble que al final se marcha raudo se lleva una mano a la sien haciendo presión.

Vaya... veo que elegisteis la cerveza...- se levanta - Gracias por no desmentirme... si quiere le puedo dar algo para... la jaqueca.

* Enkeli arruga la nariz inclinándose hacia delante apoyando la mano libre en el banco, en otras circunstáncias no habría accedido, pero no quería que sus compañeros de viaje le vieran así por haberse pasado con las copas, a fin de cuentas sus problemas eran solo suyos. -Sí quizá sí.. *Se incorpora deteniéndose unos segundos para comprobar que aún mantiene el equilibrio.

* Carolinne lo toma por la cintura: Ande... apoyese en mí. Vivo a unos metros de aquí alla le daré algun reconstituyente.

* Enkeli apoya el antebrazo en el hombro de Carolinne no de muy buen grado y sigue el rumbo que ella marca llevandose la otra mano a la cabeza de vez en cuando. "¡Maldita Sea!" se dice interiormente blasfemando sobre la bebida, y sobre su poca voluntad esta vez para rendirse a la bebida.

* Carolinne llega a la puerta del Red Apple junto a Lazarus que la mira extrañado : Se encuentra mal, no me mires así y dejanos pasar... - insta al hombre a que suba los peldaños de la entrada - vamos Lazarus no sonrias así... te arrancaré la oreja de un mordisco... ¡solo le ayudo!

* Enkeli cruza la mirada con el hombre apostado en la puerta llevando la mano a la empuñadura de su espada bastarda guardando silencio, no sabe si seguir a Carolinne o directamente darse media vuelta, no le va la vida en ello, ya se repondrá. -Yo..
* Carolinne pone las manos en jarras y ahora ya desapareció toda broma o juego de su rostro arruga la nariz y los labios : Tu qué... para una vez que ofrezco ayuda... bueno decidase...

* Enkeli decide subir un escalón más, ya no solo por el dolor de cabeza sino para quizá tentar algo su suerte. -Yo, nada. *Dice mirando a Lazarus al cual no pretende pagar nada en absoluto.

* Carolinne se gira y su pelo hace de latigo envolviendo su cuello : sientese, no comprendo por qué se empeñan en ser tan obtusos... le traeré el brevaje- camina airada hacia las cocinas.

* Enkeli lo cierto es que el aire frío a conseguido darle algo más de vida y ya no se siente tan mareado. Allí dentro hacía un calor descomunal, se desata unos cuantos nudos que anudaban el cuello de la camisa hasta medio pecho, tan solo tres. Los suficientes para que su tatuaje se viera mejor y asomara por el cuello. Se sienta en el sofá que ve más cerca de una ventana por la cual no se ve el exterior.

* Carolinne vuelve con una bolsa blanca y una jarra pequeña de agua dejandolo sobre la mesa sus animos parecen mas calmados : Le abriré la ventana pero pondre una cortina, la Madamme nos aconseja no dejar ver el interior de la sala... por ... precaución- Vierte una cucharada del polvo blanco en el agua que esfervece al momento. - Bebaselo milord, se encontrará mejor.

-¿Que es? *Pregunta mirando el vaso de agua y luego a la mujer, que una vez en el interior de ese lugar, ya no le parecía una ramera como tantas otras en la calle que deambulan buscando sus presas.

Nos lo trae el maestre, calma el dolor... supongo que alguna de sus hierbas, amapola seguramente -toma asiento en el sofá contiguo al del caballero y se descalza suspirando al sentir el frio suelo bajo ella-es poca cantidad no tenga miedo, no le aturdira... he aprendido a curar dolores, golpes y jaquecas... por desgracia.

* Enkeli se mira el vaso sosteniéndolo en la mano, a merced de ella, quizá pudiera envenenarlo, ¡"Que diablos!" , sería rápido y él no debería preocuparse por nada más. Se bebe el contenido de un solo trago dejando el vaso de nuevo en la mesa y acercándose luego a la ventana. -No debéis saciar bien a los hombres entonces... *Comenta, para las pocas veces que habla, cuando lo hace le trae sin cuidado cuidar las palabras que salgan de su garganta.
¡
Y eso... que tendrá que ver -dice algo indignada- Además mi trabajo no es saciarlos, si tienen hambre que coman y si buscan cama... las hay baratas. Qué se piensa que es esto milord... - jamás sintió vergüenza por lo que hace, otra cosa es aceptar un desprecio tan desdeñoso.

* Enkeli rasca la parte que dejaba ver la camisa semi abierta y por primera vez sonríe, casi fugazmente al cerciorarse del tono de indignación que ella empleó, así se cobraba el encuentro en la taberna con sus abusivas preguntas. -..Lo divertido es intentarlo. *Camina hasta el sofá sentandose en el borde para apoyar sus codos en las rodillas y masajearse las sienes.

* lo cierto es que el aire frío a conseguido darle algo más de vida y ya no se siente tan mareado. Allí dentro hacía un calor descomunal, se desata unos cuantos nudos que anudaban el cuello de la camisa hasta medio pecho, tan solo tres. Los suficientes para que su tatuaje se viera mejor y asomara por el cuello.

* Carolinne lo mira de reojo e intenta no reirle la broma pero no puede, le ha gustado. Se acerca y le da una palmada con brio en la mano para que las aparte: Dejeme a mí. siempre tengo las manos frias y ayuda...- toma su rostro y hace circulos pequeños y coordinados en sus siene en cuclillas justo frente a el.

* Enkeli retira la cabeza mirando fijamente a Carolinne, y sujeta su mano de ella con fuerza, evitando que se ponga en pie si es ese el deseo de ella y por unos segundos la mira fijamente sin decir ni una sola palabra. En los músculos de su cuello se puede ver claramente la tensión permanente a la que parece estar sometido eternamente.

* Carolinne siente la presión de su mano y le aguanta la mirada. No le teme, guarda silencio preguntandose si volverá a escudarse en algo... ahora no tiene jarra de cerveza.

* Enkeli suelta la mano de Carolinne, como si ese momento fugaz hubiera pasado y se deja caer sobre el respaldo del sofá importándole bien poco que ella aún siga frente a él en cuclillas. El dolor de cabeza ya menguó, pero sus interminables batallas mentales siempre están allí.

Bueno... si que lo pasó bien en el baile eh..- se pone pie y camina alrededor del sillón de Enkeli-Puede quedarse a dormir esa bebida si quiere, Lazarus le dejará marchar cuando guste. Digale que me pagó a mí que yo le daré su parte. No use la espada.- le entrega una cinta azul que llevaba atada en el tobillo-si le enseña esto le creerá.

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