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Junio 1871. Tercera semana.

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Junio 1871. Tercera semana.

Mensaje  Pallas_Atenea el Lun Jun 15, 2015 1:54 pm

Lunes, 15 de junio de 1871. Saloon Dalton.

Minerva_Dalton: (Se acercaba la hora de la comida y, con ella, algo más de movimiento, porque las horas de la mañana estaban reservadas para adecentar el local de como hubiese quedado la noche anterior y a los cuatro viejo de siempre que no tenían otra cosa que hacer que ir allí a jugar a las cartas o a los dados, sin apostar nada más allá de una ronda de bebidas. Minerva se encontraba tras la barra, con uno de sus vestidos de diario, de color rosa claro, con puntillas blancas. No tenía mangas, se ceñía a su talle y mostraba más escote del que las refinadas señoras de Twin Falls consideraban apropiado, pero no tanto como para que el Padre Callahan la tachase de indecente. Era una mujer consciente de cómo podía sacarse el mayor partido. Esa noche tendría que acudir junto a su hijo Tom a casa de Jeremy Fox, el alcalde, para la cena conmemorativa de la fundación del pueblo. A pesar de haberse venido a menos, los Dalton eran una de las familias fundadoras y eso implicaba cierto estatus. Tom, a sus trece años, era ya el cabeza de familia, pero era su madre la que ejercería sus derechos hasta su mayoria de edad. Minerva daba indicaciones a dos de las chicas que estaban limpiando las mesas, mientras se entretenía colocando las botellas y deshaciéndose de las vacías)

Samuel_Baker: Otra mañana más en aquel pueblo. Había vuelto hacía poco a la ciudad donde sus padres le habían visto nacer y ya empezaba a cansarse de su estancia. Como cada mañana, más por aburrimiento que otra cosa, se acercó al Saloon para aclararse un poco la garganta. Se había podido agenciar algo de ropa de diario con el parco salario que le restaba, después de haber alquilado aquellas cuatro paredes
Samuel_Baker: a las que llamaba habitación, así que lucía algo más acicalado que los días anteriores. A su costado, tintineaban dos pistolas gemelas. Curiosamente, ambas en el lado derecho. Atravesó las puertas abatibles del Saloon con paso tranquilo y se quitó el sombrero que le salvaba de aquel sol de justicia. .- Buenos días, señoras. diría a las chicas y a Minerva, mientras se dirigía a la barra y tomaba asiento en una butaca.

Minerva_Dalton: (La viuda Dalton sonrió amablemente, como hacía con cada cliente nuevo que llegaba. Cogió un vaso chato y lo dejó con un golpecito delante del recién llegado) Buenos días, forastero, ¿whisky? (A diferencia de la mayoria de las veces, Minerva llevaba las manos desnudas, que apoyó a ambos lados, en el borde de la encimera, con los brazos extendidos) Es raro ver a hombres jóvenes aquí tan temprano, ¿no ha ido bien la jornada?

Samuel_Baker: - Un Forty-Rod, para ir depejando la garganta - sonrió de medio lado. Dejó el sombrero sobre la butaca de al lado, que estaba tan vacía como casi el resto del saloon. Sus cabellos rubios, como siempre, lucían despeinados. .- ¿Jornada? Justo ahora la empiezo. Aunque empiezo a pensar que tendría que buscarme una ocupación o un lugar en el que caer muerto, lo primero que llegue.

Minerva_Dalton: El lugar en el que caer muerto lo tienes fácil. Puedes encontrar al Holandés detrás de la iglesia. Estará encantado de cavar tu tumba y hacerte un ataúd. Si se lo pagas por adelantado, mejor que mejor (bromeó mientras cogía la botella y llenaba el vasito que había dejado sobre la encimera de madera.) La ocupación... ¿buscas algo en concreto?

Samuel_Baker: - Ah, pero ahí está el problema, el pago. - le guiñó un ojo y le dió un trago al vaso que le había servido. El brebaje hizo todo su viaje hasta el estómago, ardiendo como deben arder los pozos del infierno. .- Ah... suspiró- Mucho mejor, nada mejor para despejarse. se rió un poco. .- La verdad, es que no, nada en concreto. Tengo algo de experiencia en varios oficios, pero no soy un especialista en ninguno.

Minerva_Dalton: Los Zelman han estado buscando hombres jóvenes y fuertes para la serrería. El alcalde está engalanando el pueblo para las fiestas, así que es posible que puedas sacarle un par de jornales. Y yo necesito un camarero que me ayude tras la barra y que pueda sacar a los borrachos que no se tengan en pie. ¿Te interesa? No va a ser el mejor sueldo de la región, pero te incluyo las comidas.

Samuel_Baker: Hm... se lo pensó un momento. ¿Serrería? Bueno, como oficio no estaba mal. Además, en estas latitudes siempre se requería algún que otro mantenimiento de vez en cuando. Cuando no era por los disparos, era por las tormentas o por el inclemente sol. Pero si el jornal de un camarero era pobre, el de un peón de una serrería debía ser ridículo. Quizás aprovechase los jornales del alcalde... pero pronto pasarían las fiestas y se quedaría sin trabajo de nuevo. La mujer le ofrecía algo que iba más con su estilo. Seguro que sería divertido. - No he servido nunca en un Saloon, pero no será la primera vez que sirva unas copas o tenga que mandar a dormir a algún borracho. ¿Por qué no? Seguro que será entretenido.

Minerva_Dalton: Perfecto. Y como veo que eres un hombre de suerte, empiezas esta tarde. Si te desenvelves bien, es posible que hasta te deje tras la barra esta noche. (No era un secreto que ella no estaría ni que nadie en el saloon se atrevería a robarle los cuartos o a permitir que otro a su cargo lo hiciera. Minerva tenía amigos. De eso que uno quería tener de su lado. Ahora ya, lo que quisiera arriesgarse cada persona, era asunto suyo.) Cuando te acabes la copa te cuento un par de cosas. Ahora, cuéntame algo más de ti, Samuel Baker. (Nombre y apellido, porque ella conocía a todo el mundo, o podía enterarse. No en vano, por su saloon acababa pasando tarde o temprano todo el mundo.)

Samuel_Baker: - No hay mucho que contar dijo después de apurar otro trago de aquel whiskey peleón. .- Nací aquí, pero me fui a temprana edad, cuando mis padres se quedaron sin sus terrenos. Cuando tuve edad de empuñar un arma por nuestro país, me alisté. Y he estado vistiendo el azul hasta hace unas semanas. la miró. Quería ver si la mención del color de su uniforme le sacaba alguna reacción a la dueña del local. Después apuró el último trago y dejó el vaso vacío frente a él. - Soy tuyo. le sonrió.

Minerva_Dalton: (Chasqueó la lengua) Vaya, es una lástima que hayas dejado el ejército. Los hombres de uniforme siempre estais tan atractivos. Hace unos años tuve aquí a un capitán... Daniel Fields, se llamaba. Todo un hombre, mejorando lo presente. Una pena que tuviera que volver a Fort Douglas. Me destrozó el corazón (se llevó la mano al pecho, afectadamente, en un gesto demasiado exagerado para ser real, al igual que su tono. La chanza acabó en risa. Salió de detrás de la barra y se alisó el vestido, con un gesto, le indicó a Samuel que la siguiera hasta detenerse, unos metros más allá, en una pequeña puertecita que se abría bajo la escalera) Aquí (abrió la puertecita y le mostró el interior, donde había unas pequeñas estanterías donde se apretaban varias cajas de botellas), tienes whisky, aguardiente y unas cuantas cosas más. Siempre tienes que tener una al uso y una entera en la barra (señaló desde allí la estantería con el fondo de espejos donde estaban las botellas a la vista de la clientela, una entera y justo delante la que estaba abierta para servir. Cuando se te acaben... (vienes y repones, fácil. El almacén estaba junto al cuarto de las chicas, cerrado con llave y sólo era necesario cuando las existencias bajo la escalera se agotaban). Nadie come a partir de las 3 ni cena a partir de las 8.

Samuel_Baker: - El buen capitán es un rompe-corazones. ¿Eh? No he tenido el gusto de conocerle, más allá de la firma de mi cesión, con la promesa de estar disponible para un futuro llamado a filas, en caso de ser necesario - Dijo, con una leve sonrisa en el rostro. Detrás de esa chanza se escondía una historia, y a él le encantaban las historias. Quizás un día, acompañado de un vaso de whiskey, le contase más sobre aquel buen capitán y sus devaneos por el pueblo. - De la cocina se encargan otros. ¿Verdad? había estado escuchando lo que le contaba y asintiendo silenciosamente. Era cierto que no había servido en ningún saloon, pero su comportamiento algo rebelde dentro del ejército le había conseguido los peores trabajos que un soldado podía desea. Y uno de ellos era encargarse del rancho y de la pequeña provisión de whiskey del fuerte. Por razones obvias, tenía que encargarse de que los hombres no acabasen dando tumbos.

Minerva_Dalton: Sí, no quiero que mis parroquianos acaben sufriendo una indigestión. Tú llena los vasos, asegúrate de que no se van sin pagar y échalos a la plaza cuando no se tengan en pie. Si alguno se pasa con las chicas, lo echas. Esto no es un burdel. Que les den una palmadita al pasa o les griten alguna obscenidad. Incluso puede que alguno se lleve un beso, pero esto no es un burdel, para esos menesteres se va uno a ver a Roxane.
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Re: Junio 1871. Tercera semana.

Mensaje  Routhven el Mar Jun 16, 2015 9:40 am

Lunes, 15 de Junio de 1871. Saloon Dalton. Durante la noche.

Hans Van Der Morten acabó el día algo hastiado. Aquello era el oeste americano, había polvo, sudor y muertos hasta aburrir. Sus botas enfilaron el sendero de salida del camposanto, crujiendo en la gravilla que lo cubría. En parte echaba de menos el verdor de su Rhenen natal, el sonido de la lluvia y el río corriendo, pero bueno, allí no se podía quedar, y aquello no estaba tan mal. Se limpió el sudor de la frente con la manga de la camisa, que en algún momento fue blanca y ahora era de un color entre ocre y marrón, y se ajustó al cuello el pañuelo rojo desgastado, con la esperanza de encontrar a la señorita Dalton en el saloon, cuya compañía siempre era agradable; que siendo un tipo raro y taciturno como era, no era precisamente el más popular del tinglado. Empujó las puertas y sus fosas nasales fueron invadidas por el olor a humanidad, tabaco y alcohol, y el murmullo del jolgorio fue un cambio agradable para el enterrador, que vivía en perpetuo silencio excepto cuando tañía el violín, a solas, cuando le entraba la necesidad de expresar algo. La viuda Dalton no estaba, y en su lugar un desconocido ocupaba la barra. Se acercó, apoyó las manos en la barra y saludó con una leve inclinación de cabeza, llevando sus dedos al sombrero, que finalmente se quitó y dejó descasar sobre la madera. Eso ya significaba "buenas noches", no hacía falta más.

Aquella noche era la primera noche en el Saloon para Samuel Baker, como camarero. Y aunque un poco desorientado al principio, tras unas pocas horas había comenzado a acostumbrarse a estar detrás de la barra. Suerte que una de las chicas se quedaba para ayudarle de tanto en tanto, sobre todo cuando había más clientela demandando hidratar el gaznate. El tipo rubio era todo lo contrario a la figura de la señorita Dalton. Alto, rubio y de ojos azules, vestía una camisa oscura y un pantalón del mismo color azul noche. Un chaleco de cuero curtido marrón daba el toque de color. Saludó mientras servía un par de vasos de whiskey a otros dos tipos unos puestos más allá. - ¿Qué va a ser esta noche? - le dijo con naturalidad.

Hans iba a decir "lo de siempre", pero claro, ese tipo no sabía qué tomaba a diario. El holandés gastaba una piel clara muy curtida, casi como cuero, y unos ojos claros, azules, desvaídos, como si la vida hubiera pasado de largo por ellos. Llevaba el pelo corto, y su rubio estaba también opaco y quemado de tanto sol .- whiskey. - Observó al nuevo y automáticamente, por deformación profesional, le tomó las medidas para el féretro. Lo hacía desde que era pequeño con su padre, Anton Van Der Morten, el enterrador de Rhenen, y jugaban al macabro juego de acertar las medidas y comprobarlas cuando llegaba el cuerpo una semana, o unos meses después. Se había criado rodeado de muerte, a estas alturas consideraría desobediencia tenerle miedo a su jefa.- por favor.

- Una de fuego para el caballero - dijo Samuel con más ánimo que gracia. Cogió un vaso y le sirvió un whiskey, doble. Se lo acercó y dejó la botella en su sitio.- Te veo apagado, amigo. Te lo cargo un poco más. Pero "shhh" - dijo el forastero, como si aquello fuera a ser un gran delito. Quizás Minerva lo vería así, pero el tipo trataba de desenvolverse en la barra y animar al parroquiano a beber. Y en lo que llevaba de noche, la cosa parecía ir bien. Ya llegaría el momento de hacer inventario...

Hans puso un par de dólares sobre la barra y le dio un trago escueto, no pensaba hacer rodar la bebida por el gaznate toda de un trago. Apagado. Pf.- Un dia aburrido...amigo.- Pasó un borrachín habitual por su lado y le dio dos palmadas en el hombro farfullando... - Eh, holandés!!! estoy haciendo bondad para que me lleve pronto la Parca!!! -

- Ya te veo, Randy... recuerda dejar la paga en el bolsillo o tendré que enterrarte con el culo fuera..- Se lo dijo entornando los ojos y esbozando media sonrisa de medio lado. - ah.. espérame un poco más cariño, que hoy voy a beber a hasta reventar, después puedo ya morirme.

- No tendrá esa suerte, le han dejado seco en el black jack - observó el camarero, que siempre estaba atento a los movimientos del Saloon. Se puso a limpiar vasos mientras nadie le demandaba atención. - Así que usted es el Holandés... Minerva me habló de usted hoy, espero no requerir sus servicios pronto. - dejó un vaso limpio en su sitio y al tiempo que iba a coger otro alguien le llamó la atención. Se acercó, con un vaso ya preparado en la mano al ver que el tipo no tenía nada delante. Obvio, un whiskey era lo que quería. Hubo un breve intercambio de palabras y una sonrisa, pero al encontrarse al otro lado de la barra el ruido del saloon apagó la charla. Recogió el pago del whiskey y volvió, a seguir con la limpieza. - Y ahí va la propina de la noche. dijo, sonriendo para él, una vez estuvo de nuevo cerca del hombre.

- Hans Van Der Morten...pero todo el mundo me llama holandés.- Le dio otro trago al whiskey y resolvió acercarse un taburete con el pie, y se sentó en él, apoyándose en la barra.- ¿Qué hay de nuevo?.- Normalmente no cotorreaba con la gente que solía ir a su taller; en primer lugar, porque no le interesaba demasiado los comadreos insustanciales, y en segundo, porque la gente que iba allí no solía tener ganas de charlar de tonterías, solían estar abatidos, aunque alguno que otro se alegraba de que su familiar/vecino/compañero hubiera estirado la pata.

- Samuel Baker, mis amigos me llaman Sam, aunque ninguno ronda por aquí - dejó otro vaso en su sitio y comenzó a limpiar un tercero. La noche estaba animada pero no muy movida. Algunos de los parroquianos que más jaleaban el ambiente, estaban esta noche en la fiesta del alcalde. Así que el saloon permanecía en un calmado estado de sopor etílico, ahumado por el tabaco y aderezado por las partidas de cartas y conversaciones sobre la jornada. - Poca cosa hoy, por suerte. Es mi primer día en las barricadas. Un placer, poder hablar contigo, Hans. - Rara vez habla uno con quien va a darle sepultura algún día.

- ¿Eres familia de la señora Dalton?- Soltó Hans. Así, disparando a matar. Porque conocía a Minerva desde hacia años, y no solía contratar a gente desconocida, excepto alguna camarera que le había dado pena. Ni siquiera tenía constancia de que necesitase ayuda en el negocio. Claro está que era una profesión poco adecuada para una viuda criando un hijo, pero él no estaba en posición de juzgar a nadie, ya que había vivido toda su puñetera vida entre lápidas, y nadie había llamado "inconsciente" a su padre por tener a un niño así.

- ¿De Minerva? No, qué va. - Le había hecho gracia la mera mención. La señorita Dalton estaba para fundar una familia con ella, desde luego, pero no tenían relación alguna más allá de la laboral. - Yo necesitaba trabajo y ella un tipo que le echase a los borrachos fuera del Saloon. - y como si llamase al mal tiempo, una algarabía de gritos saltó de una mesa al fondo. - Te digo que se ha sacado una carta de la solapa! Es un maldito tramposo! - el tipo se había puesto de pie y señalaba acusadoramente a otro, que parecía estar llevándose la mano, el juego... y la promesa de mucho alcohol, si una bala no se lo arrebataba todo esta noche. - Tu tiene' mal perdeh Dick, 'sós tó. - contestó el otro, tan tranquilo, con aquel fuerte acento que tanto le diferenciaba. Los otros dos en aquella mesa parecían igual de tranquilos... seguramente compinches de aquel.
- Ya empezamos ... - suspiró Sam. Esperaba no tener que salir de detrás de la barra, así que los dejó argumentar un rato más.

Hans giró la cara un segundo para ver quienes eran los que discutían. Boh! Dick el mellado y Johnny el calzones, ya iban de vuelta. Dio otro trago a la bebida, puso un gesto pensativo que terminó en otra media sonrisa algo torcida.- Normalmente a Minerva le hacen caso cuando se acerca a poner orden. A ti lo mismo te ven como una amenaza.- Iba a gritarles algo pero de momento se calló, un poco más de espectáculo pondría la noche interesante. En ese momento entró Rosie, una de las chicas nuevas del burdel, una morena bajita y curvilínea. La muchacha buscó con la mirada a Minerva y al no verla, y en su lugar encontrar a Samuel, compuso una sonrisa seductora y se contoneó hasta llegar a la barra.

- Mientras solo se griten un poco, tampoco pasa nada. Cosas del juego. - Pero el tipo no le quitaba ojo a aquella mesa. Defecto profesional, quizás, y no, no era camarero de profesión, aunque sí por eventualidades. Había incluso parado de limpiar vasos para no perder ojo de aquellos dos. - Te crees que tus amiguitos te salvan, Johnny, ¡pero ésta es la última vez que me robas! ¡Sal ahí si eres hombre y resolvamos esto! - Dick se envalentonaba. Y los otros tipos se echaron a reír. ¿Qué se pensaba, que estaba en alguna de esas historietas de duelistas al atardecer? Avergonzado, el tipo al final decidió salir de aquella mesa. Llegó a la barra, con la tez roja de rabia. - Camarero! Un Whiskey! - dijo con rabia. Sam ya estaba sirviendo el vaso antes de que siquiera lo hubiera terminado de pedir. - Que un amargo te quite otro, amigo. - le dijo Sam a Dick. Y tras cobrar la minuta volvió con el enterrador. - Te libras de trabajar esta noche, amigo. - fue entonces cuando reparó en la preciosa muchacha. Y no sería hombre si no se la hubiera quedado mirando un largo instante, saboreando el contoneo.

Hans miró a Dick, y después a Samuel, y por último a la morena y finalmente decidió que era mejor mirar el whisky de su vaso, como si en el fondo hubiese un misterio digno de toda su atención. Es lo que tenía, que no era un bravucón, era tímido con las mujeres, y aunque se pasaba por el burdel de tanto en tanto y conocía los nombres y las medidas de todas ellas, no solía cruzar muchas palabras, porque no sabía qué decir. Eso de las promesas de amor...la parte de "hasta que la muerte nos separe" era la que más a diario veía, y bien sabía que a veces era más pronto de lo que uno supone. La morena apoyó los codos en la barra de forma que su escote quedó a la vista desde el otro lado. - ¡Buenas noches guapo! a ti no te conozco.

- Buenas noches encanto. - sonrió Sam a la muchacha. Se apoyó a su vez en la barra, acercándose un poco a su nueva tertuliana. - Yo tampoco te conozco, pero eso se puede resolver. ¿Qué te apetece? - se la quedó mirando un momento más. Y luego observó que el trío garrapata se levantaba de aquella mesa de juego y abandonaba el Saloon. Dick seguía en la barra, amargando el último trago con lo que le quedaba del jornal.

- Me llamo Rosie ¿Y tu? ¿No está Minerva? Oh! en realidad no importa! si tu eres el nuevo camarero...- le hizo alguna caída de párpados y le regaló varias sonrisas. - Venía a por una botella de aguardiente, se nos ha acabado allí.- Señaló en dirección al burdel.- Y si me invitas a algo para celebrar que nos hemos conocido.. pues será estupendo. - El enterrador se guardó una sonrisa para sí mismo, la muchacha era descarada, sociable, llamativa, como debía ser para un oficio como ese. Y aún así, le resultaba tierno, entrañable, casi.

- Sam. Minerva tenía una cita esta noche. - asintió levemente a la mención de que era el nuevo camarero. Le sonaba hasta honorable aquel título, después de tantos años lidiando con la muerte, hacerlo con algo para alegrar la vida era en cierto modo una recompensa. - El que viste y calza. A ver, déjame echar un ojo a las reservas. Y luego hablamos de ese trago - le guiñó un ojo y salió de la barra, dirigiéndose a una puertecita que abrió. Estuvo rebuscando un poco y al volver, traía consigo una botella de aguardiente. - Nos queda alguna que otra más, así que no veo mal que pueda venderte una botella entera. - Y el uso de la palabra vender fue especialmente esclarecedor. Dejó la botella sobre la barra.

Rosie echó mano de las monedas que llevaba en el escote y las dejó sobre la barra con desparpajo, con ese aire alegre y desafiante que solían tener ese tipo de chicas a las que les importaba un pimiento lo que dijeran de ellas, porque ellas sabían de las miserias de los demás.- ¿Con esto llega? Minerva nos las deja a tres. - Puso una mano en la cintura y la otra fue a parar al sombrero de Hans. Lo cogió y se lo probó.- ¿Qué tal me queda?.- El holandés sonrió. - Le está grande, señorita.- Rosie sonrió, juguetona.- Hm.. me gusta eso de Señorita. ¿Vendrás a verme un día de estos?.- Tanteó Rosie. - Es posible... señorita. - fue la respuesta del holandés.

- Sea, tres. - cogió las monedas que necesitaba y dejó lo sobrante para que lo recogiera. La botella valía al menos 5 o 6, si Minerva se enfadaba, pagaría él su parte. Poco pago para la muchacha, que le había alegrado la vista. Puso dos vasos sobre la barra. - Otra de Whiskey, Hans? - no iba a empezar a usar un mote, que no eran más que cliente y empleado, aún. - ¿Qué será, encanto? - Añadió.

Hans asintió y sacó otro par de dólares de más dejándolos sobre la mesa. - Yo la invito. - La chica dio una vuelta de campana bailoteando con el sombrero del enterrador, que luego se quitó y devolvió a su legítimo dueño. Habló Rosie con su jovial tono de voz. - Un licor de hierbas.- Y cuando el camarero sirvió la copa, levantó su vaso y lo chocó contra el de Hans. - ¡Salud!.- dijo, a lo que el Holandés contestó, con su habitual tono más apagado. - Salud.- Rosie se lo bebió de un trago y agarró la botella. - Me quedaría toda la noche bebiendo y charlando pero... hay trabajo. ¡Nos vemos pronto vaquero!.- Le dijo mirando al holandés. Luego, consciente de que Samuel esperaba también alguna cosa, se giró de nuevo. - Y a ti... espero que Minerva te de alguna noche libre. - Soltó una carcajada y salió del local agitando las faldas con la botella en la mano.

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Miércoles, 17 de junio de 1871. Saloon Dalton. Durante la tarde.

Mensaje  Pallas_Atenea el Miér Jun 17, 2015 4:49 pm

Minerva_Dalton: (En el pueblo no se hablaba de otra cosa. Gjerta Zelman llevaba dos días sin aparecer. Y hasta ahora no habían encontrado ni rastro de ella. Nada de nada, como si se la hubiera tragado la tierra. Todo eran especulaciones. pero la vida en Twin Falls no podía pararse, ni siquiera por algo como eso, así que todos continuaban acudiendo a sus trabajos y aportando cuanto podían a la búsqueda. Los hombres jóvenes habían pasado la noche entera buscándola, pero no habían hallado nada, no estaba en el pueblo. Tal vez tuvieran suerte en los alrededores. Por su parte, Minerva Dalton seguía su rutina en el saloon. Hacía poco que habían acabado de servir las comidas y ahora estaba todo tranquilo. Una partida de naipes al fondo. Una de dados en el rincón. Pero la mayoria estaba dedicada a buscar a la joven muchacha)

Robert_Holliday:  Cerraba bajo doble vuelta de llave la puerta de la sastrería, cesando así el duro jornal que había acudido a el en este día tan caprichoso. Todo el pasmo constreñía todos los síntomas del cansancio junto con el sortilegio de vérselas bajo el sol de la tarde. Se ajustó las alas del sombrero de copa y asegurándose de que el carpetín de pieles despuntaba un buen hogar entre regazo  y cadera,caminó en in crescendo de energías hasta el saloon del pueblo. Gracias a Dios que no le pillaba tan lejos, es más, las botas de alto costureo repiquetearon de forma inminente contra el tablar que las guiaba hasta las puertas de dos hojas. Entró como sacudido por una patada en el culo, con la voluntad del demonio por asistir al fresco del local y sus benditas sombras.  Que lo encontrase vacío no le hizo de sorpresa desagradable, sabía,y estaba muy al tanto, de las desapariciones y los miedos que azotaban Twin Falls continuamente.  -¡¡Quien sirve una limonada aquí!-  Robert se dejó caer en el taburete,clavando el codo sobre la sueprficie y mirando las botellas de licor como si estas pudieran recitarle algún soneto.

Minerva_Dalton: (Minerva chasqueó la lengua, desde detrás de la barra) ¿Quien te la va a servir, alma de cántaro? ¡Pues los mismos de siempre! Que pareces nuevo. (sin más, agarró uno de los vasos chatos y lo llenó de la jarra de zumo, rebajado con agua, que tenía en un rincón de la barra. Solía tener ese tipo de bebidas para las chicas, porque la jornada era larga y no podían estar a base de alcohol. Pero si alguien la pedía, ¿por qué no iba a sacarse unos cuartos con ellas? Lo dejó delante del sastre con un suave golpecito y se apoyó en la encimera de madera) Tú que vienes de la calle, dime, ¿se sabe algo más de la desaparición de Gjerta? Esa chiquilla me tiene preocupada. Hace dos días que nadie sabe de ella.

Shanahan: Una humareda de polvo que anunciaba dos viajeros a caballo se acercó por la vía principal del pueblo. Los gemelos Shanahan, Davin y Stuart, sosegaron sus excelentes monturas y se quitaron uno el pañuelo y el otro la bufanda que les tapaba el rostro, con lo que el tono tostado de sus ojos debido a la suciedad del camino contrastó con su piel clara y sus cabellos rojizos. Sí, volvían de la búsqueda y regresaban con las manos vacías, descorazonados y cansados. Quizás la falta de color que había en uno de ellos, Davin, se debiese a eso y a las pocas horas de sueño. Tras escupir al suelo y esperar que su hermano también atase las bridas de su corcel a un poste, cerca del abrevadero, ambos subieron los escalones del saloon, cruzando el porche y las dobles puertas, que se balancearon tras ellos. Como si fueran clones, se quitaron con el mismo gesto el sombrero. ¿El truco para distinguirlos? Fijarse en cómo iban vestidos en cuando quedase claro quién era quien.  -Minerva- Dijeron, encima, al unísono.

Robert_Holliday: Nada,niña, que voy a contarte. Se la ha tragado la misma tierra!. - reposaba el carpetín a su lado, con el lazo bermejo cerrando cal y canto la superficie de sus dos portadas; así también sucedería con el sombrero,quedando Robert entre el postre de sus pertenencias. - tenía una cofía encargada para ella, ya la tengo hilada y todo!. Pon aquí esa limonada niña, que me vas a matar de sed. Y deja de preocuparte,que ya aparecerá! -Aun que bien podrían ser esas últimas palabras el recital de un soneto muchas veces cantado. Pocos eran los que empezaban a desesperarse por lo que ocurría en este pueblucho dejado de la mano del diablo, y muchos, ya eran los que empleaban sus ganas en lamentaciones y rezos al altísimo. El sastre tornó posturas para observar la irrupción de aquellos dos hombres, lamentando el infortunio de su llegada en ese instante  que se las creía alejado hasta otra dimensión,sin nada ni nadie que le molestara después del sopor que instauran las horas de empleo en el cuerpo de cualquier hombre.

Minerva_Dalton: (Frunció el ceño ligeramente. Niña. Sólo el viejo Dalto, su suegro, la había llamado así. Pero no replicó, porque en ese momento irrumpieron en su local los gemelos Shanahan. Se le encogió el corazón al verles el semblante) ¿Se sabe algo? (Como un gesto automático, la mujer ya estaba sacando dos vasos más y dejándolos sobre la barra, para servir una bebida a cada uno de los dos clones que acababan de aparecer) Señor Hollyday, desapareció de la fiesta de los Fox, no es una chiquillada. Si lo fuera, estos dos caballeretes y su hermana estarían implicados.

Shanahan: Davin se sentó en un taburete, callado y con el semblante algo descompuesto, agradeciendo el alcohol. Fue Spencer quien contestó, ¿pero cómo lo iba ella a saber? Y menos hechos los dos unos zorros. Pegaron un respingo al escuchar las palabras de Minerva, pues incluso algo tan banal y común como que Maeve, los gemelos y Gjerta les gastasen una broma pesada a los habitantes de Twin Falls, los convertiría ahora a los tres en sospechosos. Salvo porque tenían coartada.
S1- No, aún nada. Bueno, al final encontramos esta mañana al criado de los Fox. -Se bebió la ardiente bebida de un trago, como para acompañar lo que iba a añadir-:  En el vado. Muerto.

Robert_Holliday:  tomaba con grandes golpes de nuez, esa mezcla de agua fresca y limón que Minerva había servido finalmente. Como lo agradecía, de veras casi se sentía al borde de la agonía por la ingratitud de estos calores que propina el inicio de la estivalía. Robert parecía recobrar el ánimo con ligereza.  -No digo que sea una chiquillada ni una broma de mal gusto amigos...solo... - y entonces cesó esa palabrería sureña, maldita, irritante. ¿ Fox, muerto?. El pasmo del sastre se hizo de nuevo al gris de la sorpresa.  -Dios le ampare a el y a todos. Jesús, que horrible-.  Hacía reniegos de cabeza, tomaba mas de esa limonada, tanteaba el tallo de la pipa, escondida en el bolsillo interior de la prenda... - Hasta dónde habéis llegado en la búsqueda,muchachos?.

Minerva_Dalton: (Minerva se cubrió la boca con la mano, ahogando una exclamación tras los mitones de encaje crudo que las cubrían ese día.) Dios bendito. ¿Cómo ha sido? (meneó la cabeza, negando repetidas veces) Ese muchacho fue el que dio recado a Gjerta de que alguien la esperaba, o eso comentó en la casa de los Fox cuando le preguntaron, pero no dijo quién, sólo que era un hombre. Ay, Dios... Espero que esto no desemboque en un desastre como el de hace unos años. (Obviamente su temor tenía un nombre: Tom)

Shanahan:  S2-Hasta Jerome. Pero no hay rastro de nadie que haya partido en esa dirección, al menos no antes de que terminasen los festejos. -Davin se frotó la cara con el sucio pañuelo. De los dos Shanahan, era el que menos animado estaba. Era normal que a los gemelos le hubiese afectado la desaparición de Gjerta, con la que prácticamente se habían criado. Maeve ni siquiera había podido ayudar en la búsqueda, por lo afectada que estaba. Con lo gran amazona que era...
S1-No lo sé, Minerva. Pero pinta mal. Sobre todo para el pobre Zack. Morir ahogado por ir de mensajero... -Se señaló el vaso para que la mujer se lo volviese a rellenar.

Robert_Holliday:  desnudaba de sus bolsillos las monedas necesarias con las que ir invitando a los gemelos y sus tragos de licor. Aun que mejor les haría falta algo mas refrescante que el agua-ardiente; eso y un buen baño.  -Y no hay demanda de ningún tipo?- Si todos aquí pensamos en una especie de...  midió sus palabras, el corazón de Minerva parecía a punto de asomar por la boca. - secuestro. no hay petición ni señales, ni rastro?.

Minerva_Dalton: ¿Ahogado? Qué muerte tan horrible. Pobre muchacho. (comentó mientras rellenaba todos los vasos y se servía uno a sí misma, porque necesitaba un trago. Fuerte. Aquello no pintaba bien. Gjerta siempre había sido una mujer capaz de defenderse sola. Y su prometido se encargaba de dejar claro a todos que, donde no llegaba ella, podía él. Estaba segura en Twin Falls, todos la conocían. ¡Qué destino tan horrible!) ¿Volveréis a salir a buscar a Gjerta? Cuanto más tiempo pase... (no quería ni decirlo en voz alta, pero lo cierto era que cuanto más tardasen en dar con ella, menos posibilidades de hallarla con vida) ¿Y el pobre Bob, cómo lo está llevando?

Shanahan: S2-¿Os acordáis de lo que pasó hace dos inviernos con Rosie Phelon? -Sus ojos claros parecieron disculparse ante la señora Dalton. Aunque hablase sin tapujos, reconocía que no era un tema agradable para las señoras. Y más para una madre soltera.
S1-Nunca hubo demandas de ningún tipo.  
S2-Ni cuerpo.
Los pueblerinos estaban acostumbrados a que los gemelos hablasen como uno solo, completándose las frases como si fueran la misma persona. Davin se mordió el labio inferior, si estaba allí era porque Spencer lo estaba obligando a descansar. Si le preguntasen a éste, estaba intentando emborracharlo para que durmiese algo, ya que no consentía en volver a la finca.  
S1-Siempre hay alguien buscándola. Sobre todo desde el ayuntamiento... Ya sabe, el viejo zorro de Fox se siente culpable. Todos acusaban a Zack. Pero ahora... no sé. Si fue él, ¿donde carajo está Gjerta? Si no fue... ¿Quién se habría atrevido a meterse con ella? -Se rascó la nariz mientras Davin salía de repente de su breve mutismo.  
S2-¿No has visto a nadie nuevo, Minerva? ¿Tienes la hospedería llena?

Minerva_Dalton: Nadie nuevo, salvo Samuel, mi nuevo camarero, pero él estuvo aquí, trabajando, mientras yo estaba en la fiesta. No sé, preguntad a las chicas, pero si se hubiese ausentado, alguna me lo habría dicho, alguien se habría quejado de que la barra estuviera desatendida. Era festivo, todo el mundo quería divertirse. ¿Y vuestra hermana? ¿Cómo está? Gjerta y ella eran muy unidas, debe estar destrozada. Tanto como vosotros, pero los hombres siempre teneis más entereza.

Shanahan: S1- Sabemos que entró en shock al saberlo, má dice que sólo ha hablado con el sheriff.  
S2-Nosotros tampoco hemos parado en casa. -Lo cual era absolutamente cierto a juzgar por el polvo que traían encima. Spencer obligó a Davin a acabarse la que era... ¿su tercera copa?  
S1-Bueno, Minerva.
S2-Sí, vámonos. Quiero echarle un vistazo al camino de Kimberly. No me fío del "Pelao".
Claro está, dejaban a deber. Ser hijos de una de las fincas más prósperas de la zona daba derecho a tener una cuenta abierta en el saloon.

Minerva_Dalton: Tened cuidado y, por favor, tenedme informada, estamos todos consternados, pero de poca ayuda iban a seros las chicas. (se despidió de los muchachos, sin preocuparse del pago, ya saldarían cuentas cuando fuera de menester, lo importante en esos momentos era dar con Gjerta... y descubrir al culpable de su desaparición. Fuese quien fuese, debía de ser castigado.)
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Pallas_Atenea
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22 de junio 1871

Mensaje  Mizar el Lun Jun 22, 2015 1:49 pm



Minerva_Dalton: (Habían pasado varios días desde que se encontró al pobre criado de los Fox ahogado cerca de las cascadas gemelas que daban nombre al pueblo. No habían dado con Gjerta aún y la búsqueda seguía día y noche. En el saloon era el tema de conversación en casi todas las mesas. Ya se sospechaba de los indios. Y de los bandoleros que tres años antes habían tenido en vilo a la ciudad. Minerva estaba reordenando las botellas de la estanteria de espejo, aunque en su cabeza rondaba la idea sobre la desaparición de la muchacha de los Zelman. ¿Sería Tom el siguiente?)


Marion_Sutter: (Estaba pensativa desde lo acontecido, había reinado la paz desde que pasó lo de los forajidos hace años y ahora una nueva desaparición tenía en vilo a la gente de la región. La joven mira a su prima y al verla preocupada se acerca a ella aprovechando que ahora no hay mucha faena que ya se terminaron las horas de las comidas) Minerva, ¿piensas que alguien más está detrás de esa desaparición? (Pregunta mientras limpia un vaso de cristal fino tanto que lo va a desgastar. Lleva un vestido no muy llamativo que no es que le guste mucho llamar la atención, aún así la mujer pelirroja lo hace y eso es bueno para el negocio. El vestido es de tela rojiza con el corpiño en una tonalidad más oscura y aterciopelado aunque hace calor pero lleva manga corta terminada en encaje blaquecino como el busto. El cabello rojizo lo lleva recogido en un grácil moño al menos que no le dé calor. Por fin deja el vaso en su lugar correspondiente en la repisa y coge otro vaso que comienza a secar despacio)


HansVanDerMorten entró en el saloon con un gesto huraño fuera de lo común. Estaba cabreado, mucho, y para lo que él era, con ese perpetuo aire taciturno y tranquilo, eso era una novedad. Agarró el taburete directamente y lo acercó a la barra, sin hacer su habitual saludo a quien estuviera tras la barra. Se quitó el sombrero y lo dejó a su lado con un movimiento brusco, esperando que Minerva le pusiera un whisky sin tener ni que pedirlo, que ya se conocían hacía tiempo y hoy no estaba de humor. De haber podido se habría liado a tiros con un poste de madera o un cactus... lo que fuera. Pero no era plan, justo en esos dias en que la desaparición de la hija de Zeldman era la comidilla del pueblo.


Minerva_Dalton: - No lo sé, Marion. Pero no puedo dejar de darle vueltas al asunto. Después de lo que pasó hace tres años... temo por Tom. No me gustaría que se viera involucrado en algo así. Estoy asustada. No hay ni rastro de la Gjerta Zelman. (suspiró mientras dejaba un vaso chato delante del enterrador y lo llenó de whisky) Hola, Hans. (volvió a 1mirar a su prima) Espero que aparezca pronto, viva o muerta, pero que aparezca. Y que den con el responsable. Tom empieza a volar ya. Es un hombrecito... y pronto dejaré de saber lo que hace y con quién. Ya lo hago en algunas cosas... Ay... ¿estoy hablando demasiado como na madre?


Marion_Sutter: - A Tom no le pasará nada, está demasiado protegido. (Puede que ahí se vaya de la lengua pero así era... que la joven camarera llevara una doble vida hacía que vigilara a quien apreciaba y Tom era uno de los suyos, era curioso que aunque no fueran familia para ella era como si lo fuera y, es que es cierto de que el roce hace el cariño, esos años junto a ellos la habían hecho sentir una más de la familia. Mira a HansVanDerMorten y enarca una ceja mirando a su prima de forma significativa pues el enterrador andaba con un malhumor evidente. Suspira inhalando despacio el aire para espirar despacito, la palma de su mano se apoya en el antebrazo de Minerva apretando un poquito para reconfortarla) Tranquila, ya verás que no pasará nada pero no me has respondido.


HansVanDerMorten asintió con la cabeza a modo de saludo y se lo bebió de un trago, dejándolo descansar sobre la barra y empujándolo dos dedos de vuelta hacia Minerva_Dalton, en un gesto de "otro igual, por favor". Viva o muerta. Empezaba a haber posibilidades de que fuera lo segundo. No era plato de buen gusto tener que amortajar un cadaver de una chica joven y bonita, y menos si le habían hecho algun tipo de atrocidad. Pero era su trabajo y lo hacía con diligencia. Enarcó una ceja mirando a Marion_Sutter , como retándola a preguntarle "qué tal el dia?". Desde luego, no estaba como siempre. Estaba ya hasta los huevos del asunto de la desaparición, él que no solía meterse en esas cosas, se había propuesto empezar a buscar, aunque fuera de noche, al terminar la jornada, porque cuanto antes pareciese la chica, volvería todo a la normalidad.


Minerva_Dalton: (Se apartó un bucle que había escapado de su intrincado moño, sosteniendo la mirada de Marion un instante) No lo sé. Algo me dice que no serán los llamados Forajidos de hace tres años. No han dado señales de vida desde aquello (y ella conocía a tres de los implicados y sabía que ninguno estaba en esas fechas en Twin Falls. Alguno podría volver, pero eso no le implicaría en la desaparición) Al menos no como grupo. Tal vez alguno de ellos, como venganza personal. Zelman tiene sus cosas, todos lo sabemos... pero la pobre Gjerta... Qué angustia. (Sus ojos claros escrutaron al holandés mientras le rellenaba el vaso) Hans, ¿hay novedades en la búsqueda? ¿Sigue sin haber ninguna pista? (Tampoco le iba a preguntar si alguien había revisado el cadaver del criado antes de enterrarlo)



Marion_Sutter:  (También conocía a los implicados y sabía que no habían aparecido, de momento, por la región por eso estaba pensando en quién narices sería quien había sido capaz de ese homicidio y de la desaparición posterior) Es extraño con Gjerta... (La mirada del enterrador le hace ser gentil y suavizar el rostro, iba a preguntarle qué tal el día pero se adelanta Minerva y se queda mirándole curiosa dejando el vaso en la repisa se sirve un jugo de grosellas fresquito que ella misma prepara y deja en la parte más fresca de la alacena y es que algunas costumbres no cambian, su madre preparaba ese jugo y ahora lo hacía ella. Hacía mucho tiempo que no sabía de su familia, su prima creía que había fallecido pero Marion no era quien decía ser. Sus pensamientos hacen que parpadee repetidamente como centrándose ahora en el enterrador. Se sirve un vaso del jugo y bebe un buen trago saciando la sed)



HansVanDerMorten se pasó la mano por el pelo y miró a un lado, a la entrada, y luego al resto del saloon, como si allí pudiese encontrar la respuesta a tanto interrogante. Finalmente regresó al vaso y a Minerva.- ¿novedades?... hum. Pf. Sí. Que ahora todo el mundo es sospechoso.- Los tipos esos que acompañaban al sheriff, habían llevado el cadaver del ahogado a su taller y de paso le habían hecho preguntas. Preguntas tendenciosas con los ojos entornado Ser extranjero y silencioso no era delito en aquel maldito país, pero servía para levantar sospechas. Cuando se largaron , se quedó a solas con el cuerpo y éste sí que le contó algo: que tenía marcas de forcejeo en el cuello. Pero estaba tan cabreado porque hubieran insinuado que él podía tener algo que ver, que no se planteaba ir a ver al sheriff en ese momento.



Minerva_Dalton: - ¿Todos? Aquí han venido a hablar con las chicas y creo que con Samuel. ¿Contigo han hablado, Marion? (se retorció las manos) A ninguno de los que estuvimos en la fiesta nos han preguntado nada aún. Nada más allá de lo que pasó en al fiesta. ¡yo misma vi a ese muchacho hablando con Gjerta! Le dio recado de que alguien la buscaba. Él sabía quién es, posiblemente, el responsable. Y ahora está muerto. ¡Casi que prefiero no saber nada!



Marion_Sutter: (Observa las reacciones de ambos interlocutores, la información del enterrador era muy valiosa) Todos somos sospechosos pues deberían centrarse en los que podrían serlo... y dígame Hans, ¿se sabe algo de que si había algún corcel cercano? (Ya que está ahí pregunta... La reacción de su prima no le gusta nada, la ve demasiado ansiosa. ¿Acaso tendría algo que ver? siempre se lo había preguntado porque hace tres años sabía que algo pasaba entre el médico y los forajidos... pero claro no es que pudiera dar muchas señales de que le importara...) Pobre Gjerta.... ems... no... conmigo no han hablado... después de todo vale que hablo con muchas personas pero qué puedo decir yo que no sepan... (Claro claro hay que saber guardar las apriencias... pero si se había utilizado jamelgo bien que le interesaba y por ahí se podrían saber muchas pistas...)



HansVanDerMorten: - Señorita Dalton...no saber, no la deja fuera del círculo de sospechosos. ¿Qué diablos podría saber yo, si esa noche estuve aqui con su nuevo camarero..? pero soy extranjero y soy raro... con lo cual parece ser que es motivo suficiente para secuestrar a una cría. Pf. ¿No van diciendo por ahi que me tiro a los muertos? pues con tantos que tengo en mi jardín, no necesitaba una más, cojones. - El enterrador explotó, cosas rara en él, pero es que le había sentado muy mal que fueran a preguntarle si tenía algo que ver, de forma tan gratuita.- Lo siento, señorita Dalton...ya me callo, tan sólo pongame otro escocés.- Se pellizcó el puente de la nariz y resopló por la nariz fijando la vista en el fondo del vaso vacío.



Minerva_Dalton: (Miró al enterrador con el estupor reflejado en el rostro. Todo el mundo conocía esos rumores, pero escucharlos allí, tan llanamente. No era necesario decirlo de aquella manera. Suspiró ampliamente y rellenó el vaso. Se sirvió otro para ella, porque realmente necesitaba un trago. Llevaba un par de días que no dormía bien, por la preocupación acerca de lo ocurrido. Hacía tiempo había desaparecido Rose Phelon. Nunca se encontró al culpable. Ahora Gjerta Zelman. Y el único que podía dar una pista, estaba muerto. ¿Seguiria aún en el pueblo, pendiente de borrar sus huellas?) ¿Creeis que pueda estar relacionado con lo de Rosie?



Marion_Sutter: (Se queda sin saber si había montura... suspira teniendo que ir a preguntar al herrero a ver... total no era una región tan enorme y allí todo se sabía de todos. Ante el rebote del enterrador ríe bajito... desde luego la gente era la hostia con los rumores que podían lanzar... pero al ver la preocupación en el rostro de Minerva se le corta la risilla, entendía su preocupación pero la veía desmesurada por una parte... así que quería hablar con ella a solas en cuanto puediera pero claro ¿le convenía que ella supiera quién era en realidad? solo lo habían sabido los forajidos que ahora no estaban... se queda pensativa mirándoles, y más con la pregunta que realiza Minerva) Pues la verdad no lo sé.



HansVanDerMorten se encogió de hombros.- Quien sabe. Pero sea como sea...créame, los que hoy hacen comentarios y chismes sobre el enterrador y sus aficiones, no querrán estar en mi lugar si aparece muerta. Esta noche no vendré, señorita Dalton. Ensillaré a Caronte y me daré una vuelta por los alrededores de la mina, a ver si puedo ayudar en algo.



Minerva_Dalton: - Pero... si había huellas del caballo del asesino... ¿no se habrán confundido con las de las monturas de los que salis a buscar? Todo esto es tan complicado. Los gemelos Shanahan han pasado por aquí varias veces. Están tan afectados... Gjerta era para ellos como una hermana. Sobre todo Davin... Yo siempre pensé que acabaría casándose con Gjerta, pero ella se ha comprometido con Mason... Demasiado complicado.



Marion_Sutter: -  Se comprende su postura, Hans. (Acierta a decir mirándole, ya que siempre se buscaban culpables. Tal vez la forajida se acercara a la mina a curiosear también pero en la madrugada cuando ya no hubiera nadie) Me imagino que antes habrán investigado esas huellas... y es interesante analizar bien esas huellas. (La vida social también la conocía claro de estar en la taberna los mismos clientes le relataban los chismes y ella aprovechaba para llenar los vasitos de alcohol una y otra vez haciendo bien su trabajo. De nuevo la idea de saber si su prima andaba implicada en el pasado... le pulula en la mente, de sobra sabía que no estaba implicada en ese homicidio pero no tenía claro su pasado. ¿Por qué se enerva tanto entonces? desde luego estaria más atenta ahora con lo que acontece en Twin Falls. Vacía el contenido del vaso de jugo de grosellas y procede a lavarlo pero no se pierde nada de lo que hablan quedando cerca)



HansVanDerMorten: -  ¿Asesino?..- Dio un trago al vaso y lo dejó sobre la barra.- Espero que por el momento sea solo secuestrador. Y espero que no sea por un lío de faldas... pf. Nunca he entendido eso...en realidad la gente se mata por las razones más mezquinas. Como a ese chico ahogado, tenía marcas en el cuello, no se ahogó solo. Cuando se me pase el cabreo es lo que iba a decirle al sheriff.



Minerva_Dalton: - ¿Marcas en el cuello? ¿Cómo? Ay, Dios. Esto va de mal en peor. Hans, deberías decírselo al sheriff. Ese tipo, sea quien sea, puede seguir aquí, en Twin Falls. Cualquiera de nosotros podría ser el siguiente. O nuestros hijos. ¿Estás seguro de que eran marcas de ahorcamiento y no solo fruto del forcejeo para salir del agua?



Marion_Sutter: (Una vez lavado el vaso lo sea con el trapo banquecino mientras les mira. Sí que lo tenía decidido... iría a hablar con el herrero, a ver qué caballos había puesto herraduras y si faltaba alguna... no sé alguna pista... muchas ideas proliferan por su mente) Bueno Minerva, será cuestión de no ir sola por la zona y de advertir a Tom que tenga más cuidado y claro, a los demás ciudadanos también. (Sugiere mirando a ambos llena de curiosidad por todo lo que estaba pasando.) Aunque supongo que las autoridades pertinentes se habrán ocupado de ello. (Se encoge de hombros elevándolos, después de todo se supone que proviene del seno de una familia noble y tenía estudios)



HansVanDerMorten  enarcó una ceja.- ¿A cuántos hombres conoces que se agarren su propio cuello para salir de las aguas embravecidas? Eran marcas de dedos, alguien sujetó la cabeza de ese chico bajo el agua hasta que dejó de respirar, pero el pañuelo las tapaba.- En ese momento, la nueva chica del burdel, la morenita, apareció con un moratón en el pómulo, pero con el desparpajo habitual en los andares.*
R.- Buenas tardes!!...vengo a por una botella de anís...si puede ser.- El enterrador se relajó cuando la vio entrar, tenía un tono de voz agradable y una presencia que llenaba de calidez cualquier estancia, pero al ver el moratón regresó al gesto serio. Es que había hombres que se merecían la muerte. A ésos si que los enterraría... vivos a ser posible.
H.- Buenas tardes señorita.
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Re: Junio 1871. Tercera semana.

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