Camelot

Julio 1871. Quinta semana.

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Julio 1871. Quinta semana.

Mensaje  Routhven el Dom Ago 02, 2015 6:44 pm

Martes tarde:

* Ya caía el sol de la tarde en aquellas latitudes, pero Samuel se adelantaba al final de la jornada para que, esta vez, no se le escapase el enterrador. Hacía días que quería hablar con él y no había tenido la oportunidad. Cuando no había sido por el pequeño Tom, había sido por cuestiones de su nueva condición como representante de la ley. Já, representante de la ley... eso le seguía haciendo gracia aún hoy día. Las puertas del taller estaban cerradas, como era sana costumbre si uno quería mantener a los mirones fuera, así que tocó varias veces con la esperanza de que Hans siguiese dentro. Mientras esperaba, miró al cielo, unas nubes de tormenta se acercaban por el este. Ya iba siendo hora, tormentas de verano, habían tardado.

* HansVanDerMorten estaba trabajando con la señora Juárez, la mujer de un hacendado de Nuevo Méjico que había establecido un negocio de importación de licores con base en Twin Falls. La pobre señora se había puesto ciega de dulces y parece ser que le dieron un empacho gigante, que pasó a gastroenteritis agudas y teniendo en cuenta las habilidades del doctor y las limitaciones de la medicina, había terminado por morirse. Estaba pensando que aquello era una forma ridícula y casi indigna de morir, pero es que su jefa era así de chistosa, cuando menos lo esperas...El caso es que escuchó los golpes y abrió la puerta limpiándose las manos en un paño.

- Buenas tardes, Hans. Por fin te pillo en tu despacho – saludó Samuel Baker… dijo despacho con ese característico tono cínico que impregnaba su diálogo. Sonrió, no obstante, con cierta sinceridad - ¿Cómo va la faena? ¿Puede esperar tu cliente, mientras hablas con un amigo? - Había procurado no llevar la placa de sheriff puesta para el encuentro, sabía que al holandés le hacía mucha gracia ese nuevo cargo que ostentaba el hasta entonces, camarero del Saloon de Minerva.

- ¿Se lo quieres preguntar tú mismo? Perdona si el olor ofende tu delicada nariz, es que recientemente la señora cocinó una col. - Já. Cinismo. A él. El que hablaba con los muertos. Si no fuera porque no era un humor frecuentemente apreciado, habría valido para cómico o monologuista. Terminó de limpiarse las manos y por respeto a la mujer le echó un lienzo por encima. Embalsamar no era tarea de buen gusto, por los olores, los fluidos y las cosas que uno se encontraba, pero alguien tenía que hacerlo.

- Creo que se está echando una cabezada... Uf, sí, qué peste. – Samuel se aclaró un poco la garganta. No era que estuviese acostumbrado a los olores típicos de un muerto, aunque tampoco era ajeno a ellos. - ¿No te importará si hablamos fuera, no? - Se alejó discretamente de la puerta y escupió a un lado, para quitarse el mal sabor de boca.

* HansVanDerMorten sonrió de medio lado. Muchos lo miraban raro o creían que por su carácter flemático era un cobarde, pero a la hora de entrar en el taller o tocar a un muerto en malas condiciones... Eso ya les hacía dar un paso atrás. Salió, entornando la puerta. Se pasó la mano por la frente algo sudada. - Todo bien… ¿Sheriff?

- Todo lo bien que se puede, con una desaparecida y un muerto encima de mi mesa. - Se encogió de hombros el sheriff. - El alcalde me pide resultados en un mes y yo estoy empezando a pensar que quizás debería darle a alguien odioso que colgar, sea o no el culpable. - Una manía, sujetó el cinturón de sus pistolas con ambas manos, una a cada lado de la hebilla del cinturón. - Quería comentar contigo sobre el joven Zackary. El criado de los Fox.

* HansVanDerMorten se encogió de hombros.- Si cuelgas a alguno de esos por mí no sufras, hermano, que el negocio lo agradece. Y como dicen por ahí, matadlos a todos y que Dios decida luego por los suyos.- Escupió en el suelo. ¡Acabáramos! El criado ahogado.- Hm. ¿Qué quieres saber? ¿Lo que había comido? O qué lo mató…

- Lo que lo mató, me llegan rumores de que no fue el agua, pero son eso, rumores. Nadie mejor que tú sabe la verdad. - sonrió de medio lado el que antes sirviera los vasos de whiskey del enterrador.

- No, no fue el agua, pero ese imbécil de Smith no me hizo caso y me mandó a los perros del condado a acusarme. Tenía marcas de dedos en el cuello. Lo sujetaron bajo el agua y lo cubrieron con un pañuelo. El chico vio lo que no debía ver. - La pierna empezó a moverse de forma compulsiva como cuando se contenía de decir algo y necesitaba mantener el nervio a raya.- ¡Ah, Carajo! No puedo aguantármelo más. Se lo cuento si me promete no pensar cosas raras. Yo no lo maté ¿De acuerdo?

Samuel_Baker asintió levemente - Dispara, vaquero.

- El criado de los Fox tenía esto entre los dientes.- Entró en el taller y sacó una botella de alcohol transparente vacía, con un mechón de pelo en su interior.- Creo que mordió a alguno de los que lo mataron. Así que tiene que buscar a alguien con un mordisco en algún lugar del cuero cabelludo.

- Hm... Es un único cartucho, pero es un cartucho muy bueno - sonrió, mientras deliberadamente miraba la cabeza de HansVanDerMorten - No tendrás un hueco entre esos pelos, ¿Verdad, Hans? - Luego no pudo evitarlo y se echó a reír. Hasta a él se le ocurrían maneras menos sucias de que el enterrador pudiera matar al mozo sin levantar sospechas y que pareciera natural. - Así que ahogado... pero por las manos de otro. Ese chico se buscó la ruina... ¿Supo averiguar el tamaño que debían tener esas manos?

HansVanDerMorten torció el gesto.- No eran de una señorita. Podrían ser las suyas o las de cualquiera. Por lo demás...era un muerto como cualquier otro. Y ese pelo de la botella es negro...a menos que me falle la vista el mío es rubio.- Se miró las manos y se las puso en los bolsillos.- ¿Qué cree que le ha pasado a la señorita desaparecida?

- Hm... Tengo mis dudas aún, no sé si el secuestro tiene algo que ver o es mera coincidencia, pero ya sabes que hay unas cartas... - Le miró conteniendo las ganas de decir más. Pero por alguna extraña razón tenía un cierto apego al tipo y le generaba confianza. ¿Quién no confiaría en quien debe asegurar tu paso al otro lado del puente? - ... si tienen algo que ver, tenemos un culpable indirecto. Pero no quiero acusar al prometido sin antes asegurarme.

- ¿Y qué dicen las cartas? La gente se mata por las razones más ridículas del mundo. Una vez enterré a un hombre que murió asfixiado en un barril, se había metido allí para sorprender a su mujer con el amante y resultó que el susodicho que era tendero lo claveteó y lo dejó en el almacén.

- Dicen que su prometido había cometido algo lo suficientemente terrible para poner en peligro el matrimonio - Se encogió de hombros - Pero no tengo más detalles. Eso no está escrito en ningún papel. Sea lo que sea.

- ¿Terrible cómo olvidar ir a la merienda de la Iglesia? ¿O terrible como destripar a una criolla y utilizar sus entrañas para predecir el tiempo?... - Porque allí los americanos tenían un concepto del "terrible" que en Europa distaba mucho de sus convicciones. Porque si Gjerta había pillado a su prometido haciendo algo "terrible" y la habían silenciado...cambiaba mucho el tema dependiendo de lo que fuese.

- Desconozco los motivos, eso lo tiene Gjerta en su poder, en su cabeza – Samuel se encogió de hombros - Si es que la sigue teniendo...

* Y si no... Pues habría que enterrarla a caja cerrada, que es lo que se hacía cuando la mutilación era demasiado grande, pensó Hans.- Si está viva no está en el pueblo, eso es seguro. ¿Han buscado ya en el aserradero y la mina? - Seguramente la respuesta sería que sí, pero era buscar una aguja en un pajar.

- No he podido despegarme de la oficina estos días - maldijo Samuel por lo bajo - Cuando cogí este maldito trabajo pensé que me podría centrar en el asunto de Gjerta, pero el pueblo no opina lo mismo. Tengo mucha mierda sobre la mesa y a mis hombres en la búsqueda de la muchacha. Por lo que me consta, han cabalgado a todos los rincones de Twin Falls, pero esa panda de incompetentes no verían un rastro ni aunque lo pintasen de rojo.

- A esa chica se la llevaron intencionadamente en mitad de una celebración. Eso indica que conocía a su captor o de lo contrario habría gritado. Si lo conocía es porque hay asuntos turbios que conciernen a la familia, incluso a los Fox, porque una joven no desaparece así como así de un lugar tan concurrido. – Dijo Hans.

- Y apuesto a que los incompetentes lo están siendo doblemente porque están untados en oro sucio. – Samuel Frunció el ceño, no le gustaba ni un pelo el ambiente en aquellas cuatro paredes, las que tenía por oficina y cuartel. - Hans, no puedo confiar en mucha gente en este sitio. Extrañamente me pareces un tipo de fiar, al igual que Minerva. Así que por eso he venido a ti. Compartiré todo lo que sepa y averigüe desde mi posición, si me ayudas. No sé por qué, tengo la sensación de que no conseguiré mucha más.

HansVanDerMorten resopló. A fin de cuentas no tenía mucho trato con nadie en esa ciudad, la gente lo rehuía, excepto las señoritas del saloon y las del burdel, sospechaba que el hecho de que pagase sus cuentas eran puntos a favor.- De acuerdo. ¿Por dónde quiere que empiece? puedo pedirle al alcalde que me deje entrar al registro con la excusa de buscar alguna defunción mal fechada o qué se yo. Así podría ver las muertes y herencias de ambas familias, por descartar una cuestión de dinero.

- No es un mal punto de partida, yo no tengo esa excusa. – El sheriff se rascó el mentón - Aunque es cierto que el Alcalde me dijo que podría campar a mis anchas, mientras mis acciones fuesen relacionadas con el caso y no husmease en otros... asuntos. – Miró a Hans con sonrisa traviesa - Lo cual, excluye del trato a cualquier otro... podrías aprovechar para ver si averiguas qué otros trapos sucios podríamos sacar de ahí.

Desde luego que habría trapos sucios, siempre los había en toda ciudad y en toda carrera fulgurante como la del señor Fox. - De acuerdo sheriff, le mantendré informado, pero si no quiere que piensen que usted y yo andamos husmeando, le diré lo que haya averiguado, cada tarde donde siempre, en el saloon.

- Me parece un trato justo. - sonrió satisfecho Samuel. - Ah, maldición, ahora ya es muy tarde para ir a visitar esos sitios que me has mencionado. Aunque tú y yo ya hemos estado cerca del aserradero... - con fastidio, vio que la tormenta estaba ya casi sobre sus cabezas - Bueno, Hans, yo iré a terminar la jornada, antes de que el suelo sea barro. Te dejo con tu cliente, que ya debe estar desesperando...- Le tendió la mano, no se cierra un trato sin dar la mano o sin un vaso de whiskey.

HansVanDerMorten le estrechó la mano y miró al horizonte, donde se estaban acumulando las nubes.- Sí, será mejor terminar, porque en breve esto será un lodazal y me huelo problemas en las zanjas de la parte antigua del cementerio, donde estaba la fosa común. A veces el agua saca huesos... Ya sabe.

- No debemos dejar que los coyotes terminen por hacer de aquello su patio de juego, no... - asintió lentamente - Esperemos que no desentierre nada más reciente y esa muchacha esté en otro lado... y viva.- Se llevó la mano al ala del sombrero, a modo de despedida. - Tenga buena noche, Hans, hablamos pronto. - Echó a caminar en dirección al Saloon, donde aún tenía alquilado un techo a Minerva. Así era como pretendía acabar su jornada, sí, con un vaso de whiskey y una cena caliente.

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Re: Julio 1871. Quinta semana.

Mensaje  Routhven el Dom Ago 02, 2015 7:13 pm

Sábado tarde:

*Hacía poco que había hablado con Hans de aquel muchacho. Con las evidencias que le había mostrado, tenía un nuevo detalle con el que tratar de tirar del hilo. Y aunque se guardaba sus reservas sobre la culpabilidad de Madson en el secuestro, también sabía que aquel hombre no era trigo limpio. Le habría mandado a llamar con alguno de sus subordinados, pero decidió que bastante escándalo había ya, para añadir la visita del hombre a la oficina del sheriff. Así pues, fue él quien se desplazó hasta las dependencias del prometido de la desaparecida. No fue hasta que llegó a su puerta, que colgó la placa de sheriff en su pecho, para que éste último supiera que venía a hablar con él, no como el rubicundo camarero curioso, sino de forma oficial. Esperaría a que él le atendiese. Al fin y al cabo, era un hombre atareado.

Desde que su nombre estaba en boca de todos, Bob salía menos de lo que acostumbraba, sobre todo ahora, que el propio alcalde lo había echado de bajo el ala de su protección. Era un hombre que no llevaba bien el rechazo, por lo que últimamente había abusado más de la costumbre del alcohol, lo cual se denotaba en su aliento y en su aspecto descuidado, que tanto contrastaba con su habitual impecabilidad. Pasándose una mano sobre el grasiento cabello antes de colocarse el ridículo bombín que llevaba a todas partes, abrió la puerta de su casa para encontrarse con... ¿Camarero? ¿Sheriff? ¿Qué cojones se había perdido? Y encima llegaba bastante tarde a la alcaldía, lo que parecía aquellos días una mala costumbre. - Buenos días... - Echó un vistazo con los ojos entrecerrados al sol. - ... Tardes.

- Buenas para usted también, señor Madson. - Dijo, haciendo gala de una formalidad que como camarero no había hecho relucir. Aun así, por su media sonrisa y el brillo pícaro de sus ojos, todo indicaba que aquella situación le parecía más bien absurda y divertida, que seria y formal. - ¿Tiene un rato, para hablar?

Los ojos del hombre se habían quedado fijos en la reluciente placa que Samuel llevaba al pecho. Odiaba seguir decepcionando al Sr. Fox, pero hasta él sabía que no era bueno esquivar a una figura de tal autoridad como lo era el sheriff. Dio un paso a un lado y dejó la puerta abierta, para dejarlo pasar. Cuando lo hizo, cerró el batiente y lo condujo a su despacho, que aquellos días también estaba bastante desordenado. Se dirigió directamente a la licorera. – ¿Quiere un trago? - Preguntó, mientras se servía a sí mismo una generosa copa.

- Se lo agradezco - Dijo el muchacho, que se había quitado el sombrero y lo había dejado sobre una silla, de manera descuidada. Observó con ojo crítico aquella habitación, fijándose en los detalles para los que le alcanzara la vista, como por ejemplo los papeles que quedaban desperdigados sobre la mesa, los licores que había en el mueble-bar, los cuadros que colgaran de las paredes... – ¿Cómo le han ido estos días, Robert? - tutearle podía darle cierto aire de cercanía o podía sacarle de sus casillas, averiguaría cuál de los dos tipos de persona era. Se fijó, sobre todo, en si hacía algún gesto.

- ¿Usted qué cree? - Soltó cuando le pasó el cristalino vaso. Era un hombre que se ganaba bien la vida, y eso se reflejaba tanto en el despacho como en el resto de lo que el sheriff había podido ver en aquella humilde casa. ¿Y una chica como Gjerta, que venía de tan acomodada familia, quería casarse con un hombre así? Aunque el barniz de ciudad que tenía lo diferenciaban del resto de partidos de la zona. Sobre todo para una chica como la pequeña de los Zelman, que aspiraba a más.

Samuel tomó el vaso y lo agradeció con una ligera inclinación de cabeza. – Ya, lo supongo. No es fácil ser el blanco de las miradas. - dio un pequeño sorbo y luego dejó el vaso sobre la mesa. Caminó despacio por la habitación, viendo el panorama nuevamente y quedándose todo lo que podía con los detalles. Finalmente, se giró hacia el dueño de todo aquello y colocó ambas manos sujetando ambos lados de la hebilla del cinturón. - Digame, señor Madson... ¿Sabe por qué estoy aquí? – se le quedó mirando. ¿Sabría él, que habían encontrado las cartas...? ¿Imaginaría, quizás... que había leído sus contenidos?

Robert apuró su trago y, como no había decidido tomar asiento, regresó a rellenárselo. Sin embargo, con este mantuvo cierta templanza. ¿Quizás tenía secretos que no querían que saliesen a la luz? Eso explicaría que no desease que el licor le soltase la lengua.- Supongo. Como ya le he dicho al alcalde y a sus esbirros, no tengo nada que ver en la desaparición de mi prometida.

- Sabe, aún tengo aquella pregunta en la lengua. Esa que no quiso contestarme en su momento... – clavó sus ojos azules en el rostro de Madson. - ... desea cambiar su declaración, sobre dónde se encontraba aquella noche? – el vaso que le había dado Madson seguía sobre la mesa. Y a todas luces se iba a quedar ahí después del primer trago.

El hombre palideció. Sabía que el Sr. Fox no había apoyado su cohartada y se había desdicho, por lo que estaba esperando aquel momento, pero seguía sin tener una excusa. - No me acuerdo mucho de esa noche hasta el momento en el que me enteré que mi prometida había desaparecido. Supongo que no es de extrañar, aquel día, todos estaban celebrando. -Habían muchas cosas sospechosas en él, sobre todo aquella manía de no llamar a Gjerta por su nombre y resaltar el vínculo que tenían.

- ¿Por qué no trata de hacer memoria y decirme, al menos, lugares a los que fue? – sonrió de medio lado - Si teme que lo que hablemos aquí trascienda estos muros, puede estar tranquilo. Soy discreto, en cuanto a mi trabajo. – Y su trabajo era averiguar y ahorcar al culpable del secuestro. Si él no era el culpable... ¿Qué otra cosa podía temer?

¿Aquel hombre se creía que él era otro de aquellos paletos que no han salido del condado en toda su vida? Venga, si casi había ido a la universidad. Alzó una ceja. – ¿Y si le digo que estuve aquí toda la noche? No tiene modo de comprobar si es cierto o no, salvo que cuente con el testimonio exacto de varias personas. - Con desgana, dejó el vaso sobre la mesa y apoyó el trasero en ella.

- ¿No ve que trato de ayudarle, buen hombre? – se encogió levemente de hombros, no creía realmente que fuese un buen hombre, pero nadie ganaba al destino en aquellas tierras sin romper un plato o dos alguna vez asi que... ¿Quién lo era? – Vivirá más tranquilo cuando la sombra de la sospecha se aleje de su cabeza. - O eso podría esperarse de alguien que no tiene nada que ocultar, pero estaba claro que no era el caso.

- No tengo ningún modo de que mi inocencia quede patente, le estoy diciendo. ¿No cree que si tuviese algún testigo de mi paradero aquella noche, ya lo habría dicho? ¿Me cree tan estúpido?

- Estúpido no, creo que tiene usted un motivo por el que no contar sobre su paradero – Ahora no mostró ninguna sonrisa - Algo lo suficientemente grave para que a pesar de que le exculpe del crimen del secuestro, ponga en juego otras cosas. ¿Su matrimonio? ¿Su trabajo? ¿Su vida? Bueno, eso yo no lo sé. Para eso estoy aquí. Y créame cuando le digo que a menos que realmente tenga parte en la desaparición de Gjerta, lo que me cuente aquí no le acarreará problemas conmigo. – Al menos, no mientras siguiera el caso de Gjerta sobre su mesa, era lo único en lo que se había centrado, de momento.

Robert apretó la boca y cogió de nuevo el vaso, pero esta vez solo se movió para dejarlo junto a los demás, cerca de la licorera.- No tengo nada más que decir, sheriff Baker. Están más obsesionados en buscar al culpable que en encontrar a esa pobre muchacha. – ¿Esa pobre muchacha? - La próxima vez que se presente en mi casa, le aconsejo que venga con pruebas.

- Cada uno tiene sus métodos para llegar hasta ella – se guardó para él sus auténticos pensamientos. - Señor Madson, no me pone nada fácil ser su amigo. - Mientras el hombre se desplazaba por la sala, se fijó en su cabellera. ¿Le faltaría el trozo de cabello que Hans había encontrado en la boca del difunto Zackary?
Pero Robert no se había quitado el sombrero, lo que indicaba que no pensaba que su reunión con el sheriff fuera a prolongarse demasiado. Se dirigió a la puerta. – ¿Sabe? Si algo me ha demostrado todo esto, es que no estoy interesado en las falsas amistades. Y ahora, si no tiene más preguntas para mí, tengo cosas que hacer y un trabajo con el que aún me gano la vida.

- Solo una cosa más – dijo, cuando el hombre ya había dado aquello por acabado - Como era... Ah, sí.... "Siempre podemos llegar a un arreglo... no quisiera que nada le pasase a la luz de mis ojos..." – observó cual sería la reacción del hombre. - ¿Está seguro de seguir en silencio, señor Madson?

O Robert tenía una magnífica cara de póker, o se había hartado de la presencia del sheriff, porque apenas reaccionó al respecto. - Y usted, ¿está seguro de querer este trabajo? Nuestros dos últimos sheriffs acabaron prematuramente en el hoyo. - Le indicó con un brazo la salida, maldiciéndose interior por su jodido pronto.

- Cuidado, Robert... eso ha sonado demasiado a amenaza. – Sin embargo sonrió. Era su manera cínica de mostrar enfado. Recogió su sombrero de la silla y se lo colocó, antes de dirigirse a la salida. Una vez en la puerta, la abrió y la sostuvo abierta para dirigirse a él una última vez - No se meta en líos, señor Madson... – se despidió, sujetando con índice y pulgar el ala del sombrero y practicando una leve inclinación de cabeza, tras lo cual salió del edificio y echó a caminar calle abajo. Iría al aserradero, como le había sugerido Hans, tanto eso como la mina eran los únicos dos lugares que aún no habían sido explorados.

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Re: Julio 1871. Quinta semana.

Mensaje  Alethiel el Jue Ago 06, 2015 9:28 pm


HansVanDerMorten
Hans acudió a la salida del pueblo, como había quedado con Samuel Baker, montado en Caronte, su caballo. El día anterior el tiempo había estado revuelto, tormentas de verano, y como se temía, en las antiguas fosas comunes se habían salido algunos huesos. Los devolvió al sitio y se pasó el resto del día lavando el barro de sus ropas y herrando al caballo, que se le había soltado una herradura. Se calzó su revolver al cinto y se puso el sombrero aunque el sol estaba comenzando a descender. Se detuvo al lado del nuevo Sheriff saludándolo con un toque en el ala del sombrero.- ¿qué hay?.

Samuel_Baker
- Nada nuevo bajo el cielo - respondió el tipo, saludándolo también con un ligero toque al ala de su sombrero. Sam se encontraba en el camino que llevaba al aserradero y su yegua estaba atada a un arbol cercano, le había dado un poco de heno. Hoy sí, lucía la placa de sheriff en el pecho. - ¿Qué tal el baile en las fosas? - sonrió de medio lado, le gustaba tratar de igualarse al holandés en ese humor fúnebre, aunque éste siempre le ganaba por goleada.

(Conforme uno se acerca a las barracas -Hay unas 8, dispuestas en dos líneas de cuatro. Tras ellas, bosque de pinos regulares, plantados. Al norte, al este y al sur, aunque en esta dirección hay menos espesor, es de ahí de dónde viene cualquier viajero- hay algo que reluce. Una herradura de caballo, en la primera línea donde empieza la vegetación.)

HansVanDerMorten
El enterrador se encogió de hombros pero afloró una sonrisa de medio lado a su cara.- Me tocó bailar con la más fea. ¿Vamos? antes de que esté oscuro y no sirva de nada.- Después de la excursión tenía pensado ir a ver a las chicas del burdel, tenía un dinerillo extra y hacía más de una semana que no se pasaba.

Samuel_Baker
- Bueno, no todas las noches se lleva uno a la más bonita del baile, no... - echó a caminar hacia el sitio, del lado de Hans. - Pensé en enviar a alguno de los muchachos aquí, en lugar de venir yo. La tormenta habrá borrado cualquier rastro, así que difícilmente vamos a encontrar nada... ¿Quién trabaja aquí? Quizás alguien vió algo. - aun así, miraba a todo a su alrededor, por si encontraba algo de interés.

HansVanDerMorten
- El aserradero es de los Zelman, y trabajan unos cuantos hombres, algunos los reconocerás de haberlo visto en el saloon. El año pasado unos hermanos irlandeses estuvieron trabajando allí. Vaya tres. Pero eran divertidos.- espoleó a Caronte para que apretara el paso hasta llegar al linde de la propiedad.

Samuel_Baker
- ¿Tres irlandeses? - No creía que hablase de los mismos, si hubiera dicho "aquellos dos hermanos irlandeses y la mestiza" le habría entrado un ataque de risa, pero no, había dicho tres irlandeses, no debían ser los mismos. Aún así, sonrió al pensar en aquella muchacha que había engañado al viejo sargento. - Hm, en el Saloon solo sueltan rumores y la mayoría, adulterados. No me da mucha esperanza. - Él, que iba a pie (había dejado la yegua atada más atrás) vió como el enterrador se alejaba hasta la linde. Tardó un poco más, pero llegó allí apretando el paso.

HansVanDerMorten
- No, los hermanos eran dos, pero iban siempre con una mujer, eran un trio peculiar.- Llegaron hasta la línea de barracas y se detuvo. Desmontó, con la vista fija en algo reluciente. Alargó la mano y le mostró a Baker su hallazgo, una herradura. No era infrecuente encontrarse herraduras, a fin de cuentas todo el mundo se desplazaba a caballo y más de una vez se descalzaban las monturas sin que el dueño se percatase hasta que la cojera era evidente.

Samuel_Baker
- Vaya, así que aquí trabajaban esos tres... - Ahora sí, se rió- Sí que son peculiares, sí... Me pregunto dónde andarán ahora - se acercó donde estaba Hans y le mostraba aquella herradura - ¿No había perdido una herradura, cierto caballo? - le preguntó al enterrador. La verdad es que como en aquel momento no era sheriff, no había parado demasiada cuenta a la historia de la herradura. pero le sonaba que Minerva había hablado de ello... y con el herrero. - Vaya una coincidencia. Justo vengo de hablar con Bob Madson... y ahora encuentras una herradura... - rió como si el destino le estuviese mostrando la mano en una partida de poker - ¿No decía el herrero que el caballo de Madson perdió una herradura, la noche del secuestro de la señorita Zelman? señaló la herradura - Sería toda una coincidencia, que ese trozo de hierro, coincidiera con el herrado de cierto corcel... ¿No cree, enterrador?

HansVanDerMorten
El holandés se rascó la sien.- Desde luego, es una buena coincidencia. Pero hasta donde yo sé, perder una herradura en el aserradero no es delito. ¿Acaso el secretario dijo que había estado en otro lugar? porque si no es así, no lo veo relevante.- Coño! había hablado como un abogado, con esas palabras tan técnicas.

Samuel_Baker
- Si esa herradura es de Madson, no solo corrobora que mintió al decir que se encontraba toda la noche con el alcalde... sino que me da una de las ubicaciones donde se encontraba en ese momento - miró a Hans - Sigamos buscando, a ver qué más encontramos por aquí. ¿Nos dividimos? Tú a las barracas y yo al bosque, por ejemplo.

HansVanDerMorten
- de acuerdo.- Ató el caballo a un poste y se aseguró de quitarle la correa a la cartuchera, si tenía que desenfundar, que fuera rápido. Se internó entre los barracones. Había marcas de herraduras, como no podía ser otro modo, pero tras la tormenta todo era confuso. Era un callejón sin salida. Se dedicó a echar un vistazo por los alrededores y hacerse una idea del terreno y de qué podría estar haciendo allí Madson.

Samuel_Baker
Por su parte, Sam se dedicó a rodear toda la zona por la linde del bosque. Buscaba principalmente signos de que alguien se hubiera adentrado en los árboles. Ramas partidas a la altura de una persona adulta, etc. Ni se molestaba en mirar al suelo, tras la tormenta de verano, aquello era un barrizal confuso, a menos que hubieran pasado por allí tras las lluvias, no habría nada que mirar.

(Tras la tormenta, todo resulta un poco confuso. Unos metros al Oeste, internándose ya bien en el bosque, hay algo que brilla: un zapatito blanco de mujer, de tacón bajo. Gracias a la información proporcionada tanto por los Zelman como por los demás asistentes a la Fiesta de Fundadores, se sabe exactamente que era lo que llevaba Gjerta puesto. Podría haber formado parte de su calzado. Está lleno de tierra. Unos metros más allá, están los restos carbonizados de una gran fogata. Desde fuera del pueblo, pudo ser confundida con las que se encendieron aquella noche. Dentro hay restos de carbón y... huesos. (Si va Hans, puede identificar por la pelvis que se trata probablemente de una mujer.) Todo parece haber sido realizado con prisas, porque hay un trozo de la tela de un volante de vestido, con manchas marrones. Puede ser sangre diluída por el agua y el paso del tiempo o tierra.)

Samuel_Baker
Sin alterar nada de como se lo encuentra, vuelve sobre sus pasos para buscar a Hans - Hans, ¿Hans? Ven aquí, necesito tus habilidades - dijo, con cierto nerviosismo, llamando en voz alta al enterrador.

HansVanDerMorten
El enterrador montó a Caronte y salió a galope hasta llegar donde la voz de Baker sonaba inquieta.- ¿qué?!!...joder.- Desmontó y fue directo a los restos de la hoguera donde estaban los huesos. Se mantuvo en silencio mientras los cogia y los inspeccionaba. Eran de mujer, de eso no cabía duda.
- Son de mujer...pero no están todos. Faltan huesos. Podrían ser de la señorita Zelman...o podrían ser de cualquiera. Si saco los de la fosa común que se removió con el barro y los quemo... quedarían exactamente igual.- Mierda! eso estaba sonando a plan macabro del que fuera complice.

Samuel_Baker
- Cuidado, Hans, si eso mismo se lo dices a otra persona... podría pensar que tienes una ciertas ideas de cómo hacer pasar algo por lo que no es - miró al holandés con una sonrisa cínica, luego se puso serio - ¿Hay manera de certificar si son suyos? - se paseó por los alrededores de aquella fogata y repasó lo que había hablado con Madson esa misma tarde. Algo empezó a encajar en su cabeza. La pobre muchacha... su prometida... ni una sola mención a Gjerta... pobre muchacha.... pobre muchacha... - Hans... ¿Ha desaparecido alguien más, en el pueblo, que tu sepas? Evidentemente, le preguntaba sin decirlo por muchachas del burdel, a las que nadie echaría de menos...

HansVanDerMorten
- no tengo manera de saberlo. Quizás si supera las medidas.. pero era una chica joven y no sé si era corpulenta o delgada, alta o baja...- de todas formas eso no daría mucha información a menos que Gjerta fuera una vaca o una giganta o una enana.- No ha desaparecido nadie más que yo sepa. Pero estos huesos podrían ser viejos, tampoco se puede ya saber, están muy quemados.

Samuel_Baker
- Maldición. - espetó con desdén, no podía saber si era Gjerta, pero todo apuntaba a que sí. En un condado más grande, sumarían la herradura, las ropas y los huesos y condenarían a Madson sin miramientos. En Salem, concretamente, habían necesitado mucho menos que eso para condenar a alguien por brujería, hacía poco menos de dos siglos. Y no es que hubieran avanzado muchísimo más en términos legales desde entonces. - Recojamos todo esto... dijo finalmente.

HansVanDerMorten
Tal y como yo lo veo... tenemos dos opciones. Revelar el hallazgo, o tenderle una trampa a Madson. Si sabe algo, cantará o hará alguna estupidez. Sé que es una locura pero...¿y si le dijera a Madson que encontramos los huesos, pero vimos que eran falsos y seguimos las pistas y que nos llevarían a Gjerta? pero que algo le impidió seguir en su búsqueda por el momento. Quizás vaya hasta donde la tienen retenida o enterrada o lo que sea, y nos lleve hasta allí.- Bueno, el plan hacía aguas por muchos sitios, pero...se podía pulir.

Samuel_Baker
- Hm... No es del todo mala idea. Sabes, esta mañana estuve con Madson... hay algo que me escama en todo esto. Entre las cartas, la reticencia a decir donde estaba... el que no me ha mencionado ni una sola vez el nombre de su prometida... - negó levemente - Creo que todo esto es más complejo, debe de haber algún plan detrás. Y no creo que incluya la muerte de la señorita Zelman.

HansVanDerMorten
-Yo tampoco lo creo. ¿Por qué tanta molestia en sacarla de casa de los Fox si era para matarla? la podrían haber raptado cualquier noche. Él la saca de su casa con cualquier pretexto de enamorado furtivo y... zas. Aquí huele a algo más retorcido.- Con sus clientes no le faltaba tiempo para pensar y reflexionar.

Samuel_Baker
- Yo me he formado una pequeña teoría - se rascó el mentón - ¿Y si la señorita Zelman quería desaparecer? ¿Y si ella es la que perpetró todo esto y dejó el rastro tras de sí, para que no la buscasen más, al darla por muerta? apoyó las manos a ambos lados de la hebilla del cinturón. - El desgraciado de Madson sabe algo.

HansVanDerMorten
¿Y qué motivo podría tener? es descabellado pero...mejor no descartemos nada. ¿Y si solo están intentando desviar la atención de algo más gordo que ha pasado o está por pasar? una buena distracción para mantener a autoridades y chismosos ocupados.- Repasó mentalmente si había habido noticias de comparventa de propiedades o cosas así, pero no le llegaban ni la mitad de los chismes. Quizás Minerva lo supiera.

Samuel_Baker
Está claro que aquí no averiguaremos nada más. Volvamos al pueblo y pensemos qué hacer con un buen vaso de whiskey. - le palmeó el hombro al enterrador y se puso a ayudarle a recoger todas aquellas evidencias. Tendrían un buen rato de elucubrar planes aquella noche.

Alethiel
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Re: Julio 1871. Quinta semana.

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