Camelot

La Biblioteca de Beatrice.

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La Biblioteca de Beatrice.

Mensaje  _Derchen_ el Mar Oct 07, 2008 7:35 pm

En el momento en que Ivor le dejó un rato a solas, tuvo la oportunidad de demostrarle cuánto apreciaba el como se había portado con él haciéndole un regalo, así que quiso ir hasta la biblioteca para informarse de cómo podría conseguir el color azul que tenían sus propios ojos.

*Derchen entra en la biblioteca observando a una mujer de espaldas: -Perdón.. ¿la bibliotecaria? *Pregunta tímidamente agarrado a su zurrón.

*Beatrice se vuelve al que la llama por su cargo ante la inmensa biblioteca. Y vos venís a pedirme algún libro, supongo.

*Derchen mira a Beatrice frotándose la ceja algo indeciso: -¿Tendríais algún libro de pinturas?

*Beatrice se mantiene tras la mesa hablando con el recién llegado a la biblioteca. Tira de la manga con un suave carraspeo, echando una mirada alrededor. Si me dais un momento veré de mostraros algo.

*Derchen asiente educadamente dándole a entender que esperará: -No tengo prisa señora.. *Le dice a Beatrice intentando no levantar mucho la voz.

*Beatrice sale de su improvisado mostrador tomando varios libros de una misma estantería. Los mira y remira varias veces, desechando el que cree innecesario. Se vuelve hacia el hombre sin levantar la mirada de los libros. Si os referís a la pintura como arte sobre lienzo, tenéis estos dos. Pero en cuanto a dar color a las paredes tendréis que preguntar a los artesanos del castillo: no hay nada escrito.

-Creo que me llevaré esos dos, ¿cuánto tiempo tengo para devolverlos? *Pregunta a la bibliotecaria como si no supiera nada del tema, porque a decir verdad, es la primera vez que está en una biblioteca.

*Beatrice echa un vistazo a los ventanales. Los criados se los han dejado abiertos y es posible que ese horrible gato entre por ahí. La pregunta del extraño la hace volver a mirarle y reír por lo bajo. Qué pasa en este lugar? Es que ya nadie sabe leer los libros y dejarlos en su sitio? Todos tienen que llevárselos? Así quedan tan pocos...

*Derchen sonríe tímidamente a la mujer: -La verdad es que... no soy de aquí, y es porque me gustaría enseñárselos a una persona, tras eso los devolvería.. si se puede hacer, por supuesto.. *Mira a los ventanales hacia donde miraba ella antes y vuelve la mirada hacía las tapas de los libros.

*Beatrice hace un gesto severo entornando los ojos verdes para afirmar sin un ápice de duda. Los- li-bros-no-sa-len-de-aquí!

*Derchen entrecierra sus azules ojos para observar a la bibliotecaria y con una amplia sonrisa y sin variar su afable tono de voz murmura: -Entonces no me queda más remedio que ojearlos en aquella mesa de allá y volvérselos a entregar en mano. *Vuelve a abrir los ojos sin borrar su sonrisa.

*Beatrice toma una profunda respiración sintiéndose mejor al no tener que ponerse " dura" con el nuevo lector. Podéis tomar asiento, avisadme si necesitáis ayuda en algo que no entendáis. Ese "NO" ha sonado con aires de " demuéstrame que sabes leer", reafirmado con una sonrisa condescendiente y un movimiento de la mano dejándole paso.

*Derchen aferra los libros entre sus brazos colocándose el zurrón bien sobre su hombro y acomodándose segundos después en una mesa donde primero abre los libros para ojearlos, realmente lo que intenta es buscar la manera de que Ivor pueda encontrar de alguna otra forma el color de sus ojos para que los pinte, desde su posición susurra lo bastante para que la bibliotecaria le oiga: -Gracias. *Gesticula exageradamente con la boca para que le entienda.

*A ella con gestos? A ella dejarla quedar como ignorante conociendo como conoce varios idiomas y demasiados libros para los que podrá leer en su vida ese hombre con aspecto de no haber tomado uno en las manos en su vida? Ah, no! Por cierto, señor... si le dais la vuelta podréis ver las imágenes al derecho. No ríe a carcajadas por no ofenderle. Vaya a ser que sea uno de los que le pagan el jornal por tan grata tarea.

*Derchen enarca una ceja tomando nota, a un dibujante decirle que mire los dibujos de otra manera: -Si les doy la vuelta comprenderéis que la que los está viendo del revés sois vos misma, señora.. *Baja la mirada hacia el libro en silencio deseando que no todos por estos lugares tengan la misma altivez que la bibliotecaria sin mostrar ningún resentimiento en su rostro.

*Tiene razón y se lo calla. El libro estaba bien pero no lo dirá. Mejor le deja en sus tareas que si consigue que el reino lea más su trabajo habrá valido la pena. Lo difícil ahora es conseguir que sepan leer. Una mirada furtiva y confirma que ese hombre sí sabe leer. Le da la espalda recolocando los libros que mantiene en la mesa y a la espera de que Sr_Gato entre para lanzarle el pisapapeles de nuevo.

*Derchen agradece el silencio rebuscando entre las hojas una mezcla de colores que no hay manera de conseguir, para cuando acabe de rebuscar por encima le devolverá con la misma educación que los pidió a la bibliotecaria.

*Beatrice se inclina, toma dos libros más y vuelve a la estantería. Entre tareas, echa miraditas al lector. Parece estar contrariado, como muy interesado en encontrar algo que le es vital. Resopla y cruza los brazos. Vamos, decidme qué buscáis, seguro que yo lo encontraré antes.

*Derchen mira a la bibliotecaria y resopla por no haber encontrado aun nada, señala sus propios ojos de un azul muy clarito: -Busco otra manera de encontrar una mezcla de pinturas que hagan este color, pues me comentaron que el mercader que trae esas mezclas viene rara vez, y más un rara la vez que lo trae... *Se levanta acercándose de nuevo a ella y colocando los libros frente a esta.

*Beatrice se inclina hacia él mirando con atención ese extraño color de ojos. Dadme un momento, creo que lo sabremos enseguida. Sale por la puerta y llama a una de las sirvientas, que se aleja. Ella se mete entre los pasillos de la biblioteca tomando y soltando más libros.

*Derchen vuelve a abrir uno de los libros que le dejó observando varias variaciones de mezclas de pétalos con sus resultados a un lado, ninguno de esos es el color exacto, chasquea la lengua volviendo a pasar las páginas mientras espera el regreso de la mujer.

*La muchacha vuelve acompañada de un hombre mayor, con aspecto encorvado y limpiándose las manos en un trapo viejo. Mira a Beatrice, que le señala a Derchen, y le suelta de un tirón cómo mesclar colores y minerales para obtener ese azul claro.
*-Tomando un poco de lapislázuli mesclado con blanco podría el señor conseguir el mismo color de sus ojos. Y si ni con esas, me ofrezco a dejarle al señor una receta mía en la que hay rojo, azul y un poco de negro, que rebajaremos hasta obtener lo que deseáis.

* Beatrice sonríe a la doncella que sale contenta del lugar: se ha ganado con la bibliotecaria todas las cartas que desee escribir a su novio, al otro lado de la frontera.

*Derchen se inclina sobre el improvisado mostrador para preguntar a Beatrice y al hombre: -¿Donde podré encontrar algo de lapislázuli?
*El hombre responde al momento: Tenemos, señor, en el castillo casi todos los aposentos de los nobles están decorados con ese color.

-Ya, entiendo... *Se rasca la sien formulando la pregunta de otra manera: -¿Tengo opción de encontrar lapislázuli en otro lugar que no sea de las decoraciones de palacio? No me gustaría tener que llevarme un trozo de estantería.. *Sonríe sin que su tono varíe de lo educado: -Me refería a comprarlo en algún lugar en concreto..

*El anciano ríe bajando la cara para no mostrarse irrespetuoso. 4 Tenemos, señor, puedo darle si lo desea.

*Beatrice no espera a terminar de escuchar y se va a las vidrieras. Cierra los ventanales para que ese maldito gato no pueda entrar cuando ella abandone el lugar.

*Derchen asiente a la respuesta del anciano: -Si no es mucha molestia, necesitaría lo suficiente para un lienzo... tan solo puede que sea una pintura.. ¿Cuánto?*Pregunta ya rebuscando en su zurrón.

* El hombre niega preocupado. No tiene que darme nada, señor, yo mismo se lo daré. Si es para vuestros ojos será tan poco que nadie notará su falta. Descuidad. Por si hay algún noble cerca, mira hacia la puerta, no sea que le corten las manos al querer ayudar a la doncella.

*Derchen sonríe agradecido al hombre: -Gracias, os debo un favor..

*Tras varias reverencias se aleja de la biblioteca sin despedirse de la encargada de los libros. El favor se lo debía a la criada, no a esa estirada mujer que, por lo visto, ya no deja jugar a los niños con los libros de las estanterías bajas.

* Derchen vuelve su mirada a Beatrice acercándose: -Gracias por la ayuda, venía buscando una fórmula y me llevo mucho más que eso, mi nombre es Derch'en, para lo que gustéis... *Sonríe haciendo una leve reverencia con la cabeza.

* Beatrice asiente desde los ventanales, ahora cerrados. Un placer, Derchen. Pero no digáis cómo lo habéis conseguido. Podrían pagar los inocentes. Le devuelve el gesto olvidándose de él cuando retoma sus tareas, como si no hubiese nada más en el mundo que ella y los libros, esos maravillosos libros.

* Derchen asiente y dándole la espalda sale de la biblioteca más que contento por haber conseguido lo que andaba buscando.
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