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¡¡BIENVENIDOS AL OESTE!!

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¡¡BIENVENIDOS AL OESTE!!

Mensaje  Pallas_Atenea el Lun Jul 15, 2013 10:46 pm

Hola a todos.

Aquí estamos de nuevo Absenta90 y yo con una propuesta de rol abierto a todo el canal. En este caso ¡¡nos vamos al oeste!!
Sí, sí, al Far West de El bueno, el feo y el malo (o el de Le llamaban Trinidad XD), con su Saloon, sus cuatreros, sus duelos al amanecer con esa mirada entrecerrada a lo Clint Eastwood y hasta el fuerte de Playmobil si hace falta.

La idea es llevar a cabo la trama en el mes de agosto, aunque empezaríamos a rolear desde ya, para ir introduciendo personajes y ver cómo funciona el asunto, así los pringadillos que no podemos irnos a la playa, tenemos algo con lo que pasar mejor los calurosos días de verano.
Tendremos una serie de normas específicas para el rol, de cara a la trama y al desarrollo de la misma. El argumento principal girará en torno al descubrimiento de los culpables de un asalto/robo/asesinato, e ir hilando las pistas y desmontando coartadas hasta descubrir y colgar a los culpables en la plaza. A partir de ahí, pueden establecerse roles paralelos entre los diferentes participantes, bien para crear sus propias historias, bien para reforzar sus coartadas, porque, en principio, todos somos sospechosos.

La participación es libre y puede ser espontánea. No es necesario haber participado en la trama desde el principio para unirse a ella, aunque si es necesario pedir una entrada al hilo de la historia, para no romper la sucesión de turnos. Aparecer de la nada en mitad de una escena NO es una forma decente de entrar en un rol que se está desarrollando.
La forma de entrar en el rol puede ser, bien hablando con las personas que estén roleando en el momento y ponerse de acuerdo con ellos para obtener un turno y participar en su escena, o bien contactando con Absenta90 o conmigo, para entrar en un momento posterior.

NORMAS BÁSICAS:
1.- TODOS los personajes deberán ser HUMANOS. Se puede elegir altura, peso, raza, color de piel, de pelo, de ojos, tatuajes, cicatrices, lo que se quiera, pero debe ser humano y, por lo tanto, con posibilidad de morir. Que muera un personaje NO es un problema ni implica dejar de jugar. Se hace uno otro personaje y se sigue jugando.

2.- Las plazas de FORAJIDO son LIMITADAS. El número se establecerá dependiendo de la gente que se apunte al rol, pero dudo que sean más de 6. Son limitadas porque son a los que hay que descubrir en la trama principal. Además, ser forajido no es una profesión ni puede ser la característica principal del personaje. Debe tener una PROFESIÓN en la ciudad.
Por ejemplo: el personaje es un sastre, que por las noches se une a su banda para asaltar el banco. La gracia es que sólo los "malos" sepan quienes son. Y los "buenos" los pillen.

3.- Jugaremos en días reales. Es decir, que si es domingo y 18, pues en el rol será domingo 18, pero las horas son variables, porque cada uno tiene su vida y lo normal es que siga con ella. XD El momento del día (mañana, tarde o noche) o la hora concreta se especificarán al inicio del rol.
El tiempo que una persona no esté conectada se considerará como que su personaje ha estado durmiendo, en el saloon o trabajando, de forma que no tenga que pensar excusas para ese tiempo para no ser tildado de culpable.
Como el rol se limita, en principio, hasta final de agosto, si en ese tiempo no se ha encerrado/matado a todos los forajidos, se entenderá que los que queden vivos escapan y se quedan con el botín.

4.- Un personaje no puede estar en dos sitios a la vez. Si se está atracando un banco, no se puede estar tomando una copa en el saloon, si se está comprando, no se puede estar paseando a caballo.
Para cambiar de sitio es necesario gastar un turno. No se puede estar en un lugar y al momento siguiente, aparecer por arte de magia en otro.

5.- La munición de las armas se agota. Cada revólver tiene 6 disparos y cada fusil 2. Se puede llevar munición adicional, pero se requiere un turno para recargar el arma. Sólo se puede llevar para recargar 12 balas por persona. Se puede pedir munición a un compañero, pero sigue costando un turno el recargar el arma. El que quiera llevar un arco y flechas, como mucho podrá llevar 10 en el carcaj.
MÁXIMO 2 armas de fuego y 4 armas blancas por personaje.

PERSONAJES:
Publicaremos una lista de personajes. Cada uno elegirá el suyo y se asignarán por estricto orden de petición. Una vez concedido, se añadirá su nombre a la lista y podrá publicar una pequeña ficha para concretar: nombre, edad, sexo y demás datos que querais añadir.
Tened cuidado, si teneis un personaje forajido, de no añadir nada que lo delate. Así será más divertido. Los personajes que no estén asignados, se moverán como PNJs hasta que sean asignados a un usuario.

ACCESO AL FORO:
Para que todo sea más sencillo y podamos estar al día de todo lo que pasa en la historia y tener controladas las pistas que nos irán llevando a los forajidos, sería genial que cada vez que se rolease, se subiese al foro, por ello, os sugerimos que, cada vez que hagais algo, os toméis un momentito para compartirlo con los demás. Así nadie se pierde nada de la historia.

Por supuesto, son aplicables el resto de normas del canal.
Creo que no me queda nada, salvo deciros que os animéis.
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Personajes

Mensaje  Absenta90 el Lun Jul 15, 2013 11:08 pm

Ayuntamiento y oficina del Sheriff:
Alcalde: Jeremy Fox
Secretario: Bob Madson
Sheriff: Maxwell Rogers
Alguacil: Taylor Fitch
Ayudante: Joe el "Pelao"

Iglesia:
Párroco: Padre Jason Callahan
Monaguillo:

Médico:
Doctor: Caleb McDougal
Ayudante/Comadrona: Phoebe Siringo

Funeraria:
Enterrador: Hans Van Der Morten
Embalsamador:

Oficina de correos y telégrafos:
Cartero: Frederick Hynes
Telegrafista: Jonathan Atwood
Encargado del periódico: Charles Siringo

Colegio:
Maestra: Liberty Williams
Niños: Thomas Dalton, Sophia Meier, Carlo & María Montanari

Banco:
Director: Vinicio Montanari
Contable:
Cajero 1:
Cajero 2:

Saloon y posada:
Dueña: Minerva Dalton
Camarera/Bar(wo)man 1: Marion Sutter
Camarero/Barman 2:
Bailarina 1: Sidney
Bailarina 2:
Bailarina 3:
Bailarina 4:
Pianista:

Comercios:
Tienda de ultramarinos:
Sastrería: Haytham Miles
Armería: Evelyn Meier
Herrería (2 personas):
Establo (2 personas):
Prostíbulo (5 personas):

  • Roxane Cooper - Madame/Dueña

Serrería (7 personas):

  • Setanta O’Shaughnessy - Empleado
  • Seosamh O’Shaughnessy - Empleado

Molino (3 personas):

  • Jack O'Donell - Empleado



Tribus indígenas disponibles:
Shoshón

  • Tribu Tukuaduka de Perro Mojado [Jefe indio]
  • Tribu Tukuaduka de Sakhuel [Jefe indio]
  • Reserva Shoshone-Bannock Tribu Fort

Comanches

  • Tribu Kwahadis de Quanah Parker [Jefe indio] - Nuna


El fuerte más cercano es Fort Douglas y está a 10 días de camino. Si alguien quiere ser soldado, tiene que contar con los desplazamientos, por lo que al desarrollarse el rol en un mes probablemente tenga que alojarse en la posada (Límite 4 habitaciones)

Fort Douglas:

Capitán Daniel Fields


* Lista de algunos pj/pnj adicionales:

Anker Hallstrom - Escritor de novelas con ambientación Western.
Ruby Atwood - Pariente del telegrafista, "Jon" Atwood.
Raylan Cogburn - Mercenario


Última edición por Absenta90 el Mar Ago 20, 2013 11:20 pm, editado 27 veces
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Re: ¡¡BIENVENIDOS AL OESTE!!

Mensaje  Absenta90 el Mar Jul 16, 2013 11:01 am

TWIN FALLS DIARY
-
Una ojeada mensual a los sucesos de nuestra parroquia




Ed. Especial,
Martes, 16 de julio, 1868




¡ROBO, ASALTO, ASESINATO!

Sí, queridos lectores. Este periodista les viene a confirmar lo que ya se sabe en todo el pueblo. ¡Unos maleantes se han atrevido a asaltar nuestro banco!
Pero vayamos al principio de los acontecimientos.
El día de ayer, alrededor de las doce de la mañana, los habitantes de este bonito pueblo y un servidor escuchamos disparos en nuestra bella calle principal. Cosa, pensarán ustedes, que sale poco de lo común.
Según mis investigaciones, habiendo entrevistado a los testigos – desgraciadamente, me hallaba cubriendo el noble entierro del anciano Sr. Borroughs, uno de nuestros primeros colonos en Twin Falls -, una banda de maleantes entró a golpe de revólver y con la cara cubierta en la sucursal del Banco de la Reserva Federal, pretendiendo llevarse el dinero que nuestro gobierno de los Estados Unidos había destinado a financiar el fuerte, para mejorar nuestra protección contra los pieles rojas.
“- Eran cinco, vestían con ropas oscuras y tenían muchísima mala leche.” Explica el contable de la sucursal.
Saben ustedes, oh, queridos lectores, que contamos en nuestro pueblo con uno de los mejores agentes de la ley, el sheriff Wells, que acudió presto a la llamada de socorro de los habitantes que presenciaron la violenta entrada de los atracadores en la oficina del banco.
“- No tuvo ninguna oportunidad. Solo iba acompañado del alguacil, y los muy condenados tenían una puntería del demonio. Le acertaron en el pecho una docena de veces. Uno de ellos se había colocado en la cornisa del edificio, ¿sabe? Listos, los muy hijos de…” Declara, con vehemencia, el director del banco.
Nuestro amado sheriff fue herido, efectivamente, con una docena de balas en la zona del torso, muriendo de pérdida de sangre en la polvorienta calle de nuestra ciudad.
“- No se saldrán con la suya. Ya hemos contactado con el gobierno del Este vía telégrafo, que nos mandarán un nuevo sheriff en poco tiempo. Fort Douglas también ha sido comunicado. Supongo que enviarán algún destacamento, si las cosas con los malditos indios no están yéndose al infierno.” Nos explica el alguacil, que actuará con las funciones de su difunto compañero hasta la llegada del sustituto del sheriff Wells.
Y desde esta editorial queremos apremiar a aquellos que hayan presenciado el suceso o tengan algún tipo de información acerca de esta banda de malhechores, a que acudan al ayuntamiento para hablar con nuestro alguacil. Todo es poco para atrapar a los asesinos de nuestro querido sheriff.


SERVICIOS DE MISA – ESQUELAS



Rogad a Dios por el alma de
Don Cyril Calvin Borroughs
FALLECIÓ EN Twin Falls
A la edad de 67 años
El día 13 de julio de 1868

D.E.P
Sus hijos, Abraham, Elliott y Mary-Lou lamentan profundamente su pérdida, y solicitan a sus amigos, familiares y socios la presencia en la misa por su alma que se dará en la parroquia el próximo domingo.





MAXWELL PIERCE WELLS
Sheriff y ex sargento de nuestro Ejército de la Unión
FALLECIÓ en Twin Falls
A la edad de 41 años
El día 15 de julio de 1868
D.E.P
Su viuda y sus amigos ruegan una oración por su alma en la misa especial en su nombre el día 16 de julio, a las 6 de la tarde en nuestra parroquia.



ANUNCIOS – CULTURA

“¿Está planeando hacer reformas en su casa? ¡Nosotros tenemos la mejor madera y los mejores precios! Acuda para recibir presupuesto sin compromiso a nuestras oficinas de “HANS ZELMAN & BRO.” No tenemos competencia, pero aún así, somos los mejores”.

“Abierta la veda de caza del bisonte. Para obtener su permiso de caza, acuda a obtenerlo en el ayuntamiento. La caza furtiva no está tolerada. – Ayuntamiento de Twin Falls.

“La Comunidad de Párrocos de nuestra ciudad se complace en comunicar que el próximo sábado 20 de julio hay función en la iglesia, dirigida por nuestra querida maestra. ¡Anímense!”

“Queda interrumpida la línea de diligencias desde Twin Falls hacia Nampa Valley hasta nuevo aviso. – Oficina de Correos y Telégrafos
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Sheriff Maxwell Rogers

Mensaje  Neithan el Vie Jul 19, 2013 10:23 pm

Nombre: Maxwell Rogers.
Edad: 29 años.
Sexo: Varón.

Recién añadido a sheriff, el joven Maxwell proviene de una familia bien adinerada. Su padre, Michael Rogers y fallecido recientemente, era el dueño de las minas de oro más próximas del condado. Su mujer y la madre de Max, falleció de tuberculosis cuando aún tenia 7 años. A los 15, decidió por cuenta y riesgo alistarse a la caballería, el cual y tras muchos años de progreso, logró llegar a ser capitán. Conoció a una preciosa mujer rubia, Jane Wilson, de la que se casó al poco de cumplir 24 años. Pero en la guerra contra los pieles rojas, se le mandó al frente dejando su casa con su mujer atrás. Al volver, los indios habían llegado por otro lado y quemado todo aquello cuanto amaba, incluyendo a su amada. En un ataque de furia, se armó con todo lo que pudo y salió a la caza de los indígenas. Al llegar, fue humillado y derrotado por una flecha en el hombro. A pesar del odio que manifestaba por ellos, estos lo acogieron y le sanaron, donde permaneció 2 años preso de sus propios temores. Cuando tuvo mentalidad suficiente para saber que en la guerra no hay buenos ni malos, si no aliados o enemigos, los pieles rojas le hicieron combatir contra el hombre que tuvo la responsabilidad de destruir su vida. Tras vencerlo con su cuchillo, le dejaron marchar. Llegó al fuerte más cercano y volvió a servir a sus patriotas, que lo daban por muerto. Todo fue bien, hasta que en un incendio en el fuerte, desobedeció a su comandante, entrando a rescatar a un compañero de las garras de la muerte, donde se quemo en el torso de la mano izquierda. Enviado al condado parar tratar de ubicarle, le ofrecieron la oportunidad que le brindaba Twin Falls como sheriff en el misterioso atraco. Con su fortuna heredada y su vida patas arriba, decide probar suerte y acepta lo que el destino le ha puesto por delante.



Última edición por Neithan el Miér Ago 07, 2013 11:59 pm, editado 2 veces
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Minerva y Tom Dalton.

Mensaje  Pallas_Atenea el Dom Jul 21, 2013 11:39 am

Nombre: Minerva Dalton.
Edad: 37 años.
Sexo: Mujer.

Nacida en un pequeño pueblo, un 7 de agosto, Minerva es la menor de tres hermanos y la única mujer. Su familia acabó casi arruinada por una larga enfermedad de su padre, así que sus hermanos y ella empezaron a trabajar muy pronto. Fue enviada a trabajar en la cocina de la casa de un empresario, que supo aprovecharse de una muchacha bonita e ingenua, engatusándola con bonitos vestidos y baratijas. Cuando la esposa del empresario descubrió el juego de su marido, echó a Minerva de la casa -y casi del pueblo, porque todos allí la señalaban con el dedo, incluso su familia- y así fue como llegó a Twin Falls con apenas 20 años.
Allí nadie conocía su pasado y ella no lo reveló. Empezó a trabajar en el Saloon del viejo Sr. Dalton, con cuyo hijo acabaría casándose dos años después. Ambos regentaban el local tras la muerte del anciano.
Por desgracia, cuando el pequeño Tom tenía apenas 5 años, Minerva enviudó. Su marido se cayó del tejado del saloon mientras lo reparaba y no superó la infección de la grave fractura abierta que se hizo en el muslo.



Nombre: Thomas Dalton, llamado Tom.
Edad: 10 años.
Sexo: varón.

Un chiquillo alegre y cariñoso. Travieso, como todos los niños de su edad. Vive con su madre en el Saloon y acude a la escuela con el resto de niños del pueblo.



Última edición por Pallas_Atenea el Miér Ago 07, 2013 8:43 pm, editado 2 veces
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Capitán del Ejército de Estados Unidos

Mensaje  Dieter_Sword el Lun Jul 22, 2013 2:56 pm

Nombre: Capitán Daniel Fields
Edad: 30 años
Sexo: Varón

Cuando tenía ocho años de edad, los indios mataron a sus padres. Fue así como su infancia se esfumó: tan rápido como ardió su padre atado a la rueda de la carreta con la que habían partido en busca de unas tierras donde establecerse. Bueno, en realiad lo de su padre fue bastante lento. Tardó demasiado en morir, lo suficiente para que sus gritos quedaran para siempre grabados en el cerebro de Daniel. A veces no sabía si eran los alaridos de su padre los que resonaban, o los de su madre cuando le arrancaron la cabellera. Lo que sí tenía claro es que desde ese día en el que contempló a aquellos salvajes pintarrajeados, el mundp iba a estar mejor sin ellos. Y con esa idea en mente, Daniel Fields creció. Cuando tuvo edad ingresó en el ejército, y sus aptitudes pronto le valieron ascensos. Pidió siempre aquellos destinos donde los enfrentamientos con los indios eran constantes. Empezó a destacar en incursiones de castigo contra campamentos de pieles rojas. Cuando el Gobierno quería limpiezas, Daniel era su hombre. No preguntaba, no desobedecía, cumplía las órdenes con eficiencia. Y con violencia, pero eso se le permitía mirando a otro lado. Al fin y al cabo, lo que importaba era deshacerse de esos molestos indios.  Y en eso, el capitán Fields era el mejor.
Ahora, el asesinato del sheriff en ese pueblo. Un pueblo en un territorio donde los indios son claramente hostiles. Es posible que uno de los forajidos sea un indio, o tal vez varios. Es algo imperdonable y que merece ser castigado. Porque si son indios, va a ser el Gobierno de los gloriosos Estados Unidos de América quien va a juzgarlos. Así que su misión es buscar a algún indio entre esos malhechores. Para eso le envían desde el fuerte. Saben que si hay un salvaje inmiscuído, el Capitán Daniel Fileds lo traerá. Vivo o muerto.... eso no ha quedado demasiado claro.

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Setanta, Seosamh & Sidney

Mensaje  Absenta90 el Lun Jul 22, 2013 8:05 pm

Nombre: Setanta O'Shaughnessy
Edad: 28
Sexo: Varón

Setanta es el benjamín, el noveno hijo de Eileen y Collum O’Shaugnnesy, agricultores de origen humilde en la zona rural cerca de Trim, en el Condado de Meath, Irlanda. Le preceden tres hermanos y cinco hermanas, de los cuales solo llegaron a edad adulta los varones y la hermana mayor, pues el resto de las féminas murieron o bien de hambre o de enfermedades derivadas de la malnutrición. Set se acuerda perfectamente de lo difícil que era para su padre y Sean cultivar el pedazo de tierra que los ingleses le habían arrendado a la familia, y lo poco que quedaba siempre de la cosecha para ellos. Sin embargo, el terrateniente de los O’Shaughnnesy no era de los más severos a la hora de recibir los pagos, por lo que la familia jamás temió por quedarse sin hogar. Solo el hambre los turbaba terriblemente. Cuando Setanta solo contaba con dos años, los suyos ya habían pasado el duelo por dos de las hermanas, que murieron de tifus. Incluso él había sido contagiado, salvándose solo por aquella cualidad persistente que le ataba la vida a este mundo. La enfermedad le dejó secuelas en el cuerpo hasta bien entrados los ocho años, y Setanta recuerda haber visto a sus hermanos menores jugar bajo la lluvia mientras su madre lo guardaba bajo llave y mantas, a salvo - ¡si es que en esa isla se puede estar a salvo! – de la constante humedad. A partir de esa edad, su padre cogió la costumbre de llevárselo con los demás al campo, pero Set siempre odió aquellas jornadas de incesante trabajo. Al morir Collum justo antes de que Set cumpliese los veinte años, Sean, el mayor, quiso dejar a sus hermanos a cargo del terreno para él alistarse en la policía irlandesa, cosa que hizo que su madre abjurase de él, echándolo de casa y llamándolo “asqueroso orangista”. Setanta se fue con él para hacerle cambiar de opinión, pero nunca consiguió convencerle de que volviese. Durante cinco años vagaron entre las dos islas, los dos últimos con Seosamh, y solo volvieron al recibir carta de Alice, que los llamaba a casa para despedirse de su vieja madre. Liberados de su atadura con la familia, seguían teniendo encima la orden de captura que pesaba sobre la cabeza de Seosamh, y, habiendo oído de la distante guerra civil americana, decidieron enrolarse para las tropas de la Unión, que en esos momentos reclutaba a cualquier extranjero que supiese manejar un arma a cambio de comida y dinero. Los tres hermanos ni siquiera dudaron un instante: los An Croí Trí – originariamente S Na Trí –, se enrolaron en filas para luchar por otra guerra que no les pertenecía. Los dos primeros años consolidaron su nombre en aquellas tierras que en otro momento fueron llamadas precolombinas, ahora en disputa entre aquellos que fueron colonos de una misma patria. Pero en Gettysburg, Sean recibió un balazo en el muslo, negándose a amputar el miembro una vez sobrevino la gangrena. Setanta, por previo pacto que hicieran entre los tres, le metió una bala a su hermano entre ceja y ceja, salvándolo así de sufrir entre los brazos de la enfermedad, que eventualmente lo habría llevado al mismo final.
Los An Croí Trí fueron dos durante pocos meses, ya que en Virginia, tras una incursión en una pequeña hacienda, Seosamh se encontró con Sidney. Desde ese día, Sid volvió a completar el trío, siguiéndolos a todos lados hasta que terminaron el servicio, meses antes de que la Unión ganase la guerra.
La tardía fiebre del oro los llevó al Oeste, pero nunca llegaron a los auríferos, pues en cuanto pisaron Idaho, Sid acabó convenciéndolos de que se quedasen, al menos un tiempo, en Twin Falls. De eso hace ya casi tres años...




Nombre: Seosamh O'Shaughnessy
Edad: 36
Sexo: Varón

Seosamh es el cuarto vástago de Eileen y Collum O’Shaughnnesy, seguido por cinco hermanos más. Al ser un comilón nato, y, según Eileen, “un muchachote de huesos anchos”, puede ser que fuese el que más sufrió por la falta de alimento en su niñez, falta que suplía de cualquier modo, incluso robando. Por suerte, nunca lo pillaron con las manos en la masa, ya que todo lo que cogía acababa directamente en su estómago, cosa que lo ha vuelto bastante resistente a cualquier tipo de porquería que se pueda comer. Debido a su constitución - Mide 1,97m y es bastante corpulento - fue a ayudar desde edad muy temprana a Collum en el campo. Le gustaba el trabajo, pero siempre estuvo descontento con los frutos obtenidos de su arduo esfuerzo. ¿Para qué partirse el espinazo si uno acababa acostándose con la misma y eterna hambre con la que se levantaba? Sin embargo, la naturaleza de Seosamh, complaciente, bondadosa, y bastante deficiente en cuanto a visión del futuro se refiere, siguió en su tierra natal pese a haber observado con pena la marcha del primogénito y el benjamín. Las injusticias se sucedían a su alrededor, nunca tocando directamente a los suyos. El asunto que envuelve la muerte de Maggie, su melliza, y un oficial inglés de la corona de Su Majestad, es el único hecho turbio de la vida de Seosamh que nunca fue aclarado, ya que él nunca habla al respecto y la historia completa solo la conoce Setanta. Pero fue este acontecimiento el que le obligó salir de la isla hacia la vecina en busca de sus hermanos. Con la muerte de Eileen, los An Croi Trí decidieron embarcarse rumbo a los EEUU para luchar por la Unión.
Lloró como un bebé la pérdida de Sean en Gettysburg, y durante unos meses contempló como un cachorro desprovisto de padres a su hermano Setanta, buscando respuestas a todo aquello que había llevado al más pequeño de los O’Shaugnnessy a volarle la tapa de los sesos al que tenía en la misma consideración que a un padre. Como siempre, una mujer lo sacó de aquel estado. Una mujer que casi lo deja estéril la primera vez que intentó ponerle la mano encima, y que tenía todas las intenciones de degollar a Setanta. Para Seosamh, Sidney significa la vuelta a la estabilidad, las cuatro patas de la silla. Cómo no, ha caído con todo el equipo como cayese todas las veces precedentes, salvo que esta vez no tiene ni una pizca de aliento por parte del objeto de sus pensamientos. Él siempre estará allí con el comentario oportuno, como el que no quiere la cosa, para engatusarla, pero a día de hoy no lo ha conseguido, por lo que sigue enamorándose de cuanta muchacha sigue cayendo en sus enormes brazos.



Nombre: Sidney
Edad: Desconocida. Suele decir que se sitúa en la veintena.
Sexo: Mujer

Puesto que la historia de Sidney es solo conocida totalmente por Setanta y solo de forma superficial por Minerva, he decidido que lo que mejor la define es su apariencia física y descripción psicológica.
1,69m de estatura, de cuerpo, por decirlo bonito, voluptuoso, piernas largas y bien formadas, que no duda en enseñar. Tiene la piel color canela, más oscura cuando pasa tiempo al aire libre, y presenta varias cicatrices, una de quemadura en la cara interior de la muñeca, pequeñas marcas de latigazos en la espalda, y dos largas que le parten desde la comisura de la boca hasta la garganta, pasando por la barbilla. Se ve a todas luces que no es ni india ni blanca, sino mestiza. Sus ojos, almendrados, son claros, del color del agua caribeña, y las pestañas son negras y espesas, del mismo color que el pelo largo y lacio, así como las curvadas cejas. La nariz es de tamaño medio, bien formada y de pabellón pequeño y en cierto modo afilado. La boca es ancha, de labios generosos y oscuros, que contrastan con una dentadura blanca, algo que choca al ver las marcas de la mala vida en su cuerpo, como las leves ojeras y aquellas mataduras.
Sid es una mujer de carácter. Mucho carácter. Pero desde que se unió al grupo de los irlandeses, la fría pasividad de Setanta y el continuo buen humor de Seosamh han aplacado muchísimo sus malos humos. Le encanta reír - disfruta mucho con los chistes del primero y las desventuras amorosas del segundo -, dar contestaciones cortantes y, acto seguido, cambiar completamente su actitud. No tolera que se mencione su condición de mestiza, y jamás ha alardeado de sus contactos con los shoshones. Por lo demás, suele ir a su propio ritmo con todo, y está más que acostumbrada a los desaires de los habitantes "decentes" - blancos - de Twin Falls. Mientras tenga un trabajo y pueda permitirse una vida relajada sin mucho esfuerzo, no moverá su culo café con leche del lugar.



Última edición por Absenta90 el Jue Ago 08, 2013 5:50 pm, editado 2 veces
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Evelyn G. Meier , Sophia M. Meier.

Mensaje  Ignea el Mar Ago 06, 2013 11:07 am

Nombre: Evelyn G. Meier.
Edad: 27 años.
Sexo: Mujer.

Evelyn G. Herzog nació 1841 en el cantón de Valais , Suiza. Escapando de la guerra civil de 1847, - Sonderbund  , donde se enfrentaron los cantones católicos y protestantes , con la pérdida de la guerra de los primeros - , llegó a América, con ella iba Arthur Denis Meier, quince años mayor, con quién se  casó. Escaparon de la guerra durante dieciséis años,en los cuales aprovecharon para crear un lucrativo negocio, una armería,  hasta que en 1863 , tras el nacimiento de Sophía M., Arthur hubo que marcharse a la guerra, entró a formar parte de las filas de la unión. De la guerra de Secesión regresó con heridas graves y con el paso del tiempo estas no curaron. Un año más tarde de su regreso moría. Ha pasado ya más de un año desde su muerte y aquel negocio siguió adelante. No es que fuera demasiado apropiado, pero al menos daba para comer.

Evelyn posee un caracter afable, siempre con una sonrisa en los labios,  temperamento decidido y firme, Sophia con su simple presencia es capaz de retirar las nubles más pesadas y oscuras de su mente, ambas forman un equipo que se necesita.
De complexión atlética, ojos azules y unos cabellos oscuros que contrastan con su piel blanca.  

Nombre: Sophia M. Meier
Edad: 5 años.
Sexo: Mujer.

Es una niña que ha podido vivir confortablemente, carece pues de la lacra que muchos otros niños han podido, a su edad, padecer. Es alta, alta para su edad, con los cabellos rubios, herencia paterna, y unos ojos azules tan claros como los de su madre. Habla también francés, ya que su madre pertenecía a la parte  francófona de Suiza.





Última edición por Ignea el Jue Ago 08, 2013 8:51 am, editado 1 vez
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Caleb McDougal

Mensaje  Caleb el Mar Ago 06, 2013 10:49 pm

Nombre: Caleb McDougal
Edad:  32
Sexo:  Varón

Historia conocida:
Hijo de Frederic McDougal y Sarah Darrock nació en el seno de una familia adinerada londinense. Su padre, era uno de los hombres más prestigiosos de toda la ciudad y que ocupaba un puesto que garantizaba no solo fama, sino también comodidad, y es que era el director del Banco Nacional, del gran Banco de Londres. Su matrimonio con Sarah Darrock no fué precisamente por amor, sino por intereses, ya que desde hacía tiempo, la familia McDougal y Darrock estuvieron en disputa por algunas tierras y fábricas al oeste de la capital. Como solía ocurrir en esa época, de la convivencia y el respeto nacieron otros sentimientos, y llegaron a amarse. Fruto de ese amor nació Caleb, nombre elegido por su madre en honor de un hombre que la salvó cuando era una niña de un incendio. Su infancia fué bastante agradable e hizo bastantes amigos pese a su posición y la familiar. Tuvo lo que se podía llamar una infancia normal, al menos hasta que cumplió los 14 años. Cuando cumplió esa edad y según la tradición familiar tuvo que elegir unos estudios superiores. Él se decantó por la medicina, ya que siempre le había gustado ayudar a los demás y tener un médico en la familia siempre aumentaba el renombre de ésta. Sus siguientes años cambiaron completamente su vida. Atrás quedaron los juegos, la diversión, para comenzar un ritual severo de estudio, educación y también de formación. Durante 10 años aprendió a ser un caballero, a desafiarse si era necesario en duelo y por supuesto terminó la carrera de medicina con una especialización en cirugía. Denotaba así su alto coeficiente intelectual y el apoyo de su familia para animarlo a seguir estudiando. A los 24 años, era un auténtico caballero, primero en su promoción, gran tirador y jugador de polo.

El honor de la familia era todo, en una sociedad como en la que vivía. Las constantes luchas, guerras y problemas en los que las colonias inglesas americanas se veían envueltas llamaron la atención de Caleb. El servir a la corona, el servir el juramento que hizo como médico y los continuos ataques fueron su reclamo. Era un jóven idealista, porque pese a que tenía la edad ya suficiente como para estar casado y tener una familia, aún era un jóven con ideas demasiado alejadas de la realidad.

El viaje en barco fué largo, no por ello exento de peligros pero éstos pudieron ser sorteados sin demasiado problema ya que eran unos cuantos navíos los que se unieron a ese particular viaje. Comenzó entonces la guerra y la lucha por las colonias y el control de las mismas. Raro era un día en el cual no hubiese un asalto, y un día en el que alguien no muriese. Las armas se habían fabricado para eso. Teniendo un contacto más duro con la realidad, Caleb tuvo que madurar más deprisa. El mundo era demasiado distinto y diferente a lo que él había conocido. Ningún bando quería ceder terreno, ni tampoco rendirse. Caleb no estaba solo como apoyo médico, de hecho otros cuantos se encargaban de asistirle aunque él era el especialista más jóven que habían conocido: siempre resultaba difícil confiar en la juventud sobre todo cuando ésta no era síntoma de experiencia.

Uno de los primeros grandes golpes de Caleb fué cuando en marzo del 1861 tuvo que asistir a una mujer de parto. Las cosas no estaban demasiado bien y la guerra entre los confederados y la unión era inminente. Unos soldados con casaca gris entraron en la habitación, asesinaron a la madre, a su bebé y al padre que estaba nervioso a un lado. Caleb tuvo mejor suerte -si es que se le podía llamar así-. Fué alistado a la fuerza y relegado a las funciones de doctor en uno de los campamentos en uno de los fuertes. En ése lugar -lugar que él consideraba un infierno- conoció a Sylvia Lorens la mujer que más le marcó. Briosa, impetuosa, enérgica, desenfadada, era la definición de mujer elevada a la enésima potencia. La curiosidad y el destino hicieron que se conociesen en mitad de esa guerra. Y ya se sabe lo que ocurre en las guerras. Vivieron un romance intenso y fugaz. Ella le ayudó a escapar del fuerte y le recordó cómo disparar. De hecho sus lecciones eran bastante particulares ya que solían ser siempre en situaciones límite donde -con facilidad- uno podría perder la vida si llegaba a errar el tiro. Pero así es como era ella. La guerra se acredentó, y fueron atrapados una noche y llevados como rehén a un campamento. Abusaron de Sylvia mientras que Caleb, impasible no pudo hacer nada más que escuchar sus sollozos. No gritó, y no pidió ayuda. Hasta el final ella no mostró ningún sentimiento que les hiciese disfrutar. Estuvieron separados, durante algunas semanas aunque él llegaba a saber cosas de ella. Comentarios de los guardias.

Intentó rescatar a Sylvia pero llegó tarde, ya que ella fué llevada a otro campamento sin ni siquiera decírselo -eran prisioneros a fin de cuentas-. Puso distancia de ese lugar y se estableció como doctor en un pueblecito -donde todavía sigue- aunque en ningún momento se ha olvidado de ella. Tan solo espera que el destino vuelva a hacer que se encuentren. Deprimido, cansado de la vida y bastante malhumorado se ha dado a la bebida aunque no ha perdido ni un ápice de su talento, sí que su carácter ha menguado un poco.

Imagen de Caleb McDougal:



Imagen de Sylvia Lorens:



Imagen de ambos:




Última edición por Garreth el Dom Ago 11, 2013 5:56 pm, editado 3 veces
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Alcalde Jeremy Fox / Bob Madson, Taylor Fitch y Joe el "Pelao"

Mensaje  Neithan el Miér Ago 07, 2013 11:52 pm

Nombre: Jeremy Fox.
Edad: 56 años.
Sexo: Varón.

El alcalde de Twin Falls. La persona más ambiciosa, lujuriosa y bastante malhumorada del poblado. Su vida siempre ha sido de lujo: riqueza por parte de su tío en minas de carbón; trabajos señoriales en el ayuntamiento como secretario y poco después, como alcalde del lugar. Su obesidad dice todo sobre él: juerguista, siempre confiado y con un sin fin de recursos para gozar de todas las formas en las que pueda. Pese a todo, se realza en su trabajo cuando es preciso y en el robo al banco, se ha volcado en servir a su pueblo y buscar a los bastardos que han osado robar a su querida gente. Cuenta siempre con la ayuda de 3 hombres que le acompañan: Bob Madson, Taylor Fitch y Joe el "Pelao". Además, tiene gran amistad con todas las señoritas del burdel, del saloon y todas aquellas que puedan haber necesitado de un puesto de trabajo o de algún tipo de "caridad". A pesar de su egocentrismo, es un hombre risueño y siempre tiene una carcajada en la boca.

Hombres del alcalde:

Bob Madson: Borracho, testarudo y un bocazas. Siempre es el que busca más pellizcos de las chicas y el mas charlatán de todos.
Taylor Fitch: El más serio y fiel de todos. Bebe y no deja de beber, mientras masca tabaco. Nunca cuestiona nada y siempre obedece.
Joe el "Pelao": Se le conoce así por su carencia de pelo. Es un hombre que no habla nunca, más que para decir cualquier cosa. Se sabe poco más de él, más que lleva un parche negro en un ojo que cuentan que perdió en una pelea a cuchillo contra un indio.
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Marion Sutter.

Mensaje  Mizar el Jue Ago 08, 2013 7:11 pm

Nombre: Marion Sutter.
Edad: 24 años.
Sexo: Mujer.

Proviene de una ciudad cosmoplita en el noroeste de Estados Unidos, llamada New Haven, en Connecticut.
Desde que nació en el seno de una familia de alta alcurnia, siempre la habían tratado igual; como si fuera un objeto al que exhibir. Sin embargo su vida dio un vuelco cuando unos bandidos atacaron la diligencia en la que iba con sus padres. Ellos murieron, por lo que ella quedó liberada de sus responsabilidades; aunque, por otro lado, sentía el dolor por la pérdida de sus padres. Puede que su relación no fuera la mejor, pero no dejaban de ser sus padres. El hecho de tener que valerse por sí misma desde entonces sin duda forjó su carácter.

Sus tíos se ocuparon de ella, pero su tío Thomas Hart Benton, estaba metido en política y no paraba de invitarla a eventos que le producían desinterés, así que envió una carta a su prima Minerva Dalton, sabía que ella vivía en Twin Falls y, que era una mujer valiente que había sabido guiar su vida correctamente así que aceptó su invitación de ir a vivir con ella. Prometió a sus tíos que les enviaría cartas contándoles cómo le iba en ese nuevo hogar y allí se fue, con sus escasas posesiones, ya que no quiso llevarse la animalada de vestidos y joyas que poseía, no quería que la apreciaran por su poder adquisitivo, quería comenzar desde cero, aunque se percibe en ella su refinamiento, además en una ávida devoradora de libros y algunos se ha traído.
Sus metas son salir hacia adelante por ella misma, encontrar un trabajo que le guste y para eso va a probar el de camarera. (Inocente no sabe dónde se ha metido). Y formar una familia en la que haya  amor verdadero, el que ella no ha vivido en su propia familia. (Ya lo sé suena cursi pero es lo que hay). Claro que más hacia adelante, ahora quiere disfrutar de la vida, conocer mundo y culturas diferentes a la suya.  
Guarda un oscuro secreto con recelo, antes de llegar a Twin Falls conoció a un lóbrego comendador que...  pero eso es parte de su historia que debe ser contada por ella misma.



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Jon el telegrafista

Mensaje  Jonathan_Atwood el Vie Ago 09, 2013 6:31 pm

Nombre: Jonathan "Jon" Atwood
Edad: Por los 24
Sexo: varón

Jon está solo en su casa familiar; de cuatro hermanos, es el único que vive todavía en Twin Falls. Su padre falleció el año pasado a causa de unas infecciones que no pudieron ser tratadas y su madre, viuda y libre de la atadura del matrimonio, regresó a Utah de donde es originaria para reencontrarse con su amor verdadero. Escribe cartas a su hijo una vez al mes donde le recuerda que le quiere.

Jon lleva una vida más o menos cómoda. Con el único vicio de la lectura, la paga en la oficina de Correos y Telégrafos le sobra para pasar los meses holgadamente. No es ambicioso, pero no le importaría hacerse con el control de la oficina más adelante porque le gusta su puesto de telegrafista y siente verdadera pasión por las telecomunicaciones. A veces se le presentan problemas con la gente del pueblo a causa de su personalidad débil y delicada. Se rumorea que no es un hombre de mujeres, pero no hay un alma en Twin Falls que pueda confirmarlo o desmentirlo. En cualquier caso, es evidente que a Jon le cuesta relacionarse con las personas independientemente de su sexo.

Físicamente no es un hombre que destaque: no es más alto que la media, aunque su figura espigada y lánguida da esa impresión. Su constitución también ha sido motivo de burlas en ocasiones anteriores, sobre todo cuando tenía que ir a la escuela y no era capaz de defenderse de los otros chicos. Tiene el cabello castaño, los ojos del color de la arena mojada y una cara de rasgos afilados. No necesita afeitarse a menudo.

Y ya veré si edito algo o no. XD

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HANS VAN DER MORTEN

Mensaje  Alethiel el Dom Ago 11, 2013 2:59 pm

Nombre:Hans Van Der Morten
Edad actual: 35 años
Apariencia física:ver imagen

TRASFONDO.

Lugar: 51°57′24″N 5°33′55″E


El pequeño Hans fue a nacer en una ciudad holandesa llamada Rhenen, cerca de Utrecht, y desde luego fue sin su permiso, pues si le hubiesen preguntado, seguramente se habría negado a venir a a este mundo. Su madre que tanto lo deseó, yacía a dos metro bajo tierra; su padre la enterró. Sus tres intentos de hermanos mayores que nacieron ya muertos, también fueron enterrados por su padre. Su abuelo que fue un músico- soldado alemán mutilado en la guerra de los treinta años, descansaba también en la blanda tierra gracias a su padre, y su querida abuela Nienke que fue quien lo crió hasta los ocho años, también estaba pudriéndose bajo la turba que su padre había removido y cavado. Y es que su padre, Anton Van Der Morten era el sepulturero de Rhenen. Su vida giraba enteramente alrededor de la muerte; la muerte les daba la vida , incluso como broma macabra su apellido sonaba a muerte; y por el contrario aquella vida era una muerte diaria.

El pequeño Hans estaba acostumbrado al tufo de la descomposición, al sordo ruido de la pala que cava el hueco; compartía jardín con más de 600 vecinos inertes y silenciosos. Su naturaleza calmada y retraída estaba perfectamente integrada en aquella humilde casa dentro de aquel basto cementerio. Desde pequeño, como una maestra macabra y tenaz, la muerte le había enseñado que existen pocas cosas duraderas y que la fortuna y la felicidad son efímeras, y que la negra señora se lleva a quien ella desea y cuando ella lo desea. Así que cuando Hans asistió a la escuela por unos años, a pesar del escarnio y el rechazo de sus compañeros por su aspecto taciturno de mal fario, forjó una personalidad fuerte, tranquila de gestos e inquieta de mente. Descubrió que la música y la lectura lo transportaban más allá de su mundo mudo y estático.

Cuando regresaba a casa tras la escuela, atravesaba cortejos fúnebres, corros de plañideras y espectáculos grotescos de todo tipo; tal era el comportamiento de los seres humanos ante la pérdida. Aquello no le afectaba lo más mínimo, pues se había criado entre lapidarios, marmolistas, funerarios y todo tipo de gente relacionada con el negocio de la muerte.

Su padre era igual de retraído que él, tan solo que con los años se estaba volviendo algo más agrio. Constantemente visitaba las posadas de la ciudad para beber y charlar con la calaña noctámbula; aquel era su único vínculo placentero con el resto de humanos. Costaba no pensar que cualquiera de sus amigos con los que hoy tomaba cerveza fuerte o aguardiente, mañana podían estar en alguno de los huecos que había cavado hoy.

El pequeño Hans tampoco establecía vínculos afectivos con el resto de mortales. A su manera de entenderlo, inconscientemente, sabía que aquellos que hoy se burlaban de él, podían callar para siempre en cualquier momento en una especie de justicia demoledoramente inesperada, de igual forma que  aquellos que lo pudieran amar. El pequeño observador veía pasar la vida por delante sin juzgar ni tomar partido, él bien sabía que al final no había diferencias entre pescadores, putas, emperadores o sacerdotes.

Cuando su padre se ausentaba en las tabernas, Hans se entregaba a aquello que le producía más placer: la música. Tañía el violín desgastado de su abuelo. Aprendió a tocarlo de forma autodidacta, y en secreto soñaba con vivir algún día en Utrecht y aprender música. Se dejaba llevar por su imaginación lejos de aquel jardín de sauces, cipreses y cuervos, lejos de aquella valla de hierro forjado que se cerraba con una gruesa cadena y un enorme candado cada noche; lejos del tacto de mármol frío de los ángeles y madonnas de piedra.

Cuando cumplió los 16 años su padre le regaló una capa gruesa de paño negro y un sombrero de ala ancha también negro; para los entierros de postín, decía, había que estar presentable. La ciudad de Rhenen estaba en auge comercial y su ciudad contaba con un buen muro defensivo que mandó construir un obispo en el 1346. Por aquel entonces su padre se deterioraba a marchas forzadas; su semblante demacrado y pálido cada vez estaba más cerúleo y ojeroso, y una tos cavernosa lo sacudía de noche.  Un día no pudo levantarse para realizar sus encargos diarios: hablar con los picapedreros, comprar las flores para las tumbas cuyos familiares pagaban por mantenerlas bonitas, pasar con su carro y su mulo Caronte por la morgue a recoger los cuerpos amortajados y listos para ser enterrados; pasar por la oficina del alguacil a ver si había habido alguna ejecución, reyerta o muerte de algún delincuente… Así que Hans dedicó todo el día a hacer aquel trabajo penoso calladamente y con diligencia. El doctor  Meijer acudió a su casa, y con expresión seria le diagnosticó la tisis (tuberculosis), le recetó varias cataplasmas y recetas para la fiebre, que bien sabía que no lo salvarían de rendirle cuentas a la de la guadaña.

Anton Van Der Morten exhaló su último suspiro tranquilamente una semana después, a estas alturas temerle a la muerte hubiera sido una insubordinación. Hans cavó el hueco, depositó la caja de madera, tapó la brecha y mandó hacer una lápida modesta y austera, como habían sido sus vidas desde que recordaba haber vivido. Las plañideras no le cobraron nada, fue un bonito gesto, ya que de su llamada dependía el sustento de las lloronas. Media ciudad acudió a dar el último adiós a aquel hombre que nadie conocía bien pero todos respetaban y honraban pues era él quien les daba el trato final en su último momento. ¡Cómo cambiaba la gente ante la presencia de la única justiciera!; todos tenían palabras amables para Hans,a pesar de no haber reparado en él jamás; no fuera a ser que aquellos hombres hechos de otra pasta tuviesen algún tipo de influencia con la temida Muerte. Cuando el sacerdote terminó el responso, todos se marcharon en silencio, dejando el cementerio desierto y callado; Hans cerró la cancela con el pesado candado y se alejó por el camino con la piqueta al hombro y la pala en la otra mano. Cerró la puerta tras de sí y se sentó frente a una chimenea apagada. Desconocía cuanto tiempo se quedó suspendido en algún tiempo entre la ensoñación y la realidad. Todos daban por supuesto que él ocupase el lugar de su padre; quién si no iba a querer trabajar de enterrador. No le quedaba nadie en aquel lugar que lo atase a permanecer en aquella casa junto al camposanto. La ciudad bullía de actividad, en las grandes urbes se debía fraguar algo grande, pues atravesaban un momento histórico de grandes cambios. Hans ardía en deseos de salir de allí, pero cómo iba a ser posible, sin dinero, sin contactos, sin nada en sus manos más que muerte…. Debía pensar con calma cómo iba a planificar su futuro. En aquellos pensamientos se encontraba cuando se puso a llover con fuerza. De pronto recordó que había dejado a Caronte junto al cobertizo donde almacenaban algunos ataúdes. Cogió su capa y su sombrero para no empaparse y salió corriendo hacia donde el pobre mulo esperaba pacientemente. Lo desenganchó y lo llevó hacia el pequeño establo que tenía junto a la casa. Cuando salió de la cuadra escuchó ruidos como de pala y pico. Pero aquello no podía ser: no había nadie en aquel cementerio más que él y su mulo. Aguzó el oído y con cautela se dirigió hacia donde provenía. No sería la primera vez que algunos gamberros entraban en el camposanto y que su padre les había tenido que ahuyentar.

Observó una pequeña luz titilante entre la lluvia, cerca de un panteón de rico mármol y estatuas de arcángeles labradas finamente. Cuatro hombres fornidos y con aspecto de pocos amigos estaban cavando afanosamente. Eran ladrones de tumbas y sabían muy bien lo que iban buscando. Hans se agazapó tras una cruz de Malta intentando reconocerlos, pero no le sonaba ninguna de sus caras. En algún momento de aquel macabro espectáculo debieron llegar a los cuerpos de la familia de terratenientes, pues Hans vió como salía volando un crucifijo ornamental de un ataúd, y seguidamente uno de los tipos siniestros se embutió un sombrero de militar con graduación, haciendo bromas y pavoneándose. Lo siguiente que rodó por el suelo fue una cabeza en la que apenas quedaban los dientes y algo de cabello. Uno de los tipos se acercó a recoger aquel despojo y se percató de una silueta oscura que se había escondido tras una cruz. Soltó el cráneo de golpe y corrió hacia Hans con un cuchillo de bandido en la mano. Éste saltó como un conejo por encima de dos lápidas y mandó a sus piernas correr tan rápido como pudieran. A su espalda escuchaba los roncos gruñidos de los cuatro tipos persiguiéndole. Contaba con la ventaja de que conocía aquel cementerio palmo a palmo y confió en darles esquinazo. Se escondió en un hueco que su padre había dejado a medio cavar, echándose un montón de hojas secas y flores putrefactas encima, esperando despistar a aquellos maleantes. Pasó al menos dos horas allí tumbado entre la lluvia y el frío de la tierra, esperando que los rayos del amanecer terminasen por disuadir a aquellos energúmenos y cesaran en su búsqueda, y así fue. Maltrecho, aterido, completamente empapado, se dirigió a su casa, con la certeza de que en pocas horas volverían a por él, pues había sido testigo de un delito repugnante y penado con la horca.

Quizás fue la tristeza que no se había permitido sentir por la muerte de su padre, de su madre, de sus hermanos no nacidos, de su abuela y hasta de su abuelo que nunca conoció; lo que le impulsó a hacer un acto irracional y descabellado. Bien sabía que las aventuras son inciertas y que en la vida tan sólo hay algo seguro y es que algún día morimos; pero sin saber porqué, acudió aun prestamista judío,vendió todas sus posesiones con algún valor, y se marchó, violín al hombro, en busca de un barco que lo llevase al Nuevo Continente donde decían que las oportunidades florecían y que los hombres se hacían a sí mismos.

Y así es como Hans Van Der Morten cruzó el océano buscando mejor suerte, y la encontró en el negocio que mejor se le daba: la muerte. En el Oeste siempre había gente que enterrar.








Última edición por Alethiel el Vie Ago 16, 2013 10:16 pm, editado 1 vez
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Nuna

Mensaje  Dhunna el Jue Ago 15, 2013 2:24 pm

Nombre: Nuna (Tierra)
Edad: 25 años
Sexo: Mujer

Nuna, nativa americana de la tribu kwahadis de la etnia comanche. Fue prácticamente adoptada de pequeña, cuando sus padres murieron, por el jefe de la tribu Quanah Parker. Habia crecido en las llanuras, rodeada de caballos. Pronto se convirtió en una experta amazona y manejaba el arco como los cazadores de su tribu. Le daba igual ser criticada por no formar parte de los trabajos que desempeñaban las mujeres, y como su "padre" la consentía a más no poder, fue criada para ser la sucesora de Quanah. 

Todo cambió cuando apareció el hombre blanco. Y con ellos aparecieron también sus diferencias ideológicas y políticas con Quanah. Mientras ella abogaba por la diplomacia y parlamentar con los casacas azules, su "padre" rápidamente tomó el camino de las armas y la lucha contra el hombre blanco jugándose la vida de muchos de los suyos.

La gota que colmó el vaso fue la negativa de Quanah al no querer firmar el tratado de paz de Medicine Lodge (Kansas) junto con los demás jefes comanches. Los kwahadis, al mando de Quanah, optaron por saquear y matar a los cazadores de búfalos e intentar minar la moral del hombre blanco.

Por su parte, Nuna, dejó su tribu y se dirigió al norte, donde se encontró con la tribu Tukuaduka de Perro Mojado de la etnia Shoshon que la acogieron mejor de lo que ella misma esperaba. Allí le enseñaron remedios de medicina natural y sobretodo a manejar rifles y revólveres, pues ellos los tenian más a mano al estar cerca de un asentamiento de hombres blancos.

Así fue como empezó a  escuchar hablar de Twin Falls. La curiosidad empezó a hacer mella en ella, y un buen dia decidió "visitar" ese lugar pese a los avisos de los Shoshon de que no todos recibian con buen conformar la presencia de los indios.

Aún así, cargó a su yegua mesteña, Taima (trueno), con algunos víveres, su par de rifles, su arco y su carcaj y hacia allí se encaminó sin llevarle demasiado tiempo a acabar frente a las puertas abiertas de esa ciudad, Twin Falls.





Última edición por Dhunna el Jue Ago 15, 2013 2:41 pm, editado 1 vez
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Re: ¡¡BIENVENIDOS AL OESTE!!

Mensaje  El_Cochero el Jue Ago 15, 2013 2:36 pm

Nombre : Vinicio Montanari.
Edad : 52 años.
Profesión : Banquero, economista, escritor.

Historia conocida : Nacido y criado en italia, de familia pudiente. Tiene dos hijos, Carlo de nueve años y María de once. Su padre era un importante cacique de la región de sicilia y uno de los hombres más influyentes de Palermo. Combatió en la primera guerra de la independencia italiana del lado de su progenitor, con el que se especula estaba muy unido. Estudió economía en la universidad de Nápoles y dirigió la parte financiera de los negocios de su padre hasta que este falleció, pocos meses después su esposa Verónica murió víctima del cólera.

En su afán por dejar atrás los fantasmas del pasado, vendió todas sus propiedades en Italia y se trasladó a las Américas, donde rápidamente trabó contacto con las altas esferas políticas y económicas del lugar y estas propiciaron su asentamiento en Twin Falls como director del banco federal.



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Nombre : Raylan Cogburn.
Edad : 59 años.
Profesión : Mercenario.

Historia : Originario de Mobile, Alabama. Su padre era un militar condecorado que participó activamente en la guerra de la independencia. Su madre murió víctima de una epidemia de fiebre amarilla cuando tenía siete años, por lo que únicamente recibió la educación estricta, inflexible y marcial de su progenitor.

Rebelde por naturaleza, su padre lo enviaba a trabajar al campo con los esclavos a modo de castigo, donde se curtió y endureció durante su adolescencia. Posteriormente se especula que ejerció durante muchos años como esclavista, y cuando estalló la guerra civil combatió del bando confederado, donde perdió un ojo y se granjeó una cojera para el resto de su vida.

Tras la muerte de su padre encerró a todos los esclavos de la plantación en la casa central y la prendió fuego antes de partir a Europa. Ejerció de mercenario en la guerra austro-prusiana del bando de estos últimos, tras la finalización del conflicto se sabe que pasó un tiempo en Italia antes de regresar a los Estados Unidos de América y cabalgar hasta Twin Falls.


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Família Siringo

Mensaje  Emeesa el Vie Ago 16, 2013 4:02 pm

¡ Si aún no conocíais a la familia Siringo, comienza  a ser hora!

Una familia honesta y civilizada, al menos dentro las costumbre de Twin Falls. Un padre el cual dedicó cuarenta años de su vida como a Cowboy, y a su mujer, tan hermosa y jovial. Pocos saben cómo una familia repleta de riquezas, en tierra y caballos, terminó en quiebra. Los rumores fueron muchos tras la muerte de Madame Siringo, unos dicen que el esposo desorientado y desolado gastó todo objeto de valor en la peor droga, el póker y alcohol.
Solamente quedaban dos de sus mejores tesoros, recuerdo más cercano a su amada esposa.  Charles Siringo (Charly para los amigos) y Phoebe Siringo. Ambas criaturas siempre tuvieron de todo, caballos, ropa, estudios… pero poco más tuvieron cuando la misma muerte les arrebató su estimada madre.

Cómico es , hasta cierto punto, cómo una familia rica en tierras y caballos se volvió pobre. Un propietario borracho, encerrado prácticamente en una casa qué poco a poco se iba desmoronando. Y por ello, en esa pequeña ciudad de Twni Falls era más llamativa la presencia de ambos hijos que aquí, y ahora contaremos.




                                                    ***


Nombre : Charles
Apellido : Siringo
Edad: 35
Oficio : Encargado del periódico.


Charles, Charly para los amigos o para aquellas mujeres que se aventuren bajo su  mesa . Hombre de pocas palabras, padeciendo la presente costumbre de su padre. Viril en todos los sentidos, le gusta su trabajo de periodista y como no, trabajar a las mujeres en sus horas libres. ¿Y tal vez os preguntareis, y porque no es  Cowboy cómo su padre? Fácil, si no hay dinero no hay caballos y véase que una de sus mañas con los dedos y boca , aparte de dar placer, es ser un buen periodista. Así es, todo lo que por las mañanas se lee en los periódicos es parte de su vocación y pasión por la escritura. Gracias a dios, el ser joven y atractivo le ha ayudado bastante en todos los sentidos.
Tubo su época de rebeldía, centrándose única y exclusivamente en domar caballos cuando aún la familia era rica. Sin embargo, cuando alcanzó la treintena vio que era hora de calmar un poco su sed de aventura. Sus años de provecho y estudio ya los realizó junto a su hermana en el extranjero. Y ahora, tres años atrás había iniciado un trabajo cómodo e interesante en la misma ciudad natal. Así pues, es un hombre liberal, trabajador y sensato. Solo tiene una mujer en su vida , su hermana Phoebe . Es más, es a la única persona que mima y sobreprotege.
No obstante,  son tiempos duros y enfermizos, la comida escasea y el dinero es necesario. Sí, tan necesario que llegó la hora de que la misma Phoebe se ensuciase las manos por lo que años atrás había estudiado. Ya no sería su hermano sólo el que llevase dinero a casa.




                                                           ***

Nombre:  Phoebe
Apellido : Siringo
Edad : 35
Oficio : Ayudante del médico . ( Comadrona de Twin Falls)



Solo hay que ver el rostro jovial y pulcro de dicho personaje, el antagonista a su hermano y padre. Habla por los descosidos y no calla ninguna verdad, todo cuanto piensa lo dice al poco sin tapujo alguno , por lo qué algún que otro problema ha llegado a tener.Mujer de un solo ideal.
A simple vista es una dama resuelta, limpia y con ropas bien aromatizadas. Resultones son sus labios, carnosos y rojizos,  que resuelven cualquier malestar con una de sus sencillas curvaturas. Cuando la miras a los ojos , solo observas un mar profundo y celeste. A menudo parece que sus ojos son un mar de lágrimas, brillantes y grandes. Una figura que no carece de elegancia. Hasta sus formas de vestir son tan traviesas cómo su forma de ser.  Dichosa la que más.
Es una figura a seguir, mujer de campo y ciudad.Doma caballos ya desde bien pequeña; Solo con 13 años se aventuró al mundo del rodeo, una afición que a día de hoy parece seguir en privado. Cómo bien saben muchos, ella y su hermano fueron enviados al extranjero para poder así formarse. Una formación que duró poco más de tres años, momento de crecimiento personal. Agradeciendo lo qué sus estimados padres le habían otorgado, estudios , una casa y conocimiento.  Pocas eran las familias que podían permitirse aquel lujo, un lujo evaporado por la desgracia de la enfermedad y la pobreza.

Tras la muerte de su madre, Phoebe pasó a ser mujer de la casa,  domadora también de los pocos caballos que quedaban ( 3 , uno por cabeza). Intentaba mantener en pie el pequeño establo, pero el polvo y las arañas la engullían . Aquello era peor que la cólera, una mujer acostumbrada a la abundancia de comida, vestidos y agua ¿Y ahora?. Solo les quedaba pan, carne,  verduras y  tres caballos, uno de ellos cojo ; Obviamente carne que poder comer.  De lo que podían sacaban dinero, pero vista la cosecha y las previsiones …la joven Phoebe tendría que ensuciarse las manos con el jugo de los humanos.  Hay que decir qué, para ella tampoco suponía trauma alguno ayudar a hombres enfermos o mujeres a punto de parir, de hecho es lo que ella quiso estudiar por interés. Al fin y al cabo, era una mujer de noble corazón ; Mira siempre más por el resto qué por ella.
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La Vieja de la Mecedora

Mensaje  Shanae el Vie Ago 16, 2013 10:10 pm

Nombre: Daphne Crashday ( La vieja Daphne o La vieja de la Mecedora )

Edad : A mi edad eso no se pregunta muchahou¡¡ ( 80 años )
Sexo : ...hace mucho que yo no... ahhh mujer, mujer.


Siéntate muchacho y toma una taza de café mientras te cuento mi historia...Nací allá en 1788 en lo que ahora es llamado Carolina de Sur, hija de colonos forzosos, puesto que estos emigraron tras una serie de nefastos incidentes por esas tierras, ya sabes, luchas de poder, la independencia que si yo quiero mas.... ¿Quieres unas galletitas que acabo de hacer? En fin, por donde iba.. ah si¡¡¡ Mis padres huyeron de aquellas tierras para vivir en un lugar mejor y mas tranquilo, llegando aquí a TWIN FALLS. Yo por aquel entonces tendría 2 o 3 años y recuerdo vagamente cuando solo había carretas y hogueras antes de construyeran la Iglesia...ahhh que tiempos aquellos.


Tras 2 largas horas contando vivencias la anciana explico a aquel pobre muchacho toda su vida, que se caso joven y que en su mocedad era una buena tiradora que no tuvo descendencia y que ellos tenían un huerto y un criadero de cerdos, como murió su marido Claytus y lo viuda que lleva desde hace 20 años. Que de aquel criadero solo le queda Guancho un enorme cerdo mascota que la acompaña a todas partes. Y sobre todo le explico sus aficiones tales como : El cotilleo, tejer, hablar con desconocidos, ser el punto de información para los visitantes, cocinar tartas, pasteles y galletas, ir a misa y sobretodo cuidar de Guancho. Ha visto llegar al pueblo a mucha gente, también las ha visto nacer y suele ser entrañable con todo el mundo incluso con esos tostaditos al sol con carita de hambre. Pero eso si...que nadie se meta con la gente de TWIN FALLS o falte al respeto, que eso la hierve la sangre y saca la escopeta.....entonces habrá paz y después Gloria.






Última edición por Shanae el Vie Ago 16, 2013 10:15 pm, editado 1 vez (Razón : foto)
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Grace O'Malley

Mensaje  Alethiel el Jue Mar 20, 2014 3:08 pm

Desde pequeña estaba acostumbrada a pelearse con sus hermanos. La tercera entre cuatro varones. Sam era el mayor, se llevó todos los genes de sus antepasados irlandeses que se ganaban la vida en el campo criando ovejas: enorme, pelirrojo, cejijunto y bastante simple. Heredó el negocio que su padre había regentado hasta morir: la tintorería donde teñían las lanas para exportarlas. Sus uñas habían adquirido un color granate distintivo de su oficio. Casado con Leslie, que no podía ser más petulante, más bizca y más arpía. Podría haber tenido alguna muchacha guapa del barrio, pero su cuñada era un portento en manipulación.
El segundo, Lester, había sido el más problemático. Su afición al juego, las mujeres y los líos, les había hecho pasar muchas penurias en casa. El pago de sus deudas a veces les mandaba a la cama con el buche vacío. Pero cuando su padre enfermó rectificó su actitud y consiguió abrir una pequeña taberna en el puerto. Lo que no le contó a su padre es que organizaba timbas secretas, pero eso ya no tenía importancia ahora.
Aidan, el benjamín, heredó todro el ingenio de su abuelo materno, que fue un pionero en el negocio de la tintura textil. Aidan era algo enclenque y enfermizo, y casi nunca acompañaba a sus hermanos en sus correrías. Una casualidad hizo que se cruzase en vida Erin Watkins, la hija del alcalde. La niña se escapó de su casa y se perdió en el puerto. Unos días más tarde, Aidan la encontró sucia y hambrienta y la convenció para volver y su padre, agradecido, lo incorporó a su casa como chico de los recados. Por su ingenio y su tenacidad, se ganó el cariño de la gobernanta y el mayordomo, que acabaron enseñándole a leer y confiándole tareas de cierta importancia. A día de hoy, se ganaba el pan como ayudante de los funcionarios portuarios, llevaba y traia valijas, papeles, sacas con monedas y recados diversos; y mantenía con Erin una amistad extraña, un “quiero y no puedo” que los mantenía en un sinvivir sentimental.

Cuando nació la única hija de Finn O’Malley, creyeron que Elba, su madre, iba a morir de parto. Nació de nalgas y costó sacarla; después no rompió a llorar como los bebés suelen hacer y hubo que insuflarle aire en los pulmones. Como más de una vez le dijo su viejo : “naciste muerta, no tienes nada que perder”.

A Grace le gustaba observar como trabajaban los tintes su padre y Sam, y solía ayudar en los estudios a Aidan. Pero su hermano favorito era sin duda Lester. Cubría todas su mentiras, asumía muchas de sus culpas, y juntos habían llevado a casa muchos víveres de origen incierto cuando las propias deudas o la carestía de los malos tiempos reducían la despensa de los O’Malley. Tras la muerte de su padre, y con su madre teniendo el sustento asegurado por su hijo mayor y su nuera (hija de un comerciante de tabaco bien posicionado), Grace ayudó a su hermano Lester a levantar el negocio del puerto, que bautizaron como “La Sirena Varada”. Allí conoció a todo tipo de calaña noctámbula, jugadores, bebedores, delincuentes y putañeros de todo tipo. Pero sin duda, trabajar como sirvienta o como puta no iba con ella.

Un tal Richard Burke se cruzó en su camino; navegante consumado y de dudosa reputación, encandiló a la joven O’Malley, arrastrándola a un viaje intenso por la mitad de la costa Atlántica, con persecuciones y galernas incluidas. Tras dos años de correrías lejos de casa, regresó a su hogar huyendo de la peste y de Burke, con el que ya no tenía nada en común más que un odio frio y latente.

NAVIDAD.
Escucha aquí

Desembarcó en el puerto, con su petate al hombro y el olor a salitre y brea pegado a la piel. Saludó a varios conocidos, tripulantes de mercantes locales, y cuando puso el pie en tierra, supo que estaba en casa.
Nada parecía haber cambiado aunque ya pasaban algunos meses de los dos largos años que no había estado en su hogar. La misma bruma mortecina que al levantarse dejaba ver aquel puerto en forma de embudo invertido, la veleta de la torre de la campana y el faro que se erguía vigilante sobre la roca desnuda del espigón; el graznido de las gaviotas, carroñeras del mar, abalanzándose sobre los desperdicios que echaban por la borda los pescadores que preparaban las cajas de pescado fresco para vender en la lonja. Aspiró con fuerza el aire de aquel lugar y su alma vibró de forma imperceptible. No sabía cuánto lo había echado de menos hasta que vadeó su costa. El ruido de la actividad portuaria unido a un empujón desconsiderado de alguien que llevaba prisa, la devolvió a la realidad. Se frotó el hombro, recogió el petate que se había desplomado sobre el mojado pavimento y se perdió entre el bullicio de las callejas del barrio costero.

Decidió que debería darse un baño antes de recalar en la taberna de su hermano. Los baños públicos los regentaba Mama Kass, la abreviatura de Madame Kassandra, la que antaño fuera dueña de un imperio de burdeles, hoy reducidos a varios de los más populares del puerto. Mama  seguía teniendo contactos de renombre y una red de “pajarillos” que le contaban todo lo que valiese la pena saber en la ciudad. La suela de su bota se abrió del todo debido al desgaste, se apoyó un instante en una pared de madera para sopesar el alcance de los desperfectos y el tablón cedió. Grace aterrizó en el interior de una de las saunas de Mama Kass donde un ayudante del gobernador se daba un festín con dos rubias que estallaron a reir y a gritar ante la intromisión inesperada. El vapor había podrido la madera. Se organizó un buen revuelo y muchos transeúntes se pararon a mirar y a reir, sañalando al funcionario. El ayudante del gobernador montó en cólera y pidió la cabeza de Grace.
Las chicas la escondieron camuflandola entre ellas, pues sabían de sobra que era la hermana de Lester O’Malley, el tabernero de la Sirena Varada. En aquel local podían sentarse tranquilamente, captar clientes y hasta llevarse comisión por las copas. El sistema era sencillo: cuando el cliente las invitaba a una copa, ellas pedían “vino de Lanre” y Lester les servía agua coloreada. El cliente pagaba un vino y se repartian el importe al 50%. Cada vez que un cliente de Mama Kass quería jugar al poker en timbas discretas y con clase, se reunían en la Sirena Varada, en la parte de arriba, que disponía de una salida independiente. Los locales de la madame estaban muy vigilados. Asi pues, la asociación entre el pelirrojo y la antigua cortesana, era lucrativa, y las chicas de Kass tenían en aquella taberna un lugar donde no las trataban de fulanas, sino como mujeres que estaban trabajando.

Cuando el fucionario se marchó, algo más calmado gracias a la generosidad de Mama Kass, que lo invitó a relajarse en otro de sus locales de forma gratuita, la madame se dirigió a Grace.
- Apestas a pescado, y eres tan fea como tu hermano. Espero que no te salga la misma barba.-
Grace rompió a reir. Mama Kass siempre le decía lo mismo desde que la conocía. La abrazó, aunque la mujer intentó deshacerse de ella.
- Estoy en casa!! No me estropees eso tambien, Kass.-
Cuando decidió seguir a Burke en busca de aventuras, Mama Kass le advirtió que aquel hombre no era trigo limpio. Pero ¿quién era ella para dar consejos?. La cuestión es que tenía razón. En todo. Pero es inútil vivir en el pasado. Estaba en casa y eso era lo importante.
- No por mucho tiempo... se avecina tormenta, niña. Habla con tu hermano, yo que tú me largaba de esta isla.- Aquellas noticias la inquietaron bastante, tendría que hablar con Lester, que por lo visto, estaba de mierda hasta el cuello. Se vistió, se compró unas botas nuevas y caminó hacia el negocio de su hermano.

Era Navidad y alguien tocaba el violín en un callejón. Dejó caer un chelín en la agujereada funda del instrumento y subió por la calle donde el cartel de madera con una sirena apostada en una playa, cromado y descolorido, pendía de sendas cadenas de metal herrumbroso. Empujó la puerta de la taberna y el bofetón de calor le golpeó en la cara. Alguien cantaba villancicos irlandeses y escoceses.
Se quedó allí en la puerta observando la escena. La gente riendo, bebiendo, charlando. Era una algarabía agradable, el olor a comida, a humanidad, la música y la felicidad decadente de aquella gente sencilla en las fechas en las que uno añora una familia y la lumbre de un hogar. Observó la cabellera pelirroja de su hermano riendo y chocando la mano con un cliente.
Creía haber dejado atrás las brumas inciertas, el viento había cambiado y soplaban nuevos tiempos para los O'Malley. Tiempos que traerían cambios y viajes.
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